novela erótica

Reseña: Beautiful Bastard, un tipo odioso

9 sept 2013

Beautiful Bastard. Un tipo odioso
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos

Chloe Mills tiene veintiséis años y está a punto de obtener su maestría gracias a la beca que obtuvo en Ryan´s Media Company. Ella, una chica que se ha graduado con honores de la universidad, tiene muy claro lo que quiere en la vida y nada ni nadie va a impedir que consiga alcanzar sus sueños, ni siquiera Bennet Ryan, su odioso pero atractivo (muy atractivo) jefe. Bennet siempre se ha comportado como un imbécil con ella, pero Chloe tampoco se lo ha dejado fácil, respondiéndole siempre con algún comentario mordaz sin salirse de lo profesional. Pero una tarde todo cambió - para bien o para mal - y ahora solo hay una pregunta que ambos tendrán quee responder: ¿lograrán aguantarse el uno al otro los pocos meses que a Chloe le quedan en la compañía o la terrible atracción sexual que existe entre ambos podrá con ellos? 

Si de novela erótica se trata, estoy acostumbrándome a no esperar mucho de las mismas. Por lo general, las pocas que he leído tienen muy poco de trama y mucho de escenas de cama. Vale, ya sé que por eso son precisamente eróticas, pero un hilo argumental definido dice mucho de la novela, de su autor/a y lo aleja del grupo que conforman el montón que han aprovechado el boom Cincuenta sombras. Con esta premisa comencé a leer Beautiful Bastard, más por curiosidad que por otra cosa y debo decir que hasta ahora, es la novela erótica que más me ha gustado. No será el libro del año ni se llevará cinco estrellitas en GoodReads pero tiene ciertos detalles que han logrado convencerme y situarla por encima de otras novelas de la misma temática que he hojeado en el trascurso de este año.

Beautiful Bastard parte de una premisa simple y un argumento sencillo, que se mantiene a lo largo de la historia con algunos toques de drama añadidos. Nos encontramos con la típica relación prohibida entre el jefe y la secretaria/asistente junto a todo lo que conlleva ocultarla a los ojos de los demás. El añadido aquí es que ambos siguen desbordando antipatía por el otro en cada encuentro (tanto dentro como fuera de la oficina) y aunque en conjunto la historia no está nada mal, me hubiera gustado un poco más de interacción entre los personajes, fuera de las tórridas escenas (que por cierto, no tienen nada de BDSM, ni voyeurismo, ni cosas fuera de lo normal), porque pareciera que son dichas escenas las que se comen al libro.

Narrada con un estilo sencillo, la historia se centra en nuestros dos protagonistas, sin expandirse a secundarios más de lo necesario. Chloe, lejos de ser la típica chica que acepta todo sin chistar, es una mujer capaz de desafiar a quién sea con tal de defender su causa. Me quedo con su lengua afilada, su descaro y sus comentarios ingeniosos, que sacarán a Bennet de sus casillas y algunas risas al lector. Por su parte, Bennet Ryan puede parecer el jefe más odioso del mundo, pero tiene chispa y dista mucho de ser una persona atormentada por oscuras sombras de su pasado. Conoceremos la historia de este par a través de lo ojos de Chloe, pero también a través de nuestro protagonista masculino, puesto que los capítulos se van alternando en uno y otro, siendo todo un acierto al momento de narrar. Pocas son las veces en las que conocemos los pensamientos del hombre sexy de turno y ahora sabremos qué es lo que pasa exactamente por la cabecita de este personaje. Algo que destacar es que el libro ha sido escrito por dos autoras - Christina Hobbs y Lauren Billings - y créanme cuando les digo que la escritura de ambas se compagina a la perfección, porque el estilo es muy similar y aunque se intuye quién escribe cada punto de vista, no llega a resultar tedioso.

Solo me queda decir que Beautiful Bastard tiene todo lo que se necesita para ser una novela entretenida sin muchas aspiraciones: está cargada de humor e ingenio, de ironías, de tensión sexual, de miradas furtivas. En definitiva, la historia de Chloe y Bennet nos demuestran que tal vez sea cierto eso que dicen que del odio al amor hay un solo paso ¿o no?


Reseña: Pídeme lo que quieras, o déjame

13 ago 2013

Pídeme lo que quieras, o déjame
Autora: Megan Maxwell
Trilogía Pídeme lo que quieras (3 de 3)
Editorial Esencia · 416 páginas · ISBN: 9788408118282
Lee los primeros capítulos
Judith y Eric regresan de su viaje de novios tras una boda de ensueño. El se siente el hombre más feliz del universo y no se imagina su vida sin ella; sin embargo, los celos y el afán de protección de Eric los enfrenta una y otra vez.
Por su parte, Judith está encantada con su Iceman particular y siempre intenta verlo todo por el lado positivo, aunque en más de una ocasión se llene el cuello de ronchones... Disfruta de Eric y de sus juegos sexuales, excepto cuando él le susurra que uno de sus mayores deseos es tener un hijo con ella.


Con  Pídeme lo que quieras, o déjame llegamos por fin  al esperado desenlace de la trilogía con la que Megan Maxwell se hizo un lugar en el género de la novela erótica. Nunca descarté leer esta último entrega, aunque ya me veía venir ciertas cosas que terminaron con mis buenas intenciones de finalizar esta serie con bonitos recuerdos. Intentaré no explayarme mucho en esta reseña, puesto que todo lo que comenté para Pídeme lo que quieras, hoy y siempre se aplica perfectamente a este libro, incluyendo el exasperante carácter de Judith, los enfermizos celos de Eric y lo repetitivo que son algunas escenas de sexo. En la anterior reseña critiqué el desesperante carácter de Judith, tan temperamental e impulsiva. Si es así en su día a día ¿cómo creen que lo será cuando esté embarazada y con las hormonas revolucionadas? Sí, eso exactamente es lo que encontrarán en este libro, además de la cuota imprescindible de discusiones tan frecuentes (y a veces por cosas tan insulsas) de nuestros protagonistas. A todo ello (que no es poco) quisiera añadir unos cuantos puntos que expongo a continuación.

Primero, está el tema de las canciones. Ya sé que poner una estrofa de algún tema puede dotar de cierta emotividad a la novela, pero a mí, personalmente, me fastidia un poco la lectura y hace que el libro sea más lento. No recuerdo la cantidad de veces que vi varios estribillos por capítulo, pero sí que eran bastantes. No sé, a lo mejor a la autora le traen buenos recuerdos, o cree que pegan muy bien con la historia, pero en mi caso (tanto si la conozco como si no) no me gustan nada.

Segundo, el asunto de la escritura. Vale, admito que en las primeras novelas de Megan que leí no me gustaba su escritura, pero poco a poco fui encontrándole el gusto y terminó por encantarme esa forma tan fresca de narrar que tiene. Pero en esta novela he encontrado demasiados «Diosssss», «Cuchuuuuu», «Madre míaaaa», entre muchos otros como para poder pasarlos por alto. Sinceramente, me molesta tener que leer un libro con tantos de esos detalles, me desespera tener que leer tantas letras iguales juntas. ¿Tan difícil es poner simplemente que dijo tal o cual cosa alargando las silabas? Y hablando de «Cuchuuuuu», regreso con mi crítica para con los españolismos. ¡Oiga, que no todos somos de España! Hasta ahora no sé que significa exactamente el término cuchufleta entre muchos otros y algunas que otras frases elaboradas. Ya sé que la protagonistas es jerezana y como tal tiende a usar ciertas jergas pero ¡usar el español neutral no le hace mal a nadie! Mas aun teniendo en cuenta de que tiene lectores en Latinoamérica.

Lo tercero son los personajes. Siempre he simpatizado con gran parte del elenco de todas las novelas de Megan que he leído, mas en este caso tengo que decir que muchos de ellos estaban de relleno. Y eso también me lleva a decir que no considero que Pídeme lo que quieras, o déjame sea un libro absolutamente necesario para cerrar la trilogía. Con dos entregas se hubiera quedado bien, ya que el anterior título nos dejó con un final lo suficientemente cerrado que no requería de un libro más que fue solo relleno y para prolongar lo improlongable. Lo sentí tan forzado, como si fuera escrito solo por la necesidad complacer a los fans o de tener una trilogía antes de una bilogía.

En conclusión, Pídeme lo que quieras fue una trilogía que comenzó con buen pie, pero que fue decayendo con el transcurrir de las entregas. Es cierto que ha marcado un nuevo tipo de novela erótica, muy diferente al boom de Cincuenta Sombras y con unos personajes que pudieron dar mucho más de no tener un carácter tan extremista. Por último, me queda comentar que Maxwell sacará una novela corta titulada Sorpréndeme que gira en torno a Björn - mejor amigo de Mr. Zimmerman - la cual no pienso tocar aunque ese sea unos de los poco personajes recatables de la novela.


Reseña: Pídeme lo que quieras, ahora y siempre

5 ago 2013

Pídeme lo que quieras, ahora y siempre
Autora: Megan Maxwell
Trilogía Pídeme lo que quieras (2 de 3)
Lee los primeros capítulos
Después de provocar su despido de la empresa Müller, Judith está dispuesta a alejarse para siempre de Eric Zimmerman. Para ello y para reconducir su vida decide refugiarse en casa de su padre, en Jerez. Atormentado por su marcha, Eric le sigue el rastro. El deseo continúa latente entre ellos y las fantasías sexuales están más vivas que nunca, pero esta vez será Judith quien le imponga sus condiciones, que él acepta por el amor que le profesa. Todo parece volver a la normalidad, hasta que una llamada inesperada los obliga a interrumpir su reconciliación y desplazarse hasta Munich. Lejos de su entorno, en una ciudad que le resulta hostil y con la aparición del sobrino de Eric, un contratiempo con el que no contaba, la joven deberá decidir si tiene que darle una nueva oportunidad o, por el contrario, comenzar un nuevo futuro sin él.

Si han leído mi reseña de Pídeme lo que quieras, la primera parte de una trilogía erótica diferente al boom del momento, sabrán que me gustó lo suficiente como para animarme con una segunda entrega (y por lo visto, también una tercera). Los libros de Megan Maxwell tiene un sello particular muy suyo, con unos personajes bien construidos y una narración que hace que el libro no resulte tedioso de leer. 

En Pídeme lo que quieras, hoy y siempre, la historia continúa en el mismo punto en el que quedó el anterior libro. Judith Flores ha renunciado a la empresa donde trabajaba, le ha contado sus verdades a la bruja de su jefa y ha decidido alejarse de Eric Zimmerman (y de sus juegos) por su propio bien para refugiarse en la casa de su padre. Pero Eric no está dispuesto a dejarla ir y le sigue hasta Jerez, donde tras muchos ruegos, un par de reproches y poner puntos sobre las íes, logran reconciliarse y continuar con aquella relación que nació como un simple juego. Pero Eric tiene que trasladarse a Munich y Judith accede a ir con él. Ahí, en medio del gélido invierno de Alemania y bajo la atenta mirada del pequeño Flyn (sobrino de Mr. Zimmerman) Jud y Eric tendrán que demostrarse a sí mismos que lo que tienen es lo suficientemente fuerte para hacer frente a todos y cada uno de los problemas que se le presentan, comenzando por la controladora personalidad de él y el carácter temperamental de ella. Peleas, reconciliaciones, drama, discusiones, momentos para reír, momentos reflexivos y mucho sexo, pero sin ser excesivo (¡rima!). Todo esto tiene esta segunda parte y aparentemente se perfilaba como una buena continuación, pero que a mí no ha llegado a satisfacerme. ¿Por qué? Por los protagonistas. 

En la primera parte ya veía a Judith como una joven de armas tomar, sin pelos en la lengua y que no se doblega ante nadie. Pero ahora... la verdad, empiezo a creer que la chica tiene un serio problema. Es excesivamente temperamental, demasiado impulsiva, tozuda, caprichosa y a ratos infantil. Ser una chica de carácter no significa ser una malhablada, agresiva e insufrible. Basta que alguien no opine igual que ella para que arme todo un lío y se niega a cambiar de opinión o a ceder para dar fin a una discusión. No sé cómo Eric pudo soportarla tanto tiempo, creo que en una relación uno de los dos a veces debe ceder en ciertas cosas por el bien de la misma. Pero Judith no, ella siempre tan terca, tan necia, tan obcecada. Lo peor de todo es que la autora achaca ese carácter explosivo suyo a que es española, como si todas fueran así, cosa que dudo muchísimo. Encima está el hecho de que el libro se lee desde su perspectiva, así que ya estarán imaginando que tan bien lo he pasado. 

Por otro lado, Eric tampoco es lo que se dice un hombre de ensueño, como parece querer perfilarlo su autora. Es cierto que me cayó mejor que Jud, pero también tiene sus puntos en contra: es demasiado celoso y demasiado controlador. Pero pese a todo, es él quien trata de que las cosas entre ambos estén bien, él quién tiene siempre que buscar el perdón de Jud. Sinceramente, había ratos en los que me preguntaba ¿tú eres Iceman, el mismo que en la primera entrega? Aquí lo vemos más cariñoso, más comprensivo hasta cierto punto, pero también  saca a relucir todo su lado controlador y posesivo. Leer cada una de sus peleas empezó a darme dolor de cabeza y si no hubiera sido por mi curiosidad por saber cómo acaba el asunto, a lo mejor lo dejaba tirado.

Sobre la escenas de sexo no hay mucho que decir. Hacia la primera mitad serán solo Jud y Eric, disfrutando de su reconciliación y tratando de afrontar todos los problemas que se le vienen encima. Para la segunda mitad (y para no perder la esencia de la trilogía), Megan añade los juegos sexuales que tanto brillaron en la primera entrega, pero en menor cantidad y sin mucha pompa. No sé los demás, pero a mí tanta escena de sexo empezó a aburrirme un poco, sobre todo porque había un par que estaban de más.

Finalmente, como puntos a favor tengo que declarar la buena ambientación y lo rápido que se lee el libro. Me gustó Alemania a través de la pluma de la autora y me gustó lo ligera y rápida que es su narración (lo que me llevó a sobrellevar el quebradero de cabeza que llegan a ser sus personajes). Es cierto que esperaba mucho más de esta segunda entrega y me parece que el final es lo suficientemente cerrado y no hay necesidad de una tercera parte. Sin embargo, no descarto leer Pídeme lo que quieras o déjame, por curiosidad y porque soy incapaz de dejar una saga/serie/trilogía empezada y no llegar al final de la misma.


Reseña: Pídeme lo que quieras

27 dic 2012


Pídeme lo que quieras
Autora: Megan Maxwell
Trilogía Pídeme lo que quieras (1 de 3)
Editorial: Esencia · 464 páginas · ISBN: 9788408034513
Lee los primeros capítulos

Tras la muerte de su padre, el prestigioso empresario alemán Eric Zimmerman decide viajar a España para supervisar las delegaciones de la empresa Müller. En la oficina central de Madrid conoce a Judith, una joven ingeniosa y simpática de la que se encapricha de inmediato. 
Judith sucumbe a la atracción que el alemán ejerce sobre ella y acepta formar parte de sus juegos sexuales, repletos de fantasías y erotismo. Junto a él aprenderá que todos llevamos dentro un voyeur, y que las personas se dividen en sumisas y dominantes... Pero el tiempo pasa, la relación se intensifica y Eric empieza a temer que se descubra su secreto, algo que podría marcar el principio o el fin de la relación.

Luego de haberme llevado un buen chasco con la trilogía Cincuenta Sombras prometí que no leería nada de novela erótica hasta que pasara el boom y los libros que salieran al mercado no fueran solo por entrar en la moda del momento. Pero, como ya se habrán imaginado, no he logrado mi cometido. Ya había leído algo (muy poco, en realidad) de Megan Maxwell y me gustó su estilo claro y directo y, como en cierto modo tenía que superar el desencanto de la trilogía antes mencionada, me decidí por este libro esperando que no me defraudara. 

Si leemos solo la sinopsis, uno podría pensar que estamos ante una obra cliché, de esas que últimamente están llegando (y abarrotando las librerías). Pero Pídeme lo que quieras no va de sumisas y dominantes, ni de BDSM, ni de sexys empresarios atormentados y chicas recién graduadas sin personalidad. Este debut de Maxwell en el campo de la novela erótica ha logrado sorprenderme por varias razones. Primero, está el lenguaje sencillo que usa la autora y que ayuda a que el lector no se desconecte de la historia. No obstante, aquí tengo una pega que considero se debe mejorar: el uso de demasiado regionalismos españoles. Supongo que a los que viven y leen en España no les habrá costado mucho entender qué pretendía la protagonista al soltar ciertas frases, pero en lo que a mí respecta, había escenas en las que no me enteraba de nada. En mi opinión, la narración tan fluida y la prosa ligera contrasta tremedamente con el abuso de estos regionalismos y para un lector que vive fuera de la península ibérica le costará entender qué pretende señalar la autora. 

Los protagonistas son dos puntos fuertes de la historia, aunque se caiga un poco en características ya muy usadas en novela erótica. Eric Zimmerman puede ser un empresario millonario con extrañas prácticas sexuales y que encima guarda un secreto, pero no es un hombre atormentado por su pasado. Tampoco es un dominante (aunque sí un poco controlador) que busca una sumisa que cumpla sus órdenes sin chistar. Él considera al sexo como un juego y busca divertirse y disfrutar de él. 

Judith, por otro lado, es una española de armas tomar. Vive sola y trabaja en una empresa donde su jefa la trata como a un burro de carga, tiene amigos con lo que divertirse un fin de semana, un padre cariñoso, una hermana recatada y un chico que la ronda pero al que ella ve solo como un rollo pasajero. Como ven, una chica normal con una vida normal. Hasta que aparece Eric Zimmerman, por supuesto, y la introduce en un mundo que ella desconocía hasta cierto punto. Aquí no hay chicas virginales ni contratos que firmar. Lo que sí hay son orgías, ménage à trois, morbosidad, voyeurismo, tríos, sensualidad a raudales y nada de BDSM porque ella no quiere y él respeta esa decisión. Aunque Judith a veces me parecía bipolar, logró sacarme varias sonrisas con su manera de actuar a lo largo de la novela. Impulsiva, extrovertida y simpática, esta protagonista se acerca a la ideal y espero que en la siguiente entrega madure como personaje.

Tanto Judith como Eric tiene claro que lo que hay entre ellos nada tiene que ver con el amor, pero conforme pasa el tiempo hay ciertas cosas que son inevitables. ¿Lo aceptarán o seguirán adelante buscando solo diversión? Me hubiera gustado que se profundizara un poco más en ambos personajes, tienen bastante que explotar. También hubiera querido que sea un libro autoconclusivo (ya basta de trilogías, ¿no les parece?) pero he de admitir que Megan Maxwell me ha dejado con la curiosidad. Sin duda las páginas de Pídeme lo que quieras queman y estoy segura de que al lector se le subirán los colores en muchas ocasiones. Por lo que he leído, la continuación se titulará Pídeme lo que quieras ahora y siempre y estará disponible a comienzos del próximo año. Les mantendré informados y de momento, les recomiendo probar esta primera entrega y adentrarse en una nueva novela erótica fresca y picante a la vez. 


Reseña: Cincuenta Sombras de Grey ~ E.L James

7 sept 2012




Anastasia Steele es una chica inocente: universitaria de veintiún años a punto de graduarse, vive con Kate, una compañera de estudios y nunca ha tenido un novio. Es virgen, jamás se ha acostado con nadie, pero tiene en claro que quiere ser en la vida y como intentar sacar provecho de ella.

Por hacerle un favor a Kate, Anastasia tiene que entrevistar al multimillonario Christian Grey para la revista de la universidad. Escandalosamente rico, condenadamente atractivo, obsesivamente controlador y con un oscuro pasado de lo más misterioso, Christian sabe que una persona atormentada como él no es alguien adecuado para ella y se lo repite constantemente. Ella no entiende razones, está dispuesta a hacer lo que sea por estar a su lado. Pero cuando él la introduce en el mundo del BDSM, ambos saben que ya no hay vuelta atrás: una explosión de sentimientos, emociones y placer es lo que se viene por explorar.

- Pareces nerviosa alrededor de lo hombres
Mierda, eso es personal. Solo estoy nerviosa a tu alrededor, Grey - Te encuentro intimidante – me sonrojo hasta llegar al escarlata, pero mentalmente me doy palmaditas en la espalada por mi franqueza y vuelvo la mirada a mis manos. - Deberías encontrarme intimidante – asiente con la cabeza – eres muy honesta. Por favor, no bajes la mirada, me gusta ver tu rostro. Me da una especie de idea de lo que podías estar pensando. Eres un misterio, señorita Steele.

El libro lo terminé de leer hace más de dos semanas y me he tomando mi tiempo para reseñarlo. ¿La razón? He leído muchas reseñas que lo sitúan por las nubes, otras que se dedican a criticarlo cruelmente y otras que son indiferentes. Como no sabía a quién creer, decidí probar yo misma lo que se describía como "la novela erótica más fuerte hasta ahora escrita" (palabras textuales del librero del establecimiento en el que  compro) y juzgarla por mi misma. Pues bien, aquí me presento con mi crítica, que no alaba ni ensalza al libro, pero que tampoco me ha dejado tan indiferente. 

Me gustaría comenzar con los puntos negativos, que son los a los que más vueltas les he dado en mi cabeza. Investigando un poco, he leído por ahí que Cincuenta  sombras de Grey está basado en un fanfic de Crepúsculo. Y vaya que se nota. He encontrado demasiados parecidos entre esta novela y la de Stephenie Meyer, tanto en las situaciones como en los personajes. De lo primero no puedo decir mucho, porque soltaría demasiados spoilers de la novela, así que tendrán que descubrirlos ustedes mismos. De lo segundo sí, porque tanto Anastasia como Bella tienen a una madre que vive lejos, un padre que se preocupa poco por ellas y un chico extraño pero muy sexy que se cruza en sus vidas y del que no saben casi nada, pero que les atrae como un imán. Además está el hecho de que a ambas les falta personalidad (aquí debo decir que a Bella más que a Ana), son indecisas, casi siempre aceptan sin chistar lo que otra persona decide por ella y necesitan de alguien que les diga que son hermosas, que por sí mismas no pueden darse cuenta. 
El segundo punto es lo concerniente a la diosa interior. Me parece un buen recurso utilizado por la autora para conocer mejor al personaje, pero no se debe abusar de ello. Es decir, cada cosa que Ana quería hacer, cada decisión que debía tomar, era como si primero tuviera que consultárselo a esa diosa interior que no dejaba de asomarse en cada página y que resultaba cansina a lo largo de toda la novela. Están también las frases hechas que se repetían cada tanto y que ya terminé por aprenderme de memoria. Y lo que más rabia me dio fue lo ocurrido en los últimos capítulos: si amas verdaderamente a alguien ¿lo dejas ir solo por no poder cambiar tu actitud?

Y ahora vienen los puntos positivos, que tampoco son tantos: el personaje de Christian me gustó realmente. No porque fuera atractivo, sino por su oscuro pasado y sus defectos, lo que hizo que le sintiera más humano y que mi curiosidad se despertara ¿qué es lo que ha tenido que vivir para ser como es?. Los e-mails son otras de las cosillas que me encandilaron de la novela: tan frescos, sinceros y sensuales. Ya desde el comienzo supe que esto sería lo mejor del libro y no me equivoqué.

Por otra parte, yo no me hago problemas  para leer novelas que contengan escenas sexuales explícitas, así que si bien la autora incluye bastante de esas en el libro (que por algo es novela erótica),  describe las situaciones de manera detallada, pero no vulgar, como para introducirnos al mundo del BDSM, así que no estoy de acuerdo con las palabras del librero. De la pluma de la autora hay poco que decir: me pareció demasiado superficial, demasiado simple, demasiado repetitiva. La historia en general es aceptable (pese a las pegas y todo) y de corregir varias cosas, tiene para sacarle jugo. No obstante, la narración sí que deja mucho que desear.

Como ven, esta es mi humilde opinión sobre el primer libro de la trilogía Cincuenta Sombras. Nunca he leído novela erótica antes, por ello no tengo algo con qué compararlo. Sin embargo, he intentado decir lo que me ha gustado y lo que no de este libro y espero que respeten mi opinión así como yo respeto la de todos ustedes. No sé si leeré la continuación, porque no quiero seguir encontrándome las mismas frases hechas y repetidas hasta en cansancio. Aunque tal vez la curiosidad por saber algo más sobre Christian y sus cincuenta sombras puede que me lleve a conseguirme el siguiente tomo. Solo tal vez.

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