Reseña: Toda la verdad

1 may 2018

TODA LA VERDAD
Mi puntuación: ★ ★  
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Marido perfecto. Padre perfecto. ¿Perfecto mentiroso? 

Vivian Miller lleva diez años trabajando como agente de contrainteligencia en la CIA, diez años en los que ha ido creciendo como profesional y como persona: tiene una maravillosa familia de cuatro hijos, una costosa casa en los suburbios de Washington DC y un esposo que la adora por sobre todas las cosas. Aunque ser agente es demandante, pocas veces había estado tan cerca de destapar la identidad de tantos espías rusos infiltrados dentro de los Estados Unidos. Gracias a un algortimo creado desde cero, ha conseguido cinco fotos, cinco nombres de agentes rusos a los cuales deberá seguir la pista y cazar. El único problema es que una de ellas es la foto de Matt, su marido, ese perfecto esposo que, al parecer, nunca fue quién dijo ser.

Desde las primeras páginas, Toda la verdad pone sus cartas sobre la mesa: ¿qué mejor escenario para un thriller que el mismo centro de contrainteligencia de la CIA? Poco a poco el argumento va disgregándose en pequeñas subtramas y a la par que avanza la historia en el presente, tenemos flashbacks de un pasado que nos llevan a reconstruir la historia aparentemente feliz de Vivian. ¿Acaso ella y Matt se conocieron por casualidades de la vida o todo fue un montaje y ella un objetivo? Y si fuera cierto que su esposo es espía ruso... ¿de dónde sacará el valor para denunciarlo y enviarlo a prisión? ¿Cómo saldrá adelante su familia (y su propio corazón herido) con ese peso sobre su conciencia?

Creo que mi problema con Toda la verdad es un poco personal. Esperaba más un thriller que un drama familiar. Me gustan ambos géneros, dicho sea de paso, pero no me gusta cuando las expectativas no llegan a cumplirse del todo. En mi opinión, como novela de suspenso Toda la verdad resulta lo justo y necesario para entretener al lector, pero no llega a sorprenderle del todo (más aún si se trata un lector asiduo a historias de corte policíaco). Sin embargo, como drama familiar gana muchos puntos más. Cleveland ha hecho un estupendo trabajo retratando las vicisitudes de una familia promedio, la relación entre los padres y los niños, los problemas económicos, las dudas, la crianza de los hijos, etc. Aborda diferentes aspectos y lo hace con soltura y absoluta sinceridad, dibujando los momentos bonitos, pero también aquellos que muchas veces solo quedan entre las cuatro paredes de una casa. 

Vamos a ser sinceros: me encantan los dramas familiares. Me gustan mucho más si viene aderezado con una cuota de suspenso, esa pincelada que lleva al lector a recordar que no existe la familia perfecta. Reconozco también que esperaba más de la novela (no todos los días podemos encontrarnos con una autora que ha trabajado en la mismísima CIA y conoce los tejemanejes de ese mundillo). pero mal no ha estado. La premisa tenía mucho potencial, pero quizás le hizo falta más intriga, más pistas en falso, más momentos de intensa incertidumbre. La historia mejora bastante en las últimas páginas, pero hubiera sido ideal que ese ritmo se mantuviese a lo largo de toda ella. 

En síntesis, Toda la verdad tiene los ingredientes necesarios para entretener al lector durante un par de horas, llevándole, junto a su protagonista, a sortear cada uno de los obstáculos y enfrentarse a cada una de sus dudas. Pudo ser un poco mejor, claro que sí, pero para ser la novela debut de Cleveland no ha estado mal. Será cuestión de seguirle la pista a la autora. 

Hola (de nuevo), querido lector

15 abr 2018


Sentarme a escribir estas letras ha sido volver a ese lugar que siempre consideré mi refugio, a ese espacio creado con tanto mimo donde puedo ser yo misma, Cristina, con sus ideas, sueños, opiniones y deseos. Sé que han sido varias semanas - meses incluso - en que he dejado todo lo relacionado a Palabras que vuelan en stand by, sin más que alguna aparición esporádica en alguna red social. Quizás algunos se pregunten qué pudo haber ocurrido para que el blog quedase detenido en el tiempo, para que yo misma me desapareciera y dejase los libros de lado. En realidad, todo se remonta a Noviembre del año pasado, a raíz de un hecho que sabía que sucedería, pero que nunca pensé que me costara tanto: conseguí trabajo. 

A finales del año pasado terminé las prácticas, cerré el último ciclo de universidad, puse en trámite mi certificado de bachiller y, casi sin darme cuenta, había conseguido un trabajo. Un puesto dentro de un área que me interesaba, en un rubro que era nuevo para mí, pero que me permitiría hacer algo que me encantaba. Los primeros días fueron difíciles, de acostumbrarse al nuevo lugar, a las personas y a las tareas del día a día. Mi jefa inmediata era paciente y yo admiraba lo bien que había sabido llevar el área sin más ayuda que sus propios recursos. Empecé a amoldarme al ritmo y ahí vino el primer bache: fin de año, fin de contratos. La que había sido mi jefa se iba a retirar por nuevas oportunidades en apenas dos semanas y quién iba a quedar a cargo del área era yo. Yo, Cristina, que apenas llevaba algunos días conociendo el sistema y a la que le quedaba una quincena para aprender a manejar todo por mis propios medios. Lo tomé como un reto (de los grandes) y los primeros días de Enero - con mudanza de oficina incluida - empecé una nueva etapa laboral.

Recuerdo que fueron días durísimos, días en los que la ansiedad me embargaba y empezaba a dudar de las decisiones que iba tomando en el camino. Ser psicóloga es trabajar con personas que son un mundo cada una. Equivocarse no era cuestión de borrar un archivo o volver a elaborar un presupuesto. Me enfoqué muchísimo en el trabajo, en hacer todo lo que estuviera en mi mano por cumplir con las tareas, por minimizar los errores, por finalizar en los plazos para que todo funcionara como debía. Trabajaba horas extra y llegaba a casa muerta de cansancio. No tanto físico, sino emocional. Era los primeros días de Febrero y apenas había tocado un libro. Las páginas avanzaban lentísimas, la historia no me cautivaba lo suficiente. Traté de refugiarme en las series o la música, porque incluso salir con amigos demandaba un tiempo que no tenía. Y lo poco que me quedaba libre, lo dediqué al Club de lectura, ese proyecto bonito que necesitaba salir adelante después de los cambios por los cuales había pasado. Decidí que Palabras que vuelan podría esperar, que tal vez también le hacía falta un respiro, recargar energías para poder retomar el ritmo.

Marzo llegó y en temas laborales el asunto se estabilizó. Al menos unas semanas, porque hubieron algunos cambios a nivel de estructura que nos tocó enfrentar a todos. Me sentía más segura de mis decisiones, de los procesos que llevaba y, definitivamente, la mejor motivación era ver una sonrisa en la cara o unas palabras de agradecimiento al ver que las personas con las que me tocaba trabajar lograban obtener aquella certificación de la que yo era encargada. Las horas libres empezaron a ser más frecuentes, las ganas de abrir y sumergirme en un libro retornaron, los días de querer ir al cine, de sentarme a escribir. Pero, ¿y si el tiempo que había dejado solo a Palabras que vuelan había sido demasiado? ¿Y si escribir un post o reseña ya no tenía el mismo efecto que antes, ese poder de desconectarme del mundo? ¿Y si mejor dejaba esto de escribir en un blog porque ya habían pasado de moda y muy pocos los leían? Realmente no sé si fue fruto del cansancio, de la desmotivación o de un posible bloqueo lector a gran escala, pero las dudas empezaron a surgir cada día. Confieso en que llegué a un punto en que empecé a considerar seriamente la idea de cerrar el blog, de decirle adiós a este rincón que me había alojado durante seis años. Aproveché un viaje corto de Semana Santa para pensar las cosas con detenimiento, para meditar cada detalle de una decisión que, sin pretender, podría haber sido una de la que me hubiera arrepentido toda la vida.

Quizás fue el aire fresco de la sierra peruana, el desconectar de la carga laboral o la tranquilidad emocional que empezaba a sentir cuando obtuve la respuesta. Hace seis años, cuando decidí abrir Palabras que vuelan, ¿cuál fue el motivo que me impulsó a escribir ese primer post y lanzarlo al ciberespacio? Era sencillo: compartir mi amor por los libros; poder debatir, comentar, conocer nuevas personas que amaran la literatura tanto como yo. Nadie me exigía que este blog tuviera un determinado movimiento semanal, nadie me presionaba para publicar un determinado contenido. Era yo, con los libros que leía, con las ideas que se me ocurrían, que había construido la esencia de la web. La decisión era mía, solo mía. Y yo necesitaba de este espacio, porque a lo largo de este tiempo se ha convertido en algo más que un proyecto personal. Es parte de mí porque en cada entrada le pongo esfuerzo, pero sobre todo, dejo una pedacito de mi corazón. Es lo que se hace cuando algo te apasiona tanto: no importa el tiempo o las fuerzas, porque invertir las horas en algo que te gusta siempre, SIEMPRE te va a hacer feliz... y Palabras que vuelan era eso. Tenía que volver, realmente lo necesitaba. 

La última etapa de este proceso fue volver a colocar todo en su lugar. Darle algunos ajustes al diseño, ponerme al día con el correo, terminar esos libros pendientes, abrir la hoja en blanco... y dejar que las letras fluyeran. Aquí estoy, después de un par de meses de ausencia, pero con las mismas ganas que ese primer día en que le di a "Publicar" a la primera entrada. Mi objetivo con este espacio siempre será el mismo: compartir literatura. Por eso, querido lector, también quiero darte las gracias. Por leer esta entrada y tomarte unos momentos para conocer el porqué de mi ausencia. Pero sobre todo, por estar siempre aquí. Tanto si eres de los que se pasan de vez en cuando, de los que comentan o los que leen en silencio, gracias. Palabras que vuelan es una parte mía, pero también una parte de aquellos que están del otro lado de la pantalla. 

El objetivo de este post no es tanto contar mi vida como poner un nuevo punto de inicio para este espacio. He regresado (espero que esta vez por mucho, muchísimo tiempo más) con las ganas de seguir viendo crecer a este rincón literario. Bienvenido (de nuevo), querido lector. Te adelanto que varios meses de ausencia dan para concretar muchas ideas y se vienen algunos post interesantes.

Isaac Asimov: el culpable de que ame la ciencia ficción

30 ene 2018


El 02 de enero de 1920 nace uno de los mejores escritores de la ciencia ficción: Isaac Asimov. Y para celebrar el que hubiera sido su nonagésimo octavo cumpleaños quisiera contarles un poco sobre mi experiencia con este autor, porque yo no siempre fui una fan enamorada de Asimov y mucho menos de la ciencia ficción, más bien cada vez que lo escuchaba nombrar me sonaba a algo aburrido y complicado de leer, esos prejuicios literarios que a veces hacen que se nos escapen verdaderas joyas literarias.

Mi historia con Asimov empezó aproximadamente hace cuatro años. Yo nunca había leído ciencia ficción pues consideraba que todo se trataba de navecitas y mounstritos que peleaban en un planetita – sí, todo en diminutivo para que noten el desdén con el que trataba al género – y simplemente no tenía intención alguna de leer ni a Asimov ni a nadie que escribiera ciencia ficción. 

Mi esposo, sin saberlo, agravó la situación insistiendo en que leyera aunque sea un libro corto de Asimov. Y ustedes saben, a veces… cuando nos insisten mucho nos entercamos. Todo hubiera seguido igual – yo huyendo del género de las navecitas – si no fuera por un asunto médico que me condenó a más de veinte días en cama con poca movilidad. Dado que el televisor no hacía más que aburrirme, decidí que volvería a la lectura, pero, al no saber que elegir, le pedí a mi esposo que me recomendara algo entretenido y rápido de leer. Ya se imaginarán con que libro se apareció en mi habitación… era una historia de unas 300 páginas en edición antigua y en la portada se veía el título: Los propios dioses


No les voy a mentir, abrí el libro con toda la flojera del mundo y empecé a leer… tres horas después ya lo había terminado y todo mi ser pedía más. Recuerdo haberme bajado de mi cama con mucha dificultad por la herida de la operación, asomarme hacia donde estaba mi esposo y gritarle: ¡Lo amé! ¿Cómo es que no había leído este libro antes? Desde aquel día vi la ciencia ficción con otros ojos y caí perdida e irremediablemente enamorada de Isaac Asimov (a quien llamo con mucho cariño el viejo patillón...) 

Siempre tiendo a variar los temas de mis lecturas para no mezclar tramas y descansar de los géneros. Sin embargo, al terminar esta historia quise leer más de este excelente narrador, poco importaba si era el mismo género, solo quería más de Asimov. Así fue como elegí la saga de la fundación para seguir disfrutando del autor. No fue una decisión fácil puesto que esta saga está compuesta de dieciséis libros (algunos dicen que quince, pero yo siempre recomendaré comenzar por “El fin de la eternidad”.). 

¿Algunos datos interesantes sobre esta saga? Originalmente estaba compuesta solo por tres libros: La fundación, Fundación e imperio y Segunda fundación, trilogía que ganó el premio Hugo a la mejor saga de ciencia ficción de todos los tiempos. A raíz del éxito de esta, Asimov hizo crecer la serie escribiendo nuevas historias y uniendo otros de sus libros al universo de la fundación. Es por esto que el orden de lectura no calza con la fecha de publicación de los libros. 

¿Cuál es la trama? Pues yo describiría al libro como un recorrido lento pero seguro a lo largo de la evolución humana y la colonización del espacio para sobrevivir. Aquí encontraremos de todo un poco: misterio, acción, comedia, intriga y muchaaaaaa ciencia. La saga consta de temáticas bien marcadas, los primeros seis libros que componen la serie de los robots nos hablan sobre ese miedo casi innato que tenemos los humanos a ser reemplazados por máquinas con características superiores a las humanas. La trilogía del imperio, en cambio, nos muestra la expansión de la humanidad por la galaxia y las consecuencias que esto trae para nuestro planeta de origen y los que habitan allí aún. Y por último tenemos El ciclo de Trantor, conformado por la trilogía original, más dos precuelas y dos secuelas. Aquí veremos la consolidación de la humanidad en el universo, y tal vez nos sintamos algo nostálgicos al enterarnos de que el planeta Tierra ya no es más que un mero mito, la cuna de la humanidad es desconocida para la mayoría de los personajes después de miles de años de colonización. 


Me tomó tres meses en devorar los dieciséis libros, era casi imposible parar, me recuerdo a mí misma leyendo entre clases, o en la misma clase cuando terminaba rápido algún ejercicio que el profesor había dejado. En más de una oportunidad se me acercaban para ver que estaba leyendo, y se extrañaban pues cada semana llevaba un libro distinto. 

Aparte de la trama, creo que otro punto fuerte de este autor son sus personajes. Mis favoritos de esta saga fueron: Elijah Baley y R. Daneel Olivaw (R. se utiliza para los robots con apariencia humanoide en los libros), tal vez esta sea mi pareja policial preferida seguida de Sherlock y mi querido Watson. También, quisiera mencionar a uno de los pocos personajes femeninos de la saga, Dors Venabilli, a quien le tomé mucho cariño. Como los libros están separados por una considerable cantidad de años, es muy complicado no añorar a aquellos personajes que más calaron en nuestro corazón lector… 

Terminada esta saga, supuse que ya nada de lo que leería a continuación podría impresionarme, pero nuevamente me equivoqué. Ya sea en fantasía (Azazel), o en misterio (Los cuentos de los viudos negros), siempre quedo emocionada, y a la vez, triste por que terminé el libro. Para mi buena suerte, Asimov escribió la increíble cantidad de 500 libros sobre diversos temas. Este año tengo como consigna probar con sus obras de historia universal, y estoy más que segura que no me van a defraudar. Qué mejor narrador para contar la historia del mundo que este hombre que ha sido capaz de que lea una saga sin saltearme una sola página. 

Si aún no han leído nada de este autor, los exhorto a hacerlo lo antes posible (a lo Vargas llosa :D), pues se están perdiendo verdaderas joyas de la literatura.


¡Un abrazo!

Reseña: La guía del caballero para el vicio y la virtud

22 ene 2018

LA GUÍA DEL CABALLERO PARA EL VICIO Y LA VIRTUD
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Mi mejor cualidad es meterme en líos de los cuales necesito que me rescaten. Y los hoyuelos
Ah, tan típico de Monty...
Henry Montague nació para ser el heredero de un conde, pero lo cierto es que está muy (pero demasiado) lejos de serlo. Juerguista, mujeriego, irreverente y cínico, Monty es todo lo que sus padres no quieren que sea y un candidato nada apto para convertirse en caballero. Sin embargo, su Grand Tour está por comenzar y esa puede ser la solución (o quizás no). Lo que sus padres ven como un viaje al continente bajo la tutela de un cicerone que moldee su carácter para obtener a un joven de alta sociedad inglesa, Monty lo ve como el mejor año de su vida: París, Roma y Venecia son ciudades hermosas de día, pero mucho más atractivas de noche. Él y Percy - su mejor amigo y compinche - ya tiene planes para pasarlo a lo grande en un frenesí hedonista y el primer paso será esquivar a su guía. Y a Felicity, por supuesto. Su sabidilla y quisquillosa hermana no entraba en sus planes, pero si viajar con ella es el precio que deben pagar, lo consideran soportable. Hasta que se embarcan... y todo se sale de control. Esquivar al guía fue solo el primer paso, y sin querer ni pretender, estos tres se ven envueltos en una aventura que implica un tesoro perdido, una persecución a contrarreloj, y sentimientos que empiezan a salir a flote y son cada vez más difícil de ocultar.

¿De qué sirven las tentaciones, si no sucumbimos a ellas?

¿Una novela histórica, juvenil, aventurera y crítica con la sociendad europea de 1700? Era lo mío, eso era un hecho. Las buenísimas críticas que Mackenzi Lee estaba cosechando con esta historia solo consiguió que el hype se fuera por las nubes y que empezara a contar los días para que La guía del caballero para el vicio y la virtud llegase a mis manos. De entrada puedo decir que es un libro de contrastes: desde el título (vicio y virtud), la portada (colores estridentes y fuente moderna superpuesta a un retratado de un joven aristócrata) y por último, el propio argumento de la historia, que tiene desde épicas travesías al estilo Piratas del caribe (pero en Europa, no se olviden) hasta romance del bueno, de esos que incluyen mucha tensión, directas e indirectas y frases cargadas de sentimiento. Henry Montague es un personaje que puede caerte mal desde el comienzo (no deja de ser un engreído niño rico), pero poco a poco empieza a ganarse el cariño del lector con su encanto,  con su forma de ver el lado cómico de los hechos, pero sobre todo, con su forma de querer a aquellas personas que realmente le importan. Y Percy es una de ellas, ese chico que hasta ahora ha sido solo su mejor amigo pero que ambos saben que podría ser algo más.

Nos estamos mirando, simplemente mirándonos, y juro que hay vidas enteras contenidas en aquellos diminutos segundos compartidos.

Mackenzi Lee ha puesto todas sus cartas sobre la mesa con La guía del caballero: si bien es cierto que la historia es un gran viaje que busca resolver un misterio central, la autora se da tiempo y espacio para abordar una serie de temas que pocas veces se tocan en novelas históricas orientadas hacia un público juvenil o young adult: quizás el más resaltante sea el de la sexualidad de sus personajes principales (Henry, sobre todo), pasando por los roles de género (qué bien me cae Felicity) e incluso retratando el racismo de la época (aquí entra Percy a tallar, hijo de un noble inglés y una mujer de piel oscura), sin dejar de lado el tema de los vicios, el abuso de poder y sobre todo las normas estrictas de la época. Lo mejor de todo es que en ningún momento resulta abrumador a cantidad de matices que pueda tener - la prosa fresca y directa de Lee se encarga de que la historia avance a ritmo vertiginoso - pero justamente ese ritmo apresurado puede llevar a tener cierta sensación de que pudo explayarse un poco más, profundizar ciertos aspectos de la novela. No lo sé... quizás sea solo sensación mía, ¿o no?

No todos podemos tener el lujo de que no nos importe lo que los demás piensan de nosotros

Adoro a los antihéroes y Monty es un buen ejemplo de ello, pero mucho me temo que mi favorita en esta novela ha sido Felicity. La chica es toda una badass: un personaje con una lengua afilada, sarcástica, franca hasta la médula, valiente y con ganas de alejarse lo más posible de un internado de señoritas y dedicarse a estudiar su gran pasión: la medicina. Felicity sorprende desde su aparición y desmiente lo que muchos creían antes de empezar la novela: que sólo estaría para hacer mal trío dejar que la historia de Monty + Percy avance como se debe. Nada más lejos de la realidad. Es más, me temo que incluso llega a robarle el show a su querido hermano (solo por momentos, eso sí). Ahora ya saben por qué ando emocionada con la segunda entrega: Felicity tiene potencial y, si este nuevo libro va por donde creo que puede ir, creo que incluso podría gustarme más que La guía.

En resumen, La guía del caballero para el vicio y la virtud ha sabido estar a la altura de las expectativas. No llegó a superarlas, pero me ha sorprendido en el buen sentido y me ha dejado con ganas de leer más historias de Mackenzi Lee. Si lo tuyo es la novela histórica, te aseguro que no tiene pierde. Por el contrario, si temes perderte entre tantas fechas, costumbres y lenguaje complicado (que conste que Lee ha creado su novela con una prosa sencilla y nada rebuscada), creo que es una buena historia para salir de tu zona de confort. Al menos garantizo que habrá un par de risas incluidas a lo largo de la lectura. Y por supuesto, descubrir si Monty llegó a terminar su Grand Tour... o quizás, se perdió (o no) en el intento. 

Entre brujas, vampiros y momias: tres libros de Anne Rice que no puedes perderte

2 nov 2017

Se acaba octubre y los libros de terror son lectura obligatoria para los fanáticos del género. Personalmente, me gusta mucho el terror atmosférico, aquel que te envuelve poco a poco y no te suelta hasta que has acabado de leer. También me resulta llamativo el tema de la inmortalidad, y lo que esto puede causar en los que la poseen, como es el caso de los vampiros y momias; y creo que una autora que mezcla estos temas magistralmente es Anne Rice. Sus libros llegaron a mí por recomendación de una amiga muy querida, que me narró con tal pasión la trama de los libros que no pude resistirme a leerlos y sumergirme en estas lecturas cargadas de sensualidad, filosofía y seres míticos. Hoy, quisiera recomendarles algunas obras de esta autora que estoy segura van a disfrutar tanto como yo.

CRÓNICAS VAMPÍRICAS

Es una saga compuesta hasta el momento por catorce libros, siendo el primero de ellos Entrevista con el vampiro. Y no se confundan, aquí no vamos a encontrar ni vampiros brillantes o amor a primera vista. Por el contrario, los libros de Rice nos hablan sobre temas mucho más profundos y complejos como la inmortalidad, la deshumanización y los sentimientos.La saga nos narra la vida de varios vampiros, al principio centrándose en la relación entre Lestat de Lioncourt - un noble que fue convertido en vampiro contra su voluntad pero, disfruta de su nueva vida - y Louis, quien odia con todo el corazón asesinar para sobrevivir. Como el nombre del primer libro sugiere, la primera entrega es una entrevista a Louis realizada por Daniel, un reportero que no sabe en qué lío se ha metido. 

Conforme avancen los libros nos iremos enterando de la existencia de más vampiros, hombres y mujeres fascinantes que compartirán sus memorias, desde su infancia hasta su vida inmortal, la cual parece ser mucho más solitaria de lo que podemos imaginar. Los libros están relatados en primera persona, con tal destreza, que en varias ocasiones me cuestioné si realmente un vampiro no me estaba narrando sus alegrías y tristezas. Los personajes que Rice creó para estos relatos son excepcionales, las personalidades están muy bien plasmadas, todos son muy creíbles y llevan sus emociones al límite. Algo que a mí me encantó de estos libros, es que nos da una nueva versión de cómo surgió el vampirismo, y que conecta a todos los vampiros de la saga. A lo largo de toda la saga podemos notar una evolución en las creencias de la autora, quien pasó del ateísmo al cristianismo a raíz de la muerte de su esposo.

¿Un dato adicional? El primer libro cuenta con una película que lleva el mismo nombre y que tuvo como protagonistas a los hombres más guapos de Hollywood de la década de 1990: Brad Pitt como Louis, Tom Cruise como Lestat y Antonio Banderas como Armand. 

LAS BRUJAS DE MAYFAIR

Si bien es cierto, los vampiros de Rice son mundialmente conocidos,esta autora cuenta con otras obras de la misma calidad, que vale la pena arriesgarse a leer. La trilogía de las Brujas de Mayfair narra la historia de varias generaciones de brujas y su extraño vínculo con un ser inmaterial. 

Pero, ¿de qué va esta serie? Rowan Mayfair es una neurocirujana que desconoce el terrible pasado de su familia, pero sabe que no es una mujer ordinaria. Todo cambiará cuando presencia un accidente en donde conoce a Michael Curry, y lo ayuda a sobrevivir. Este suceso sumergirá a ambos en una búsqueda por la verdad detrás de las visiones de Michael, y los secretos de la familia de Rowan. Aquí, nuevamente la autora hace gala de su facilidad para tomar una leyenda y hacerla suya, además de manejar muy bien el misterio que se cierne sobre estas poderosas mujeres.

Por cierto, algunos personajes de esta saga se mencionan o hacen su aparición en las Crónicas Vampíricas, haciendo aún más rica e interesante la trama de ambos universos (y llevando a los lectores a querer conocer más de ambos mundos).

LA MOMIA O RAMSÉS EL MALDITO
El mito de la momia nunca me ha causado miedo, y ni siquiera Rice fue capaz de hacer que les tema. Sin embargo, tengo que reconocer que sí logró despertar mi interés por estos seres. 
El libro nos cuenta la historia del descubrimiento fortuito de una momia que según las tablillas cercanas a ella, ha bebido el elixir de la inmortalidad. Ramsés no alberga ningún deseo de venganza, si no que se deja seducir por la modernidad que lo rodea. Una vez más, la autora nos presenta un personaje misterioso, perturbado y sediento de conocimiento. En mi caso, no pude evitar hacer paralelismos entre Ramsés y los otros vampiros de Rice, pues son tan humanos, pero a la vez, están muy alejados de lo que nos hace serlo.

Hace unos meses, Anne Rice y su hijo, Christopher, publicaron la continuación de este libro, el cual estoy esperando con ansias que llegue a Perú.


Espero le den una oportunidad a esta autora, que ha logrado llevar temas tan trillados como el vampirismo o la brujería a un nivel superior, en donde el lector no podrá evitar preguntarse: ¿Qué haría si fuese inmortal y qué estaría dispuesto a sacrificar? Si alguna vez se les presenta esa oportunidad, recuerden que la inmortalidad puede cumplir todas sus fantasías… y luego sepultarlos bajo ellas.

¡Feliz Halloween! (un poco atrasado, pero la intención cuenta) 

Reseña: El niño en la cima de la montaña

26 oct 2017

EL NIÑO EN LA CIMA DE LA MONTAÑA
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
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La Gran Guerra se llevó la vida de miles de soldados, las ilusiones de cientos de personas y la infancia de muchos niños. De padre alemán y madre francesa, Pierrot Fischer llegó al mundo en un hogar lleno de cariño, pero en el que la Guerra logró infiltrarse a través de su padre, víctima de los traumas que ocasiona ver la muerte tan de cerca. Es por eso que creció solo con su madre y con Anshel, su vecino judío, un niño al que llegó a considerar su mejor amigo y casi como un  hermano. Mientras 1935 asomaba en París y los primeros vientos de la II Guerra Mundial se empezaban a sentir, la vida de Pierrot cambió por completo: al quedar huérfano debe abandonar su barrio, sus amigos y su país para viajar a Alemania, a trabajar junto a su tía Beatrix en una imponente mansión ubicada en lo alto de una montaña, una residencia conocida como Berghof, el refugio en el que Adolf Hitler tenía en los Alpes. 

A sus siete años, Pierrot deja de llamarse así para pasar a ser Pieter, un chiquillo que vivirá los próximos años en un entorno cargado de tensión, miedo, de rebeldía, de exacerbado nacionalismo. Crecer en una casa donde se elaboran planes de exterminio, donde se condena a cientos de personas por un "fin mayor" traerá sus propias consecuencias: poco a poco, Pierrot no solo cambia de nombre, sino que empieza a saborear lo que es el poder y la sensación de superioridad mientras, sin darse cuenta, empieza a dejar su propia inocencia  y su corazón gentil de lado. 

Sabes por qué lleva uniforme la gente, ¿verdad, Pierrot? Porque la persona que lo lleva cree que puede hacer lo que le apetezca. Puede tratar a los demás como nunca lo haría si llevara ropa normal. Insignias, guerreras o botas altas... Los uniformes nos permiten dar rienda suelta a nuestra crueldad sin sentirnos culpables.

¿Una novela de John Boyne ambientada en la II Guerra Mundial? Sí, era inevitable que esta historia cayera en mis manos. Tras el final desgarrador de El niño con el pijama de rayas (tanto libro como su bien lograda adaptación) no había forma de negarme a comprobar si Boyne seguía teniendo esa forma especial de contar historias, de ir trazando las pinceladas de una novela que, sin darse uno cuenta, ha llegado al corazón del lector... y esta vez se ha arriesgado demasiado. Con EL NIÑO SOBRE LA CIMA DE LA MONTAÑA no vamos a escondernos de la SS, no iremos a parar a las inhumanas condiciones de los campos de concentración ni nos embarcaremos en una larga jornada de huída a través de los espesos bosques europeos. Boyne va más allá y lleva a Pierrot al Berghof, a experimentar de primera mano lo que es crecer bajo la sombra del Führer. Sin embargo, creo yo que lo más interesante de esta novela no es la sensación latente de peligro que existe a lo largo de las páginas (recuerden que, aunque el niño fuera alemán, tenía raíces judías) sino la evolución del propio protagonista: pasa de ser un niño asustadizo y obediente a un muchacho que poco a poco empieza a contagiarse de la ideología nazi, que empezará a desvivirse por contentar al dueño de casa.

¿Saben por qué me gustan tanto las novelas históricas? Porque muchas veces conocemos los hechos principales, sabemos las consecuencias de ellos. Pero, ¿qué hay de los detalles, de los pequeños giros que pueden ser el inicio de grandes desenlaces? Muchas veces quedan relegados, apenas recordados por los testigos más cercanos o porque alguien decidió que era lo suficientemente importante para sí mismo como para conservarlo. Con EL NIÑO EN LA CIMA DE LA MONTAÑA, el autor nos trae la pregunta: ¿qué podría pasar si un niño huérfano viviera en una casa con el propio Hitler? ¿Cómo es ver el desarrollo de una Guerra desde el interior, ser testigos de la pérdida de la humanidad? Y para respondernos está Pierrot, pero también un elenco de personajes secundarios que tienen un papel, cada uno a su manera, en la forma de ver la vida de nuestro protagonista, que le tocó vivir ese cambio de niñez a adolescencia en una de las épocas más duras de la Historia.

Nunca finjas que no sabías lo que estaba pasando aquí. Tienes ojos y oídos. Y estuviste en esa habitación muchas veces, tomando notas. Lo oíste todo. Lo viste todo. Lo sabías todo. Y sabes también de qué cosas eres responsable...Te queda mucha vida por delante para llegar a aceptar tu complicidad en estas cuestiones. Pero nunca te convenzas de que no lo sabías. Ése sería el peor crimen de todos.

Si crees que en EL NIÑO EN LA CIMA DE LA MONTAÑA encontrarás otra novela al estilo de El niño con el pijama a rayas y terminarás llorando a lágrima viva estás muy equivocado. No en el sentido de que la novela resulta superficial, porque no lo es. Boyne tiene ese capacidad de llegar al corazón y lo logra en esta nueva historia, pero de una manera diferente. Pierrot y Bruno son dos personajes distintos, envueltos en dos situaciones distintas. Cada uno tiene que vivir con lo que el destino les ha preparado, pero no por ello dejan de ser cercanos. Particularmente sentí que EL NIÑO EN LA CIMA DE LA MONTAÑA quizás pudo dar aún más de sí, ahondar en la psicología del personaje, ir más allá del "qué hubiera pasado sí". No obstante, para ser una historia corta, enfocada tanto para jóvenes como adultos, creo que ha estado bien construida. Eso sí, Boyne se luce con ese último capítulo (más bien, con la última mitad del capítulo), dejando las puertas abiertas a un resquicio de esperanza. En resumen, una novela recomendada.

Reseña: La Partitura. Música para Adam

20 oct 2017

LA PARTITURA
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
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Charlotte ha llegado a Londres con una promesa a cuesta. Su hermana gemela falleció víctima de una enfermedad y se llevó con ella una gran parte de su vida. Charlotte, que ama y respira música, ha cruzado el charco para encerrarse en una universidad donde las clases teóricas le alejan de cualquier instrumento, borrando todo rastro de su anterior vida. Va y viene por las calles de Londres en una bicicleta amarilla con el único propósito de cumplir esa promesa, sin ganas de establecer ningún vínculo con la ciudad inglesa ni con las personas que la rodean. Pero el día que entra a The Scale, una peculiar librería, pone en marcha uno de los astutos giros del destino al encontrar una preciosa partitura inacabada, cuya composición podría atribuirse al mismísimo Frédéric Chopin.

Para Adam Lewis, perder la vista ha sido un gran quiebre en su vida, ha sido aquello que le ha llevado a decidir que nunca más volverá a componer. No se arrepiente de las circunstancias que le llevaron a ello, pero sabe que su vida no volverá a ser la misma sin la música. Dejar de lado la investigación sobre una misteriosa partitura de Chopin es una de las drásticas decisiones que ha tomado, al menos hasta que la escucha en el piano de The Scale, de las manos de una desconocida que viene huyendo de su pasado. Adam, resignado a no volver a ver los colores de la vida, cae en cuenta que no sentir es mucho peor que no volver a ver. ¿Qué planea el destino a juntar a estos dos personajes, cada uno con un gran peso en el alma? ¿Puede ser que la música tenga la magia suficiente para sanar esos dos corazones? 

Una partitura no es un trozo de papel, es el sentimiento que contiene. No somos las notas que nos manchan, sino las emociones que impregnan el aire cuando alguien nos lee, toca, canta o simplemente tararea. Una partitura es pasión, amor y música

Había oído bastante de Anna Casanovas y las recomendaciones se acumulaban en mi mesa de noche. Llevaba mucho tiempo sin leer romántica adulta contemporánea, sin una pizca de fantasía, solo sentimientos y giros del destino en historias que revelaran la humanidad de cada personaje. LA PARTITURA llegó a mis manos y más que la posible historia de amor que hubiera entre sus páginas, reconozco que lo que capturó mi atención fue esa pincelada histórica que añade la autora. Esta novela tiene tres grandes protagonistas, cuyos puntos de vista vamos conociendo a lo largo de las páginas: Charlotte, Adam y  Folie (la partitura). Desde París hasta Polonia, la partitura nos cuenta su trágica historia: ha sido testigo del amor más dulce y de la pérdida más desgarradora, ha acompañado a su creador en los momentos de regocijo y en aquellos en que la muerte se asomaba para arrebatar vidas. Es por eso que es tan reservada, tan misteriosa, tan preciosa. Apareció hace uno meses en una casa de Mallorca y viajó a Inglaterra en busca de que alguien lograra descifrar su autoría y la historia que contaban sus compases. ¿Serán Charlotte y Adam quienes lo logren? ¿O la perderán (y se perderán) en el intento?

No tiene demasiado sentido, pero la música es así. Te sorprende, te atrapa. Te emociona. Como ciertas personas. Como tú.

Personajes muy bien construidos, una prosa preciosa y un argumento que va entre pasado y presente, reconstruyendo la historia de dos personajes que logran robarse el corazón. ¿Qué más se puede pedir? He quedado encantada con Anna Casanovas y con LA PARTITURA, porque sabe dar al lector las dosis necesarias de drama, romance y misterio. Muchas veces yo huía de las novelas románticas porque algunas pecaban de exceso de drama (del que parece casi telenovela), pero en este caso mis temores resultaron infundados: Casanovas nos presenta a dos personajes quebrados, pero con todo un trasfondo detrás, que van superando sus miedos al lado del otro, pero muy especialmente, por sí mismos. Le he cogido cariño especialmente a Adam, porque una frase suya me marcó especialmente: uno debe recuperar las ganas de vivir para volver a amar, pero debe querer vivir por uno mismo, no por el amor alguien más. Adam y Charlotte hace una dupla interesante, compleja, que se complementan el uno al otro. Pero creo yo quién se roba el show es Folie. Tendrá que leer la novela para entender de qué les hablo.

En conclusión, siempre digo que en novela romántica no es tanto el final lo que puede emocionar, sino cómo se cuenta una historia. En el caso de LA PARTITURA la he disfrutado enormemente. Quizás haya alguno que otro pequeño punto en contra (por ahí un personaje que pudo dar más de sí, quizás alguna escena que no terminó de cuadrarme o alguna decisión que no trajo alguna consecuencia esperada), pero en general concluyo recomendando a este par (más Folie, claro) para una lectura más que placentera. Yo iré a seguirle la pista a Anna Casanovas, porque Herbarium - otra de sus novelas - está esperando en mi estantería para ser leída.


Muchas gracias a EDICIONES URANO PERÚ por el ejemplar. 
¡Ha sido un placer conocer (por fin) a Anna Casanovas.

Reseña: ¿Donde quedó el encanto?

18 oct 2017

¿DONDE QUEDÓ EL ENCANTO? 
Mi puntuación: ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos

Paciencia. Planeación. Perseverancia.
Las tres P siempre han regido la vida de Hope y junto a ellas ha ido consiguiendo casi todos sus objetivos. Casi. El problema es que hay una P que lleva tiempo siendo un obstáculo, que le ha impedido que Brady, su mejor amigo y el chico del que lleva años enamorada, la vea como algo más que una hermana: Parker, la perfecta estudiante, hija, novia y amiga, la chica con la que Brady sale desde hace varios meses y la única que se interpone en su objetivo de confesar lo que siente. Pero lo cierto es que Parker está lejos de ser tan perfecta como muchos piensan. Tiene un secreto que ha cambiado por completo su vida y le la llevado a levantar un muro entre ella y los demás, una coraza que solo unos pocos pueden traspasar... y sin embargo, la vida les da una oportunidad, a Parker y también a Hope, de conocer el otro lado de la historia y darse cuenta que el dicho "las apariencias engañan" es tan cierto como la vida misma.

Conocí a Elizabeth Eulberg hace muchos años con EL CLUB DE LOS CORAZONES SOLITARIOS y me volví a reencontrar con ella en ¿Y SI QUEDAMOS COMO AMIGOS? y DEL MATERIAL DEL QUE ESTÁN HECHOS LOS SUEÑOS. También tuve la suerte de conocerla personalmente y ella es tan adorable como las historias que logra reflejar en el papel. Su estilo es muy fácil de distinguir: novelas sencillas y bonitas, personajes cercanos y una pluma fresca, alegre, muy juvenil y precisa al momento de describir los sentimientos. Con esa idea me aventuré con esta nueva historia suya, cuya sinopsis de entrada planteaba un dilema interesante: siempre conocemos el punto de vista de nuestra heroína, la chica que lucha por el amor del chico del que lleva años secretamente enamorada. Pero, ¿qué hay de la otra parte, de esa otra chica - aparentemente su némesis - que está ahí para evitar que la protagonista y su crush sean felices para siempre? Todo indicaba que E. Eulberg intentaría mostrarnos ese lado de la historia, algo poco común en las novelas young adult, y que en el proceso nos iba a dejar un mensaje importante. Y no es que no lo haya logrado, sino que la novela deja un sabor ligeramente dulce en los labios, pero que no termina de convencer ni llenar las expectativas que se podrían tener al respecto.

- No te rindas - dice Brady
Es difícil no interpretarlo como una especie de señal. Es fácil encontrarlas, pero leerlas... esa es la parte que siempre me sale mal. Es frustrante lo fácil que puedes malinterpretar algo cuando solo quieres una cosa.

¿DONDE QUEDÓ EL ENCANTO? es una historia a la que hay que llegar con paciencia, dispuestos a quitar cada una de las capas y descubrir la esencia de los personajes. Hope y Parker son nuestras narradoras, cuyos puntos de vista van alternando para descubrir cada ángulo de una misma situación. Es el lector quién saca sus propias conclusiones y el único que puede ir encajando las piezas de esta novela. El problema es que con ninguna de estas dos protagonistas se logra conectar del todo. Hope es una niña mimada acostumbrada a tener una familia que le da todo por ser hija única. No es caprichosa ni engreída en exceso pero la forma en la que ve el mundo y se cierra en sí misma resulta cansino, más aún si solo se dedica a hablar de Brady en dos de cada tres páginas (sí, ya nos ha quedado claro que lo quieres mucho). Reconozco que como personaje evoluciona y me alegra ver ese cambio que hay entre la Hope de los primeros capítulo y aquella que cierra la novela, pero no compensa el haber tenido que esperar tanto tiempo para eso. Parker, por su parte, es quién más sustancia tiene, un personaje que me hubiera llegado a gustar mucho más si no estuviera rodeada de demasiadas dosis de drama. No es sólo que tiene a la mejor amiga de su novio como amenaza, sino que la propia muchacha arrastra un secreto familiar que le ha llevado a una situación desesperada (pero de las que hasta parecen plot de telenovela). Yo entiendo el punto al que quería llegar la autora, pero para ser una novela young adult y tener doscientas y pocas páginas, tantos hilos dramáticos han sido demasiados, especialmente porque no se llega a profundizar del todo y el final se resuelve demasiado pronto, demasiado convenientemente.

Después de algunos días reposando esta reseña en mi cabeza he llegado a la conclusión de que es el desarrollo el gran punto flojo de esta historia. La premisa de la que parte resulta interesante y los personajes son cercanos, reales y pudieron sacarle mucho mas provecho si hubiesen tenido una mayor evolución de acorde a la situación. La pluma de E. Eulberg sigue siendo igual de precisa al momento de contar historias, pero todo empieza a flaquear cuando la novela no tiene un ritmo muy marcado y así como las primeras páginas pueden ser lentas por exceso de Brady (¡en serio, lo menciona demasiado!), las últimas dejan cierto regusto amargo por lo fácil que se resolvió todo aún tratándose de temas delicados: vemos casos de abandono, rompimiento, engaño, incluso alcoholismo y otras cosas más. Me da la sensación de que la autora quiso agregarle drama al asunto para aderezar su novela, pero la dosis se le escapó un poco de las manos.

Es vergonzoso lo patética que me he vuelto, como me aferro a la menor interacción. Cómo sigo inventándome excusas para no confesarme. Si hubiera sido franca hace años, quién sabe dónde estaríamos ahora. Tiene que ser ahora o nunca. 

Entonces, ¿logra ¿DONDE QUEDÓ EL ENCANTO? transmitir su mensaje? Sí que lo hace, y de paso entretiene en el camino. Quizás el problema sea que ha sido demasiado young adult para mi gusto. Hace unos cinco años quizás me hubiera encantado, tal vez hubiese estado entre mis favoritos del mes o del año. Pero hoy le he visto varios fallos y me he quedado con las ganas de más. Eso sí, rescato que la autora no se centre en el triángulo amoroso y le de cabida a temas como la familia, los amigos o incluso, el futuro que muchos adolescentes ven como incierto. Eso es algo que me encanta de esta autora, que busca darle humanidad a sus personajes retratándoles con todo su entorno, no quedándose en un sólo aspecto de ese. No obstante, me quedo con las ganas de que la próxima novela de Elizabeth venga con la fuerza necesaria y dispuesta a volver a ganarse el corazón de sus lectores.


Gracias a ME GUSTA LEER PERÚ por el ejemplar

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