LGTB
LA GUÍA DEL CABALLERO PARA EL VICIO Y LA VIRTUD
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Mi mejor cualidad es meterme en líos de los cuales necesito que me rescaten. Y los hoyuelos
Ah, tan típico de Monty...
Henry Montague nació para ser el heredero de un conde, pero lo cierto es que está muy (pero demasiado) lejos de serlo. Juerguista, mujeriego, irreverente y cínico, Monty es todo lo que sus padres no quieren que sea y un candidato nada apto para convertirse en caballero. Sin embargo, su Grand Tour está por comenzar y esa puede ser la solución (o quizás no). Lo que sus padres ven como un viaje al continente bajo la tutela de un cicerone que moldee su carácter para obtener a un joven de alta sociedad inglesa, Monty lo ve como el mejor año de su vida: París, Roma y Venecia son ciudades hermosas de día, pero mucho más atractivas de noche. Él y Percy - su mejor amigo y compinche - ya tiene planes para pasarlo a lo grande en un frenesí hedonista y el primer paso será esquivar a su guía. Y a Felicity, por supuesto. Su sabidilla y quisquillosa hermana no entraba en sus planes, pero si viajar con ella es el precio que deben pagar, lo consideran soportable. Hasta que se embarcan... y todo se sale de control. Esquivar al guía fue solo el primer paso, y sin querer ni pretender, estos tres se ven envueltos en una aventura que implica un tesoro perdido, una persecución a contrarreloj, y sentimientos que empiezan a salir a flote y son cada vez más difícil de ocultar.
¿De qué sirven las tentaciones, si no sucumbimos a ellas?
¿Una novela histórica, juvenil, aventurera y crítica con la sociendad europea de 1700? Era lo mío, eso era un hecho. Las buenísimas críticas que Mackenzi Lee estaba cosechando con esta historia solo consiguió que el hype se fuera por las nubes y que empezara a contar los días para que La guía del caballero para el vicio y la virtud llegase a mis manos. De entrada puedo decir que es un libro de contrastes: desde el título (vicio y virtud), la portada (colores estridentes y fuente moderna superpuesta a un retratado de un joven aristócrata) y por último, el propio argumento de la historia, que tiene desde épicas travesías al estilo Piratas del caribe (pero en Europa, no se olviden) hasta romance del bueno, de esos que incluyen mucha tensión, directas e indirectas y frases cargadas de sentimiento. Henry Montague es un personaje que puede caerte mal desde el comienzo (no deja de ser un engreído niño rico), pero poco a poco empieza a ganarse el cariño del lector con su encanto, con su forma de ver el lado cómico de los hechos, pero sobre todo, con su forma de querer a aquellas personas que realmente le importan. Y Percy es una de ellas, ese chico que hasta ahora ha sido solo su mejor amigo pero que ambos saben que podría ser algo más.
Nos estamos mirando, simplemente mirándonos, y juro que hay vidas enteras contenidas en aquellos diminutos segundos compartidos.
Mackenzi Lee ha puesto todas sus cartas sobre la mesa con La guía del caballero: si bien es cierto que la historia es un gran viaje que busca resolver un misterio central, la autora se da tiempo y espacio para abordar una serie de temas que pocas veces se tocan en novelas históricas orientadas hacia un público juvenil o young adult: quizás el más resaltante sea el de la sexualidad de sus personajes principales (Henry, sobre todo), pasando por los roles de género (qué bien me cae Felicity) e incluso retratando el racismo de la época (aquí entra Percy a tallar, hijo de un noble inglés y una mujer de piel oscura), sin dejar de lado el tema de los vicios, el abuso de poder y sobre todo las normas estrictas de la época. Lo mejor de todo es que en ningún momento resulta abrumador a cantidad de matices que pueda tener - la prosa fresca y directa de Lee se encarga de que la historia avance a ritmo vertiginoso - pero justamente ese ritmo apresurado puede llevar a tener cierta sensación de que pudo explayarse un poco más, profundizar ciertos aspectos de la novela. No lo sé... quizás sea solo sensación mía, ¿o no?
No todos podemos tener el lujo de que no nos importe lo que los demás piensan de nosotros
Adoro a los antihéroes y Monty es un buen ejemplo de ello, pero mucho me temo que mi favorita en esta novela ha sido Felicity. La chica es toda una badass: un personaje con una lengua afilada, sarcástica, franca hasta la médula, valiente y con ganas de alejarse lo más posible de un internado de señoritas y dedicarse a estudiar su gran pasión: la medicina. Felicity sorprende desde su aparición y desmiente lo que muchos creían antes de empezar la novela: que sólo estaría para hacer mal trío dejar que la historia de Monty + Percy avance como se debe. Nada más lejos de la realidad. Es más, me temo que incluso llega a robarle el show a su querido hermano (solo por momentos, eso sí). Ahora ya saben por qué ando emocionada con la segunda entrega: Felicity tiene potencial y, si este nuevo libro va por donde creo que puede ir, creo que incluso podría gustarme más que La guía.
En resumen, La guía del caballero para el vicio y la virtud ha sabido estar a la altura de las expectativas. No llegó a superarlas, pero me ha sorprendido en el buen sentido y me ha dejado con ganas de leer más historias de Mackenzi Lee. Si lo tuyo es la novela histórica, te aseguro que no tiene pierde. Por el contrario, si temes perderte entre tantas fechas, costumbres y lenguaje complicado (que conste que Lee ha creado su novela con una prosa sencilla y nada rebuscada), creo que es una buena historia para salir de tu zona de confort. Al menos garantizo que habrá un par de risas incluidas a lo largo de la lectura. Y por supuesto, descubrir si Monty llegó a terminar su Grand Tour... o quizás, se perdió (o no) en el intento.
Reseña: Yo, Simon, Homo sapiens
30 may 2017
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
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¿Qué serías capaz de hacer para proteger tu secreto mejor guardado? ¿Ceder al chantaje o contárselo a todo el mundo?
Simon es gay y no tiene problema para admitirlo (al menos consigo mismo). Sin embargo, cuando Martin Addison descubra unos e-mails suyos y empiece a chantajearlo es cando realmente empieza a preocuparse. Primero, porque a cambio de guardar silencio le pide que le ayude a ligar con Abby, la chica nueva de la escuela. Y segundo, porque esos mensajes contienen algo que no es sólo suyo, sino también de Blue, un chico misterioso y genial, del que no sabe más que ese seudónimo. Simon no está preparado para salir del armario y Blue jamás le perdonaría que diera a conocer esas conversaciones. Entonces, ¿qué decisión debe tomar si ambas traen efectos colaterales?
¿Alguna vez que has sentido prisionero de ti mismo? No sé si me explico, quiero decir que, en ocasiones, tengo la sensación de que todo el mundo sabe quién soy menos yo.
Sí, bajo esa sencilla precisa es que da comienzo Yo, Simon, Homo Sapiens, un libro curioso desde el título (luego descubrirán por qué, así que ¡paciencia!) y que desborda franqueza y sentido del humor. Todo comienza con la decisión que toma Simon, la que empieza a desencadenar una serie de acciones a corto y largo plazo que posiblemente le lleve a perder a dos de sus mejores amigos si todo saliera a la luz. Eso sin contar el hecho de que cada vez se siente más conectado con Blue, del que sólo sabe que estudia en la misma escuela que él y que tiene una redacción impecable y cargada de sentimiento. Y antes de que me olvide ¡los e-mails de estos dos son una de la cosas que más me gustaron de la novela! No sólo por el formato, que le aporta frescura y ritmo, sino que iban tan de acuerdo al momento / sentimiento de la historia que no podían caer más que en los momentos precisos. Eso y los guiños y referencias (música, libros, Harry Potter ¡y hasta Cincuenta Sombras!) le dan un mood especial a esta historia, una sensación de ser la novela actual que es, una historia que aborda la homosexualidad (y en general, la sexualidad) sin tapujos, sin recurrir a clichés, sin dramas innecesarios y sobre todo, sin personajes estereotipados. Qué genial encontrar en Simon a un protagonista carismático, sarcástico, y muy humano. Amigos, familia, actividades, escuela, fiestas... como un un chico adolescente promedio, alguien con el cual es fácil conectar y seguirle la pista. Como lector es fácil tomarle cariño, reírse con sus bromas, enojarse cuando alguien se burla de él y sonreír a la par que el propio protagonista cuando lee los mensajes de Blue (dicho sea de paso, ¿no tiene cierto encanto empezar a enamorarse de alguien de esa manera?). En resumen, que hace falta más personajes como él en la literatura juvenil.
¿Por qué la heterosexualidad se considera la norma? Todos deberíamos vernos obligados a declarar una cosa u otra, a experimentar ese incomodísimo momento, tanto si eres hetero, como gay, bi o lo que sea.
Algo que me emocionó cuando el libro llegó a mis manos es que su autora, Becky Albertalli, fuese psicóloga. Algo me decía que quizás eso era un buen indicio, que tal vez estaba frente a una historia con una perspectiva diferente, que normalizara las cosas en lugar de resaltarlas por ser diferente. Y no me he equivocado, porque Yo, Simon, Homo Sapiens tiene algo especial que cautiva desde las primeras páginas. Puede ser el sentido del humor - ácido pero sincero e inteligente - la soltura de una prosa directa, o los propios personajes, desde el protagonista hasta los secundarios y el mensaje en conjunto que deja. Temas como la amistad, la privacidad, el "salir del armario", la heteronormatividad y la diversidad (sexual, racial, religiosa, entre otros) se abordan de una manera sencilla, pero conmovedora, sin caer en el melodrama ni victimizar a nadie. ¡Punto para Albertalli por dar espacio a todo sin resultar agobiante, por representarlos de una u otra manera en este libro!.
Hablando de puntos negativos, que en realidad es uno y ni siquiera lo considero tal cual es que los últimos capítulos decae un poquito el ritmo. Es decir, pasamos casi la mitad de la historia conectando pistas y tratando de descubrir al escurridizo Blue y cuando llega el momento... en fin, eso tendrán que descubrirlo. Y sí, las últimas páginas son un poco demasiado empalagosas para el ritmo que llevaba la historia, pero tampoco es para quitar todo lo bueno que he encontrado en la novela. En definitiva, que ha sido mucho más de lo que esperaba y que me apunto a leer cualquier otra novela de la autora, porque presiento que nos va a sorprender.

Muchas gracias a Urano Perú por el ejemplar para la reseña
¡he disfrutado demasiado el libro!
Reseña: Dos chicos besándose
28 oct 2016
Dos chicos besándose+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
A sus diecisiete años, Harry y Craig están a punto de embarcarse en una aventura que va a cambiarlo todo en sus vidas: quieren romper el récord mundial del beso más largo, pero también quieren mostrarle a la sociedad que dos chicos besándose son tan iguales como cualquier otra pareja.
Treinta y dos horas pueden ser mucho o poco tiempo, pero son las horas que tienen para lograr su cometido. Y mientras es reloj va contando los minutos, mientras ellos mismos empiezan a ser conscientes de la importancia de su decisión, jóvenes y no tan jóvenes se van uniendo (o no) a su causa. Algunos de curiosos, otros para mostrarse en contra. Unos para mostrar su apoyo y otros para ser meros espectadores. Puede que Harry y Craig sean los protagonistas, pero otras voces se van incorporando a este relato: chicos que empiezan a lidiar con su sexualidad, con las ganas de contárselo al mundo y buscar ser felices mostrándose tal y como son. Dos chicos besándose es eso justamente: la historia de dos jóvenes que buscan igualdad, esperanza y aceptación para todos, sin importar la orientación, el género o la raza.
La libertad no es solamente votar, casarse y besarse en la playa. La libertad también tiene que ver con lo que te permites hacer.
Las novelas de temática LGBT poco a poco se ha ido haciendo un espacio dentro de la literatura juvenil y da gusto ver que se está dejando de considerar un tema tabú para pasar a hablar de ello de manera abierta. No creo que este tipo de libros busquen convencer o no el aceptar la homosexualidad, sino acercarnos a una realidad que puede ser distinta o no a la nuestra, pero que sin duda se vive de manera diferente, porque cada persona es un mundo, tiene una forma distinta de ver y enfrentar la vida. En Dos chicos besándose tenemos a Harry y a Craig como protagonistas y mientras Levithan nos cuenta su historia (el conocerse, el primer beso, los momentos difíciles) al son de un reloj que va en cuenta atrás, conocemos también a Cooper, a Neil, a Peter, a Avery y a Ryan, maravillosos secundarios que aportan su punto de vista a la historia, pero que además nos llevan a conocer sus propias realidades, sus temores, los abusos que sufren por ser gays.... y también el apoyo que reciben de personas que se niegan a rechazarlos en plena década de los noventa. Levithan no quiere buenos ni malos en su historia: él quiere plantearnos una situación y sus diferentes ángulos y que sea el propio lector quién tome decisiones.
Pasamos tantos minutos, horas y días sin valorar la vida, sin sentirla demasiado, dejando que transcurra. Pero luego hay momentos como este en que la vivacidad de la vida es cristalina, palpable, innegable. Es la boya final a la que aferrarse cuando uno se está ahogando. Es la salvación
Había leído antes a David Levithan en Wil Grayson, Will Grayson y Cuaderno para dos y me pareció un escritor interesante, de esos a los que vale la pena seguirles la pista. Pero es con Dos chicos besándose donde realmente se luce, donde es capaz de llegar al corazón del lector a través de una historia que parte de una premisa sencilla, pero que va profundizando con el pasar de las páginas y la anexión de personajes. La fuerza de su voz - de su pluma - es algo realmente maravilloso: con sencillez, casi como poesía, pero sin perder ni un ápice de sinceridad nos va narrando una historia desde el pasado, una historia de personas que ya no existen, pero que han querido dejar su huella en este mundo.
Existe lo repentino y lo ineludible. Y en el medio, está la vida
Sé que va sonar muy fangirl y puede que deje de ser objetiva, pero dudo mucho que una novela LGTB vuelva a gustarme tanto como esta. Has dejado la valla muy alta, Levithan, y creo que solo tú podrías superarte. Soy consciente de que más que una reseña esto es un mini compendio de frases y alabanzas pero... ¿qué puedo hacer al respecto? Siempre se me presenta un dilema con los libros a los que suelo ponerle cinco estrellas: es muy difícil contar mucho (no vaya a ser spoiler) y es más difícil aún no decir más que cosas buenas. Dos chicos besándose se merece todas las buenas críticas que pueda tener y a todas ellas les doy la razón. Es una novela conmovedora recomendada para todo tipo de público: puede que sientas más afinidad con algún personaje o tema de los que se abordan, pero si de algo estoy segura, es que esta novela no deja indiferente a nadie. Léanlo y disfrútenlo, cada una de sus páginas vale muchísimo la pena.
Infinitas gracias a Distribuidora Inca por permitirme conocer esta historia,
una de las mejores que he tenido la suerte de conocer este año.
Reseña: George. Simplemente sé tu mismo
6 abr 2016
George. Simplemente sé tu mismo+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Nube de tinta se ha ganado un espacio entre mis sellos favoritos por lo especial que es su catálogo. Es de esos pocos sellos en los que no dudo cuando se trata de adquirir un libro, porque sé que entre sus páginas siempre encontraré una historia que me cautive, en mayor o menor medida, pero confío en que no me será indiferente.
George llegó a mis manos sin querer y sin saber casi nada de él. La sinopsis dice justo lo necesario, la portada insinúa y la extensión invita a leerlo cuanto antes: George tiene el cuerpo de un niño, pero no se siente para nada como tal. El sabe que es una niña, está seguro de eso y quiere que el mundo taambién lo sepa. La oportunidad perfecta llega con una obra escolar de teatro, La telaraña de Charlotte y la posibilidad que la profesora le da a los alumnos de interpretar diversos roles. Los niños audicionarán para el papel de Wilbur y las niñas para el papel de Charlotte pero George no está de acuerdo. Ella quiere el papel de la araña, porque ama el personaje y porque siente que es¿ta es la oportunidad que ha estado esperando. Junto a Kelly, su mejor amiga, pensarán en un plan perfecto - que incluye disfraces, guiones aprendidos y muchas emociones - en las que George podrá, por fin, ser la persona que siempre quiso.
— Sinceramente no sé que pensar de una persona que no llora al final de La telaraña de Charlotte— Lloré las tes primeras veces... y mucho después. o que quiero decir es que no hay que ser una persona especial para llorar con un libro. Significa que se siente compasión y se tiene imaginación. No las pierdas nunca, George, y estoy segura de que te convertirás en un buen hombre.
La palabra "hombre" la golpeó como si le hubieran caído en la cabeza un montón de piedras. Era cien veces peor que "chico" y se le cortó la respiración. Se mordió el labio con fuerza y sintió que le llenaba los ojos de lágrimas. Apoyó la cabeza en el pupitre y deseó ser invisible.
Sí, así de pequeña y escueta es mi sinopsis porque George parte de una premisa sencilla pero contundente. Me alegra que las editoriales empiecen a apostar por este tipo de libros, que se alejan de los clichés y de las "zonas seguras" y se atrevan a ofrecernos títulos con temáticas más variadas, títulos que abordan temas que son de actualidad, pero que muchas veces se tildan de tabú o simplemente se infravaloran. Por lo mismo, no he tenido oportunidad de leer muchas otras novelas de temática LGTB pero ya he apuntado varias a mi lista. George ha sido una buena experiencia - quizás un poco superficial - pero un buen primer paso para adentrarse más en ese sector de la literatura.
¿Qué como sabe George que es una niña? Porque le gustan las revistas, el maquillaje, el cabello largo y cuida mucho su apariencia. Sí, es cierto esas cosas no hace que una persona sea más o menos femenina pero es la manera que tiene el autor de explicarnos cómo se percibe nuestro protagonista. Confieso que al comienzo me puse en plan crítica (¿acaso no se está cayendo en estereotipos?) pero luego me di cuenta de que nuestro personaje tiene apenas diez años y a esa edad es difícil ponerse a plantear cuestiones más filosóficas o dilemas existenciales. Lo que sí me hubiera gustado es que el autor hubiera profundizado un poco más en el pasado de George: ¿cómo fue el momento en el que se dio cuenta de que era diferente a lo que creía?
—Soy gilipollas —dijo Kelly—. No eres una niña.—¿Y qué si lo soy?Kelly retrocedió sorprendida.—¿Qué? Es ridículo. Eres un niño. Bueno… —Señaló vagamente por debajo de la cintura de George—. Tienes «eso», ¿no?—Sí, pero…George se quedó sin palabras y miró al suelo. Dio una patada a una piedra, que fue a parar a una mata de hierba. No se sentía un niño.
¿Puntos a favor de la novela? ¡Muchos! La mirada inocente que nos da George de su historia es única. Por momentos tierna, pero también hay escenas que te encogen un poco el corazón. Ponerse en la piel de una persona transgénero no es tarea sencilla, pero George nos presenta los hechos para que seamos nosotros mismos quienes juzguemos. Qué difícil debe ser para alguien ir en contra de las creencias tradicionales para defender su propia identidad. Más difícil aún cuando el apoyo de las personas que más quieres no está contigo. Pero el autor no escribe esta historia para que tengamos compasión de su personaje, sino para abrirnos un poco los ojos a la realidad de muchos. ¿Algo más? El pronombre femenino en el que hace hincapié a lo largo de toda la novela. Quizás si no lo has leído no quede muy claro, pero es un pequeño detalle que marca mucho la diferencia.
Confieso que no sabría muy bien a que público dirigir este libro. Por los personajes, la sencillez del lenguaje y la longitud de las páginas he visto que muchos lo catalogan en middle-grade pero a mi parecer es una novela que puede leerlo cualquier tipo de lector, sea de la edad que sea. Creo que es de esos libros en los que siempre puedes rescatar algo (quizás ese algo varíe según la edad/conocimiento/experiencia del lector) pero que no resulta indiferente. Desde ya lo recomiendo, les aseguro que no tiene pierde.
Gracias a Penguin Random House por el ejemplar
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