novela policial

Reseña: La verdad sobre el caso Harry Quebert

20 dic 2018

LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos

¿Quién mató a Nola Kellergan esa calurosa tarde de Agosto del 75? Esa es la gran incógnita que lleva rondando durante décadas en el pueblo de Aurora, una tranquila comunidad donde todos se conocen, pero nadie dice nada que no debería. Y es también la incógnita que ronda a Harry Quebert, un reconocido escritor confinado en una preciosa casa entre la playa y el campo, en los límites de Aurora, y a la que Marcus Goldman llega desesperado, buscando una salvación casi milagrosa. Marcus ha publicado una única novela con la que ha conocido el éxito de ser una estrella neoyorkina. Sin embargo, siendo joven y ambicioso, firmó un contrato que está a punto de costarle casi todo si no consigue terminar una segunda novela capaz de estar a la altura de su predecesora. Pero la página en blanco y la falta de un buen argumento son sus peores enemigos y, cuando la tempestad está a punto de llegar, Goldman se escabulle a la casa de su antiguo mentor, Harry Quebert, con la secreta esperanza de hallar en ella la solución a sus problemas. 

No obstante, lo que encuentra es algo mucho más grande (y peor) de lo que imaginaba: en el jardín de aquella idílica casa han desenterrado el cadáver de una joven - la quinceañera Nola Kellergan - reabriendo un caso que llevaba empolvándose desde 1975. Cuando sale a la luz que Harry Quebert (por entonces un treintañero exitoso) tenía una relación amorosa con la desaparecida, Aurora y sus habitantes empiezan a dejar atrás esa fachada remilgada, compitiendo por contar su propia versión de los hechos. ¿Será esta la oportunidad de Marcus Goldman de encontrar una historia que lo lleve nuevamente al estrellato? ¿O es que esa necesidad de desentrañar los retorcidos hilos de una dramática historia de amor obedecen al hecho de querer limpiar el nombre de su antiguo mentor? 

En el fondo, yo siempre había sido un tipo bastante solitario, y de pronto todo cambiaba. Con Nola sentía que pertenecía a un todo, de una entidad que formábamos juntos.

La verdad sobre el caso Harry Quebert venía recomendadísimo por la crítica, por bloggeros a los que sigo y además, con la promesa de una próxima adaptación televisiva. Nunca me han asustado los libros largos, pero algo me decía que esta novela de Jöel Dicker merecía leerse con calma, saboreando cada giro, mientras se descubrían los entresijos de una historia bien hilada. Personalmente, creo que no me equivoqué al poner mis expectativas en ella: la novela se toma su tiempo para sentar las bases, para ir colocando los cimientos de lo que será la búsqueda policial por desenmascarar al culpable. Casi setecientas páginas dan para bastante, pero el secreto es mostrar lo justo y necesario de cada personaje para que la mente del lector empiece a elaborar conjeturas. 

Dicker narra la historia de Harry Quebert a tres tiempos: 1975,1998 y 2008, treinta y tres años en los que la desaparición del amor de su vida - Nola - ha ido haciendo mella en su alma. ¿Realmente tuvieron una oportunidad de ser felices en algún momento de su relación? ¿Quién quería ver a Nola muerta y, sobre todo, cómo llegó el cadáver hasta el jardín de su casa? Esta y otras preguntas se van respondiendo a lo largo de las páginas, a la par que conocemos más de Aurora y de sus habitantes: desde la dueña de la cantina hasta el forastero de pasado oscuro, pasando por la chica popular de la escuela, el jefe de policía y el eterno admirador. Y por supuesto, Nola Kellergan, la gran protagonista de esta historia, cuya imagen idealizada poco a poco se va desconstruyendo conforme Goldman empieza a encontrar nuevas pistas de su muerte. 

— Harry ¿cómo se transmiten emociones que no se han vivido?
— Ése es precisamente su trabajo como escritor. Escribir significa que es usted capaz de sentir mejor que los demás y transmitirlo después.

No hay duda de que Dicker ha sabido sorprenderme con La verdad sobre el caso Harry Quebert de buena manera: se toma su tiempo para ir trazando cada pincelada de la historia y acelera el ritmo hacia el final, donde giro tras giro del argumento llevan al lector a preguntarse si finalmente la verdad saldrá a la luz. Me ha parecido un buen manejo de suspenso y considero que los saltos temporales ayudan a ello. Sí, puede que al comienzo cueste un poco acostumbrarse, pero una vez que se está inmerso en la historia mucho me temo que la única solución es llegar al final del caso. Los personajes, cada uno a su manera, también resultan entrañables y aportan la cuota de sarcasmo, misterio y cierta pizca de locura a la novela (y Aurora es un personaje más, que no se les olvide). 

Algo que quiero destacar (y la razón por la que terminé llenando mi ejemplar de post-its) es que es una novela que va sobre una novela, sobre un alumno escritor y su maestro también escritor. La relación entre Harry y Marcus nos regalan consejos de escritura, frases para enmarcar y sobre todo, momentos que, si eres una persona que escribe además de leer, definitivamente lo vas a disfrutar. Y no es un recursos que se utilice gratuitamente para llegar al corazón del lector, sino que también tiene un propósito dentro de la historia y adelanta pinceladas de lo que será el capítulo en ciernes. 

Quizás el punto del que cojea La verdad sobre el caso Harry Quebert sea - mucho me temo - la relación romántica entre el propio Harry y Nola. Sí, puede que la gran diferencia de edad funcione como gancho de la novela, pero a llegar al final, cuando las piezas encajan y en panorama completo se desvela... la historia de amor se ve un poco desdibujada al lado del componente policíaco. Tal vez el problema sea yo, pero me quedé con la sensación de que un desencadenante como esa relación merecía una mayor intensidad de drama en la historia. Más allá de eso, La verdad sobre el caso Harry Quebert me ha gustado mucho - bastante más incluso de lo que esperaba - y ha sido un thriller interesante para conocer a Joël Dicker. Ahora solo queda esperar la adaptación (con Patrick Dempsey) encabezando el reparto, para ver si puede igualar (o al menos intentar) a su versión de papel.

El camino de Sherlock y dos (o más) novelas para empezar a leer thriller o suspenso

6 mar 2017


El thriller o novela de suspenso siempre se encontrará entre mis favoritas: esa sensación de ansiedad e incertidumbre que ciertos autores son capaces de lograr me  fascina. El ritmo frenético, las escenas de acción, pero sobre todo los personajes ingeniosos hacen que una novela de este tipo se disfrute de principio a fin. No es un secreto que adore con todo mi corazón las novelas de Gillian Flynn (aunque lo suyo vaya más hacia el terreno psicológico) o que entre mis recomendados siempre se encuentren historias con estas características. Descubrir el thriller fue una de las mejores cosas que me han pasado en mi vida como lectora y gran parte de ello se lo debo a mi hermana por presentarme a Andrea Ferrari, cuyos libros son los protagonistas de esta entrada. El camino de Sherlock fue el primer libro de esta autora argentina que llegó a mis manos y - como en muchos casos - fue casi sin querer, como quien va a una librería de acompañante y termina llevándose a casa una historia que será la puerta a muchas otras. Es así como las dos nos vimos envueltas en esta trilogía juvenil catalogada dentro del Plan Lector de mi país (luego nos enteramos que había sido ganadora del Premio Jaén de Narrativa Juvenil)

Pero, ¿qué tiene esta historia que nos ha enganchado tanto? En El camino de Sherlock conocemos a Francisco Méndez, un chico de unos catorce años cuyo coeficiente intelectual está muy por encima de la media y cuya pasión en la vida es descifrar crímenes como lo haría el detective de Baker Street. Desde pequeño su familia ha intentado que el niño sea una pequeña celebridad debido a su inteligencia, pero ni el concurso de talentos ni los premios en la escuela dieron los resultados esperados (para suerte de Francisco, dicho sea de paso). Hoy en día el muchacho mantiene un perfil bajo en la escuela - o al menos lo intenta - y se rodea de su único y mejor amigo llamado Arturo, compartiendo experiencias cada cual a más extraña en su camino por imitar al famoso investigador. Hasta que un día se les presenta una verdadera oportunidad: en el barrio de Belgrano han ocurrido tres asesinatos y la policía es incapaz de dar con el culpable. Francisco está dispuestos a desenmarañar el caso y ponerse a prueba a sí mismo, retar esa inteligencia y demostrar que su obsesión por los detectives no es una pérdida de tiempo. Ponerse en la piel de S. Holmes no le costará mucho, pero ¿convencer a Arturo de que sea su J. Watson? Eso quizás le tome un poco más de tiempo, pero no hay duda de que entre los dos lograran ponerle punto final al caso... antes de que el asesino descubra quién está intentando revelar su identidad y vaya a por él 

¿Quién dice que una novela de suspenso necesita de muchas páginas para lograr crear una buena historia? Andrea Ferrari está para desmentir este hecho y prueba de ello son las tres novelas que componen esta serie, cada cual a más arriesgada, pero siempre manteniendo ese sello tan característico: nos trae un caso retorcido (incluso un poco espeluznante) pero lo aborda con inteligencia y sentido del humor, a través de una pluma ligera de leer. Francisco y Arturo serán nuestros guías, nuestros ojos para conocer la historia al completo. Sí, son dos adolescentes que tienen problemas de adolescentes (ya saben, escuela, tareas, padres pesados, quizás alguna chica por ahí...) pero no lo dejan de lado para ponerse en la piel de detectives e intentar salir airosos de ellos. Creo yo que ello son los dos puntos fuertes de estas novelas: protagonistas que van creciendo con los años, que van tomando nota de sus errores y evolucionan como cualquier chico de su edad. Pero Ferrari no se queda ahí, sino que logra que cada pieza encaje como un puzzle, dando a cada entrega la complejidad necesaria, otorgando peso también a los secundarios que vienen a aderezar el misterio que rodea cada página. Guiños a Sherlock Holmes hay por montones y tanto si eres fan de los libros de Conan Doyle como si no, estoy casi segura de que disfrutarás de cada una de estas historias. ¿Y un plus adicional? Que las novelas son cortísimas (creo que apenas llegan a las doscientas páginas cada una) y la edición es muy económica. Si eres de los que van en busca de una buena historia para comenzar con el género, aquí una recomendación (casi) infalible. 


La grata experiencia con El camino de Sherlock me predispuso a leer cualquier libro que Ferrari sacara al mercado. De esa manera me encontré con También las estatuas tienen miedo (bonita con ganas, por cierto) y Café solo, historias en las que se anima a explorar un poco más en el complejo, variado pero maravilloso mundo de los adolescentes que deben enfrentarse a los muchos cambios que están por venir en sus vidas. Sin embargo, no fue hasta que llegué a El hombre que quería recordar cuando me di cuenta de lo mucho que había extrañado esa vena más policial de Ferrari (lo curioso es que este título se publicó mucho antes que la trilogía anteriormente mencionada). Con esta nueva historia estamos, nuevamente, frente a un thriller: a sus diecisiete años, la experiencia de Santiago en el ámbito periodístico es casi nula y en el diario en el que practica tampoco le toman muy en cuenta... hasta que un día llega un desconocido con una historia casi inverosímil: ha despertado en un hospital y no recuerda absolutamente nada, ni su nombre, ni qué le llevó a la capital. Pero tiene un pedido aún más extraño: contar con nuestro protagonista para ayudar a descubrir su identidad, un hecho del que ambos saldrían beneficiados. El hombre podría recuperar sus recuerdos y Santiago hacerse notar frente a sus superiores. No parece un mal trato, ¿verdad? Al menos, hasta que descubren que alguien está tras la pista de ese hombre y quiere silenciarlo de una vez por todas. 

Leer a Andrea Ferrari siempre es divertido. En pocos capítulos es capaz de montar una historia con varios giros argumentales y las pinceladas necesarias de suspenso, sin descuidar a sus personajes. En El hombre que quería recordar nos encontramos frente a una premisa interesante, donde nada es lo que parece y cuyo final resulta un poco agridulce (pero no por ello es malo). Es cierto que se siente un poco menos trabajado que El camino de Sherlock y quizás la ausencia del sentido del humor que tanto caracterizaba a Francisco Méndez se echa un poco de menos, pero, siendo objetivos y dejando de lado las comparaciones, lo cierto es que esta novela también se disfruta mucho, especialmente cuando da EL giro inesperado y voltea completamente la tortilla. Soy fan de los autores que utilizan este recursos logrando que sea creíble y me alegra saber que Ferrari se incluye dentro de este grupo.

Casi para terminar, tengo que confesar que este es un post que tenía pendiente desde hace muchos (en serio, muchos) meses. El trabajar en una librería y con la campaña escolar en auge ha devuelto una idea a mi cabeza y quería compartirla con ustedes: ¿qué les parecería una zona dedicada a novelas de Plan Lector? ¿O quizás una sección para novelas cortas? Tengo varios títulos en la lista y me gustaría poder hablar de ellos. Sé que no serían reseñas propiamente dichas, más bien con un tono más parecido a de esta entrada. ¡Soy toda ojos para leer sus comentarios! Y por supuesto, no se olviden de decirme si ya leyeron a Ferrari anteriormente y si hay algún otro título que recomienden. Sería genial poder conversar con ustedes sobre ellos.

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