no ficción

Reseña: Últimos testigos

10 feb 2017

Últimos testigos
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos

«¿Qué es mejor: recordar u olvidar?»
«Repaso los recuerdos de la guerra para comprender. 
Si no, ¿para qué sirven los recuerdos?»

Qué difícil es hablar de Últimos testigos y más aún, pretender escribir una reseña. Podría intentar desmenuzar los diferentes aspectos de esta historia, podría intentar juzgarlo bajo los mismos estándares con el que reseño otros libros, pero quedaría en el intento y no haría justicia a los muchos testimonios que alberga entre sus páginas. Quienes me conocen saben lo mucho que me atraen las novelas ambientadas en la II Guerra Mundial: me parece un escenario rico en complejidad, tanto por los hechos históricos como por la influencia en los personajes. Pero hoy no quiero dedicar estas líneas a hablar sobre una novela de ficción, sino todo lo contrario. Últimos testigos es la historia de cien niños que sobrevivieron la guerra que hoy, adultos o ancianos, buscan traer aquellos recuerdos a la memoria para que queden inmortalizadas en el papel. Svetlana Alexiévich - premio Nobel de Literatura 2015 - entrevistó a todos y cada uno de ellos para recoger sus memorias, para conocer una más de las muchas caras que tiene un enfrentamiento bélico: aquella que vivieron los más pequeños, miles de niños que de la noche a la mañana quedaron huérfanos, cientos que se vieron obligados a ser testigos de la matanza de sus propios padres, hermanos, amigos. Niños que crecieron entre bombardeos; niños que no sabían qué era una guerra, pero la conocieron viviéndola en carne propia. Cada testimonio es único, diferente, con la intensidad de los recuerdos de una infancia que no pudieron vivir y con las secuelas que tendrán que cargar durante toda una vida.

Vi cosas que no se deben ver… Cosas que un ser humano no debe ver. Y las vi siendo niño

¿Qué tiene de especial Últimos testigos, más allá de ser una compilación de testimonios? En lo personal, antes de este libro había leído muy pocas novelas ambientadas en Europa Oriental. Es más, me atrevería a decir que solo una o dos me vienen a la memoria y tener en mis manos un vivo retrato de Bielorrusia definitivamente era una oportunidad que no podía dejar pasar. En 1945 el país contaba con aproximadamente veintisiete mil niños huérfanos, niños con nombres y apellidos que se vieron obligados a crecer para sobrevivir. Alexiévich reúne en este volumen cada uno de esos recuerdos, cada anécdota que han querido contara al mundo: la historia es de los supervivientes, la pluma es de la escritora. Respetando las pausas y el estilo narrativo, Últimos testigos es un libro que llega a conmover al lector a través de pasajes de horror y sufrimiento, pero también con momentos de compasión y esperanza. Hay rencor, hay resentimiento, pero también optimismo, perdón y sueños por cumplir. Muchas veces se observa el contraste entre un antes y un después, de pasar de tener un hogar a vivir con un vacío o sensación de culpa.

¿Eso es todo? ¿Todo lo que ha quedado de aquella pesadilla? Solo unas cuantas docenas de palabras…

Los Aliados, el Eje, Hitler, nazis, judíos y los campos de concentración. Mucho se ha hablado de ello a lo largo de crónicas, novelas y ensayos y son los temas que más suelen aparecer cuando se habla de la Segunda Guerra Mundial. Pero Alexiévich busca ir aún más allá, busca retratar el sentir de las personas comunes, de comprender cómo se vive un hecho de tal magnitud a través de los ojos inocentes de los niños. La Guerra se libró en el campo de batalla, sí, pero no sólo con armas de fuego y estrategias militares. Las grandes y pequeñas ciudades, los pueblos alejados y rurales también fueron parte del conflicto y muchas veces es reducido a un segundo plano. Mujeres y niños libraron su propia guerra, lucharon por sus ideales y por su supervivencia. 

Lo cierto es que nada puedo decir que no se haya dicho antes del magnífico labor de Alexiévich al buscar reconstruir memorias y transmitirlas al lector de la mejor manera posible. Últimos testigos es un libro intenso, un retrato muy humano del peso de los recuerdos, pero también un homenaje a aquellos que han sido olvidados, pero que no dejan de ser importantes en la historia. Vale la pena tomarse un tiempo para leerlo, para sentir cada una de sus páginas. Tanto este libro como La guerra no tiene rostro de mujer (que he empezado hace poco) merecen ser leídos al menos una vez en la vida.

Reseña: La noche en que Frankenstein leyó el Quijote

7 sept 2015

La noche en que Frankenstein leyó el Quijote 
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Nunca sabremos cuántas otras novelas, obras de arte, avances científicos, vacunas, descubrimientos o maravillas se nos quedan cada día en las interminables trincheras de este mundo, en un bando o en otro
Pocas veces son las que me aventuro a leer un libro que sea no ficción por cuenta propia (las lecturas de la universidad ya son otra cosa), pero había escuchado tantas críticas sobre La noche en que Frankenstein leyó el Quijote y casi todas ellas tan buenas que no pude resistirme a incluirlo en mi Wishlist. Desde entonces llevo tiempo buscando mi ejemplar por varias librerías del país, sin tener éxito por varios meses, mientras mi ansiedad crecía a un ritmo insospechable. Hasta que un día, (cómo es la vida, ¿verdad?), entré a una para buscar un título X y al momento de pagar - casi sin querer ni premeditarlo - pregunté al vendedor si por algún azar del destino tenía al libro de Posteguillo... ¡y lo tenían! Supe que mi historia con este libro era parte del encanto que desprende, porque ya les adelanto: me ha encantado desde la primera hasta la última página y lo he disfrutado como una niña pequeña disfruta de una golosina. 

Quiero empezar comentándoles que éste libro no es precisamente una novela. Más bien, se trata de una recopilación de hechos curiosos, detalles, mitos, creencias que se encuentran detrás de obras famosas (como mi adorado Orgullo y prejuicio) y de sus autores, cuya vida conocemos a muy grandes rasgos (a veces, ni eso) pero que forman parte esencial de aquellas novelas que han pasado a la historia por sus múltiples cualidades. 

Compuesto por veinticuatro capítulos distintos, Santiago Posteguillo nos va relatando con esa prosa tan suya que tiene pequeñas peripecias de los grandes de la literatura universal (y algunos no tanto, pero cuyas obras merecen la pena ser recordadas). Lo cierto es que mantiene cierta línea de tiempo, dado que comienza con la creación de la primera biblioteca del mundo, pasa por las aventuras de Dumas y sus mosqueteros, visita la Rusia de Dostoyevski, da un vistazo a la magia de Rowling e incluso se atreve a aportar su granito de arena al gran debate del libro físico versus el electrónico. Y todo ello con la gracia de una pluma maravillosa, novelizada, atrapante, incapaz de dejarlo de lado una vez que se ha caído en sus redes. ¿Cómo no disfrutar de un libro con tan buen contenido, si encima el medio por el cuál nos transmite es una delicia?

Lo cierto es que, aun conociendo previamente algunos de los datos que Posteguillo nos trae en su libro, he aprendido bastante de La noche en que Frankenstein leyó el Quijote. ¿Y saben qué? ¡Hay una especie de segunda parte! Así es, La sangre de los libros es una especie de continuación: más relatos, más curiosidades, más de la magia que desprenden las palabras de este autor español, al que por cierto empiezo a seguirle la pista y curiosear otros de sus libros. Me gusta cómo Posteguillo es capaz de jugar con el misterio del autor o novela de turno en tan pocas páginas, cómo trata (con bastante facilidad, por cierto) de retener al lector, de suscitarle esa curiosidad y luego dejarle con una sonrisa de satisfacción al terminar el capítulo. 
La historia es memoria y tenemos memoria colectiva desde que anotamos lo que nos sucede, pero más allá de la historia, mucho antes, seguramente en alguna cueva del paleolítico, un hombre dejó perplejos a los miembros de su tribu con un relato sobre una cacería; o quizá fue una mujer con un cuento que se inventó sobre las nubes y las estrellas para calmar el miedo de un niño. Allí empezó todo
Me temo que poco más es lo que puedo contar de este libro. Al ser tan corto y tan particular, prefiero que se adentren en él sin saber más que lo necesario. En la parte de arriba tienen un link llamado Lee los primeros capítulos, a través del cuál podrán acceder a la primera historia que compone este libro. Denle una oportunidad, les aseguro que no se arrepentirán, porque La noche en que Frankenstein leyó el Quijote es justamente lo que promete: contarte la vida secreta de los libros... y de sus autores. 

Síguenos la pista en Instagram: @palabrasqv

© Palabras que vuelan | Libros & literatura. Design by FCD.