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Querido lector,
16 dic 2018
Querido lector,
Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días en que me sentaba frente al ordenador, abría una hoja en blanco y dejaba que las letras fluyeran con soltura, contando (casi reviviendo) las sensaciones que una historia me había hecho vivir a lo largo de sus páginas. Sí, han sido varios meses que he estado lejos de PALABRAS QUE VUELAN, meses en los que he tenido que priorizar otros aspectos de mi vida y con tristeza (y algo de temor), he dejado aparcado a este rincón literario. Adaptarse a una nueva etapa cuesta mucho más de lo que imaginaba y a mí me tomó por sorpresa: sin duda 2018 ha sido un año de (muchos) cambios, pero también de aprendizajes.
A mediados de año intenté retomar el ritmo de siempre y aunque ganas no me faltaban, sentía que había algo con lo que no estaba del todo cómoda. ¿Qué hacer en esos casos? Mi mejor baza siempre fue tomarse un tiempo, darle vueltas a las ideas y atreverse a hacer cambios para seguir creciendo. He aprendido que escribir siempre será parte de mí, que no puedo dejar mis ganas de compartir las cosas que me gustan y que los libros siempre serán parte de mi vida. Era necesario un cambio de vestido para esta web literaria, un diseño más fresco, limpio, lleno de energía. Creo que los diseños con los que visto a PALABRAS QUE VUELAN siempre han reflejado un poco de mí y mis gustos. Siempre he sido más inclinada hacia lo sencillo, minimalista, pero no necesariamente monocromático. Creo que el color es importante, es aquello que te mueve a seguir creando y eso es lo que he intentado imprimir en cada detalle de este nuevo traje. Con ello viene también algunas nuevas secciones y reforzaremos las ya conocidas. No quiero ponerme límites, tampoco presionarme en exceso. Quiero que este espacio siempre conserve la esencia de quién teclea estas letras, y sea un lugar donde recomendar, debatir, pero sobre todo, que cada entrada que se publique deje una (aunque sea pequeñísima) huella en quién la lea.
Gracias, querido lector, por estar detrás de la pantalla siguiendo estas letras. Siempre digo que nunca me han preocupado el número de likes o la cantidad de seguidores: soy feliz de sólo saber que puede haber alguien - aunque sea una sola persona - a la que pueda interesarle lo que tengo que decir. PALABRAS QUE VUELAN ha crecido junto a mí y quiero que lo siga haciendo por mucho tiempo más. Por ello, oficialmente reabro este espacio, con ganas de seguir descubriendo nuevas historias y compartiendo el amor por la literatura.
PD: Tantos meses de ausencia me han dado el tiempo necesario para que mi cabecita cree mucho contenido. Les adelanto que a partir de mañana llegan reseñas, listas, artículos y demás desvaríos literarios. Por mientras, les quiero dejar un pequeño freebie, el cual nace de la propia experiencia de prestar libros y muchas veces perderles la pista. No soy diseñadora ni pretendo serlo, pero hay tardes que trasteando con los fuentes y colores pueden salir cosas interesantes. Hoy les dejo la Lista de libros prestados, por si quieren tener anotados todos aquellos libros que salen de tu estantería para contar su historia y que no deben olvidar de retornar a su hogar. Puedes descargarlo AQUÍ (y si te animas a compartirlo en redes, ¡agradecería mucho que me etiquetaras o usaras el #palabrasquevuelan para poder verlo!

¿Qué puedo decir de ti, 2016? Has sido uno de los mejores años de mi vida. Has tenido altos y bajos, pero viendo en retrospectiva, me has traído muchas satisfacciones y me has permitido estar un paso más cerca de cumplir mis metas. En cuanto a mí como lectora, siento que he crecido un poquito más y siento la necesidad de ir en busca de nuevas historias. Algo que me he dado cuenta es que me gusta la literatura juvenil, sí, pero siento que por sí sola no es suficiente, que tengo que ir probando nuevos géneros e incluso aventurarme con aquellos que salen de mi zona de confort. Este 2016 he dado algunos pequeños pasos en esa dirección, pero quiero que el 2017 esos pasos sean más grandes. Estoy segura de que hay muchos autores e historias por descubrir.
¿PEORES LECTURAS?
Nunca me ha gustado hablar de "malos" libros, porque siento que en toda historia algo, aunque sea muy pequeño, puede rescatarse. Sin embargo, si nos ceñimos a la puntuación de Goodreads, en estos meses han caído a mis manos dos libros que me han gustado poco o nada:
• BESOS ENTRE LÍNEAS, de Esmeralda Verú & May R. Ayamonte: reconozco que lo que me llevó a leer esta novela fue la curiosidad. No sigo a Esme ni a May en Youtube (donde ambas son booktubers), pero la idea de que dos personas que leen bastante de juvenil publiquen un libro me suscitaba preguntas. ¿Sería su novela algo distinto a los típicos estereotipos y los cansinos clichés que se ven siempre en LIJ? Mucho me temo que me lleve una gran decepción y en esta reseña podrán leer más detalladamente lo que pienso.
• Él, de Yiddá Eslava: Llegó por casualidad a mis manos y lo leí con cierta reticencia. Yiddá es un personaje bastante conocido en la televisión peruana y nuevamente, la curiosidad pudo más. Sin embargo, aunque la idea puede ser rescatable, a la redacción, ortografía, gramática y personajes les falta mucho, muchísimo, por pulir. Solo de un argumento no se sostiene una novela y si Él (no me pregunten por el título, que tampoco me convence) no pasa nuevamente por un editor me temo que no funcionará muy bien que digamos como trilogía.
MEJORES LECTURAS
• PERSONA NORMAL, de Benito Taibo: comenzar el año con Persona Normal fue una de las mejores decisiones que tomé. Sí, soy consciente que este libro tiene tanto fans como detractores, pero en mi caso me incluyo en el primer grupo por la forma en que la historia desborda amor por la literatura. ¿Un dato adicional? ¡Conseguí mi ejemplar autografiado! Eso hace que le tenga aún más cariño. Aquí pueden leer la reseña.
• DOS CHICOS BESÁNDOSE, de David Levithan: uno de mis propósitos del año pasado fue aventurarme con literatura LGTB y me alegro de haberlo cumplido. Dos chicos besándose ha sido un soplo de aire fresco, un libro de esos de los que no esperas mucho, pero termina sorprendiéndote en todo sentido. Decir que me ha gustado es poco, he disfrutado absolutamente de cada una de sus páginas. Levithan se ha lucido con esta novela y ¿les puedo pedir un favor? Lean este libro, lo vale completamente. Aquí la reseña
• UN MAL NOMBRE, de Elena Ferrante: mi gran descubrimiento del 2016 fue Ferrante y su serie Dos amigas. La primera entrega, La amiga estupenda, fue un abrir de ojos a la literatura contemporánea italiana. Pero la segunda entrega, Un mal nombre, definitivamente se lleva la corona (hasta el momento, que todavía faltan dos libros más). ¿Qué es lo que me gustó de este libro? Los personajes, sin duda. Más allá del escenario - los suburbios de Nápoles - y más allá de la propia historia, Lenù y Lila brilla por sí solas y su historia, llena de altos y bajos, celos, lealtades, riñas y reconciliaciones, reflejan a la perfección los distintos matices del ser humano. Les debo una reseña, no me he olvidado.


De acuerdo a Goodreads este año llegué a leer 102 libros ¡ni yo me lo creo! Teniendo en cuenta que empecé con la tesis y que los últimos ciclos de universidad son los más difíciles no deja de sorprenderme que haya llegado a esa cifra. Sin embargo, eso de alguna manera reafirma el hecho de que la lectura es mi vía de escape y soy feliz con eso. No quiero cerrar esta entrada sin hacer mención especial a El chico sobre la caja de madera, El sabor de tus heridas, Cómo se hace una chica, La maldición del ganador, El último reino y El club de la pelea, libros que se han ganado un espacio en mi corazón y mi estantería y que también van más que recomendados por mi parte.
Finalmente, después de mucho indecisión (digo, estamos ya 4 de Enero), he decidido que este 2017 estaré contenta con un reto de 80 libros. Si caen más ¡bienvenidos sean! y si no, tampoco quiero obsesionarme. Lo importante es disfrutar de la lectura, no verlo como una competencia. ¿Ustedes ya tiene un propósito literario para este año? ¿Cuales fueron sus mejores y/o peores lecturas del 2016? Me encantaría leerlo en sus comentarios.
12 preguntas para bloggers
11 nov 2016
Hay ocasiones en que me apetece escribir algo más que una reseña, una lista de recomendaciones o una crítica de alguna adaptación literaria. Hace poco encontré esta especie de tag en Un lugar mágico y me pareció preciso para el momento, a la vez que les ayuda a ustedes, lectores, a conocer un poco más a la personita que se sienta todas las semanas a teclear algo para este espacio.
¿Comenzamos?
1. ¿Cómo comenzó tu interés por el mundo blogger? ¿Cómo y cuando decidiste crear tu blog
Palabras que vuelan, este pequeño rinconcito literario, nació hace ya más de cuatro años. Pero mucho antes había conocido el mundo blogger (calculo que alrededor de tres años antes de eso) y me enamoré de la plataforma y todo lo que podía ofrecer. Mi primer blog nació como algo ajeno a los libros, pero poco a poco he ido descubriendo que lo que a mí me apasionaba era compartir literatura. En esta entrada (muy feeling, por cierto) les cuento un poco más de cómo llegué a este maravilloso mundo de los blogs y de qué manera eso cambió un pedacito de mi vida.
2. ¿Planificas los temas de tus entradas o escribes aleatoriamente?
Confieso que a principios de año intenté tener un planificador, organizarme y seguirlo al pie de la letra, pero tengo que reconocer que fracasé estrepitosamente. Este año ha sido bastante complicado en la universidad y muchas veces (aunque tenía las ganas), el tiempo que me quedaba para escribir era corto. O podía ocurrir al revés. De todos modos, estas últimas semanas he estado más activa y tratando de ponerme al día, pero lo que sí tengo claro es que tener una agenda al detalle no me funciona tan bien como quisiera. Hay entradas que nacen solas, hay otras que las voy redactando conforme voy leyendo. Lo que sí tengo claro es que de alguna forma este blog será el reflejo de mi día a día como lectora.
3. ¿Cuanto tiempo tardas en terminar una publicación?
¡Varía muchísimo! Pueden ser veinte minutos, una hora o quizás un poco más. Todo depende del tipo de entrada y las ganas que tenga en ese momento. Me ha pasado que tengo que escribir reseñas de libros que me han gustado demasiado y no encuentro las palabras, así como de historias que más bien consideré una pérdida de tiempo y me falta espacio para desahogarme. Eso de escribir es muy variable y en los blogs también pasa lo mismo.
4. ¿Qué programas utilizas para editar las imágenes y/o videos?
No edito vídeos (sospecho que soy malísima para eso), pero con las imágenes trato de defenderme con Fireworks y Photoshop (y sí, admito que también utilizo un poco el Paint).
5. ¿En qué momento del día publicas las entradas?
En la mañana, en la tarde o en la noche. Depende de cuanto me demore en tenerla lista y el acceso que tenga a Internet en ese momento.
6. ¿Analizas los resultados de cada publicación? ¿Cómo?
¿Sinceramente? No lo hago. Nunca me ha preocupado demasiado el tema de los seguidores porque para mí cantidad no es sinónimo de calidad. Hay ocasiones en que sí me da curiosidad por saber si una entrada a la que le he puesto especial cariño le está yendo bien, pero son contadas las ocasiones en que eso pasa.
7. ¿Qué tipo de interacción sueles tener con tus lectores?
Leo todos los comentarios que me dejan y me gusta responderlos siempre que sea posible. Creo que un blog no es sólo de la persona que escribe, sino también de quién lo lee y para mí los lectores siempre serán uno de los pilares más importantes.
8. ¿Qué rol cumplen las redes sociales en tu blog?
Las considero una parte muy, muy importante. Si bien es cierto que el blog refleja más mi yo lectora, en las redes pueden encontrar otras facetas de mí. Hay ocasiones en que comparto novelas de las que no hablo aquí o incluso fotos / snaps de eventos literarios, curiosidades o cualquier cosilla que creo que pueda interesarles.
9. ¿Qué importancia le das al diseño de tu blog?
¡Muchísima! Sí, se que lo más importante siempre será el contenido, pero no voy a negar que todo entra por los ojos. Me gusta una estética sencilla, minimalista y muy limpia y eso trato de conseguir con cada diseño. Me ha costado lo mío estar satisfecha con un diseño y cada cierto tiempo estoy renovándolo, pero trato de mantener esa línea tanto en el blog como en la página de Facebook.
10. ¿Has pensado internacionalizar tu blog y traducirlo al inglés?
La verdad es que nunca se me pasó la idea por la cabeza hasta el momento en que leí esta pregunta. Y de momento tampoco tengo planes de hacerlo.
11. ¿Has pensado ganar dinero con tu blog?
Hubo un tiempo en que lo pensé, pero ahora lo tengo descartado. Llevo este blog porque me gusta compartir y conocer gente que adora los libros tanto como yo, no porque vaya a recibir algo a cambio. Quizás en un futuro me replantee la idea (tal vez, quién sabe), pero de momento no.
12. Finalmente, si tuvieras que darle un consejo a futuros bloggers, ¿cuál sería?
Nunca he sido buena dando consejos (soy más de escuchar atentamente) pero sí creo que hay algo muy importante por sobre todas las cosas: primero, sé tu mismo. Y segundo, paciencia y mucha constancia, que un rinconcito crece a base de esas dos cosas.
¡Llegamos al final de esta entrada! Espero de corazón que les haya gustado y si aún me quedó algo en el tintero o tienen alguna pregunta siempre pueden dejarla en los comentarios, que yo estaré encantada de responderlas.
Llegó el último día del año y con ello el momento de hacer el resumen correspondiente. Acepto que este 2015 no ha sido un año con el que me sienta del todo satisfecha, pero también quiero reconocer que se me han presentado oportunidades únicas, valiosas, que quedarán para siempre en mi memoria. Dicen que los mejores recuerdos quedan en el corazón y no en un papel o una fotografía y es por ello que en esta entrada he querido tomarme unos minutos para mí misma, para reflexionar sobre lo que me han traído estos doce meses que están a punto de escaparse de nuestras manos y para contarles en pocas palabras los libros que de alguna u otra manera han marcado un año lleno de sueños y de un par de objetivos alcanzados, pero que también deja a su paso muchas metas más por cumplir.
Mi buen amigo GoodReads viene a ayudarme con esta entrada (¿qué sería de mí sin esta maravillosa red social?). Mi reto para este año fue leer 90 libros y mucho me alegra ver que lo he cumplido ¡aplausos para mí! Me sorprende haber alzando el objetivo porque este año ha sido más estresante de lo que podría haber imaginado: ahora no es solo la universidad, sino también el trabajo, los cursos externos y otras responsabilidades. ¿Que he llegado a leer 30 251 páginas? Créanme, soy la primera en sorprenderse.
• Libro más largo y más corto
Winter's passage, la historia corta de la serie Iron Fey se ha convertido en el libro más pequeño de este año (pero muy bien disfrutado, de eso no queda duda). Ash, Megan y Puck conforman un trío adorable que me ha encantado conocer a la par que me han llevado a visitar el majestuoso Nuncajamás y a sus cientos de criaturas mágicas en una serie cargada de aventuras, romance, fantasía y capaz de hacerte reír, sentir el corazón en un puño y querer gritar a los personajes en un mismo capítulo. Sin duda muy recomendada.
Por otro lado, tenemos a la maravillosa La luz que no puedes ver como el libro más largo de este año ¡y vaya libro! Me lo llevé a casa confiando en el premio Pulitzer por el que venía recomendado y aún recuerdo la emoción al descubrir que estaba situada entre Alemania y Francia de la Segunda Guerra Mundial. ¿Alguna vez les he contado la obsesión que tengo por el tema? Tener en mis manos la historia de dos protagonistas capaces de enfrentar semejante adversidad con ojos de inocencia sin duda llega al corazón. Se viene una reseña demasiado entusiasta, eso lo aseguro.
• Mejores lecturas:
No sé si felicitarme o preocuparme porque este año un solo libro se lleve cinco estrellitas de mi parte. Sin duda mi favorito de este año ha sido Contra la fuerza del viento, la segunda parte de la trilogía Dreaming Spires y una historia que me ha hecho vivir cada una de las emociones en carne propia. Si tuviera que recomendar solo un libro de los que he leído este año sería ese. Estoy segurísima de que lo amarán tanto como yo.
La segunda mejor lectura de este 2015 es La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, que más que ser una novela es una recopilación novelizada de datos curiosos sobre el mundo de la literatura. Santiago Posteguillo logra llegar al lector con esa pluma tan especial que tiene y más aún, si les queda corto pueden probar con La sangre de los libros, una segunda entrega también muy recomendada.
El tercer puesto en cuanto a mejores lecturas se lo lleva una novela juvenil, El mar de la tranquilidad, libro por el que había esperado durante meses y que supo colmar cada una de mis expectativas. Es desgarradora, cruda, pero también romántica. Creo yo que tiene todo lo que una novela juvenil debe tener, por lo que el reconocimiento es más que merecido.
• Peores lecturas:
Nunca he sido partidaria de hacer una lista de peores lecturas pero este año he decido romper con esa idea. Por suerte han sido pocas (y ninguna con menos de 1.5) pero de haber sabido de antemano lo que iba a encontrar en ellas hubiera invertido ese tiempo en historias con mejor contenido. La concidencia de Callie y Kayden aparece aquí por su poca coherencia al momento de construir personajes y en el caso de Y por eso rompimos la única culpable es la protagonista. En cuando a Eve & Adam, lamento decir que no se salva nada, ni siquiera la cubierta.
• Hechos memorables del año
Si hablamos de eventos literarios, este año ha sido maravilloso. He podido participar en algunos conversatorios y compartirles lo mucho que me gustaban algunos libros. Pero creo yo que mi gran oportunidad vino cuando tuve la posibilidad de trabajar en la Feria Internacional del Libro y respirar literatura durante los veinte días que dura ese evento. Ha sido una experiencia increíble, de esas que quedan para siempre en la memoria. Nunca me cansaré de dar gracias a los chicos de Distribuidora Inca por acogerme como una más de la familia y permitirme vivir todas las emociones que cualquier lector estaría encantado de experimentar. AQUÍ puedes ver un post completo sobre ello.
¿Conocen el club de lectura Cuando leo me enamoro? Este año he tenido la oportunidad de incorporarme al staff como moderadora y aunque eso supone dedicarle tiempo y esfuerzo, el poder compartir unas horas de lecturas con chicos que aman los libros tanto como yo lo compensa con creces. Por eso, también quiero agradecer a Yi por darme la oportunidad de ser parte de esa familia lectora y a Vic por convencerme de aceptar en esta ocasión. Y a todos los que viven en Lima, no olviden que los esperamos el último sábado de cada mes para empaparnos de literatura.
• Libro más esperado
¡¡Vientos de Invierno!! Creo que no es nada difícil decir que ese es y será mi libro pmás esperado para el 2016. La pregunta sería, ¿finalmente podremos leerlo? Todo depende de George R. R. Martin. Mientras tanto, yo ya no quepo en mí de angustia. Necesito tener el libro en mis manos antes de que se estrene la siguiente temporada de la serie, aunque ambos estén tomando caminos distintos mi corazón de lectora no podría quedarse tranquila enfrentándose a una trama desconocida.
¿Qué les ha parecido el resumen de este año? Iba a poner más consignas, pero resultaría un post más largo (y quién sabe, a lo mejor se cansaban a la mitad). Por lo tanto, he decido fusionar algunas para que quede lo más relevante. ¿Qué tal fue su 2015? ¿Mejor lectura? ¿Peor lectura? ¿Tienen muchas propósitos para el año que viene? ¡Yo sí y ya les traeré una entrada con más detalles! De momento, me despido deseandoles lo mejor y mandando un abrazote inmenso. ¡Nos vemos el próximo año!
Let's Talk: De cómo Blogger cambió mi vida
16 dic 2015

Palabras que vuelan, este pequeño rinconcito literario, nació hace casi cuatro años. Pero mi vida en Blogger se remonta a un par de años antes, cuando abrí una primera web que poco tenía que ver con literatura. Lo cierto es que con este cambio de imagen me ha entrado la nostalgia y al ver el bonito post de Fiorella supe que tenía que tomarme un tiempo para echar mano a los recuerdos y regresar por un momento a ese instante en que una novata - pero soñadora - Cristina le daba clic al botón de crear de una plataforma que me permitiría conocer un mundo nuevo.
Sí, mi primera web era completamente ajena a los libros. Era un espacio sencillo, básico como una de las plantillas simples de Blogger, pero que me sirvió para empezar a trastear con códigos y colores, a equivocarme, borrar y volver a intentarlo. La creé porque necesitaba un espacio para almacenar mis fotos - también bastante modestas - y compartirlas con cualquier personita que se dejara caer por ahí. Hoy ese espacio no existe (la verdad, duró apenas unas semanas), pero fue el primer paso que me llevó al siguiente: crear un nuevo blog, esta vez de relatos.
Es en este punto en que tendría que hacer un inciso para relatarles de lo mucho que me obsesioné con el mundo de Harry Potter, la medida en que terminé involucrada en el universo del fanfiction y cómo todo ello me llevó a estar hoy tecleando estas letras. Esa es una historia un poco demasiado larga, que pasa por la etapa de shippear a dos personajes como el agua y el aceite (pero aceptémoslo, a muchos nos encanta los amores imposibles), a devorar uno y más fanfictions sobre ellos y el universo mágico de Rowling y, finalmente, atreverme a coger una pluma y empezar a escribir mis propias historias, donde la única que tenía el poder de hacer y deshacer era yo misma. Comencé en Potterfics (algunos de mis oneshot aún pueden leerse por ahí), salté a FanFiction.net y finalmente terminé abriendo un blog de relatos: míos, de Harry Potter, de Crepúsculo (no, nada que ver con Bella y/o Edward) y todo aquello que se me pasara por la mente.
¿Cómo es que de un blog de relatos terminé en uno literario? La lectura siempre, siempre, siempre fue parte importante de mi vida. Podría gustarme la pintura, la fotografía, incluso la repostería pero nunca llegué a amar tanto ninguna de esas actividades como lo hice, lo hago y sospecho que lo haré siempre con la lectura. Desde los clásicos, los juveniles, las novelas históricas, la novela policíaca, de todo un poco y siempre tratando de probar cosas nuevas. No concibo mi mundo sin tener al menos un libro a la mano y de esa premisa nace mi blog literario. De eso y de la necesidad que tenía de contarle a alguien todas esas historias maravillosas que llegaban a mí en forma de palabras. Es ahí cuando me di cuenta de que necesitaba un espacio mío, solo mío, donde poder volcar ese amor por las letras.
Y sí, así nació Palabras que vuelan. En Blogger, por supuesto, esa plataforma que me acogió desde que tenía catorce años y era una fan irremediable de Harry Potter hasta que tuve diecisiete y me aventuré con un blog enteramente literario. Hoy, con veintiuno, puedo decir que no es la plataforma perfecta y yo lejos estoy de ser una experta, pero con los años y los errores he aprendido algunas cosillas que me han permitido ir mejorando el diseño y poco a poco acercarme a la esencia que quiero transmitir con esta web. Diseñar me gusta, escoger paletas de colores, fuentes que combinen, buscar y rebuscar por la web imágenes que me sean útiles y sobre todo, escribir, poder compartir con ustedes lo que siento por los libros.
Blogger, por supuesto, me trajo mucho más que el hecho de poder compartir opiniones con personas que no estaban físicamente cerca de mí. Me trajo amigos con los cuales puedo compartir una y mil cosas y más allá de eso, me trajo la posibilidad de expresarme a través de las letras. Yo nunca fui una persona extrovertida, todo lo contrario. Siempre he sido más bien silenciosa, ese tipo de personas que piensan mucho pero dicen poco, pero cuando les preguntas directamente por algo que le gusta es difícil hacerles callar. Sí, esa soy yo, que encontró en este blog la mejor forma de expresar todas aquellas sensaciones que llevaba dentro.
Esta es la historia de cómo llegué a Blogger y de lo mucho que dicha plataforma me ha dado. Por supuesto, no todo es color de rosa. Detrás de estas letras y este diseño hay muchas tardes frente a una pantalla trasteando con el HTML, muchos quebraderos de cabeza e indecisiones y una batalla casi campal que buscaba ganarle a las limitaciones del hosting. Pero pese a todo no me arrepiento de ninguna de las horas que le dedico a este espacio, porque Palabras que vuelan - como blog y rinconcito de letras - es una parte de mí que moría por compartir al mundo y gracias a Blogger he podido hacer ese sueño realidad.
¿Te interesaría trabajar en la Feria?
Así es cómo empezó esta odisea. La pregunta llegó inesperadamente y no dudé en responderla de manera afirmativa. No tenía planes para estas vacaciones y trabajar en la FIL era un pequeño sueño que nunca pensé en cumplir. Para muchos la Feria comienza el mismo día de la inauguración, pero para los que estamos detrás, el trabajo se remonta a un par de días atrás. Lo que viene a continuación es mi experiencia: quizás otras personas que hayan trabajado lo hayan visto de manera diferente o quizás muchos estén de acuerdo conmigo. Sea como fuera, lo cierto es que estaba ansiosa de contarles como viví estos días y la tremenda diferencia que hay en experimentar una feria como lector ansioso por comprar y la de lector ansioso por vivir, respirar y casi comer libros durante los diecisiete días que duró este evento. Así que, ¿me acompañan en este recorrido?
La Cámara Peruana del Libro es la encargada de armar la estructura principal de todo el recinto. Es la que delimita las áreas y distribuye los stands. Pero es responsabilidad de cada empresa equipar su propio espacio y ver la forma de aprovecharlo al máximo. Como les comenté en una entrada anterior, este año estuve trabajando en Distribuidora Inca (Stand 50) y a mi parecer teníamos una buena ubicación: ni muy adelante, donde los compradores impulsivos harían saqueo sin pensar en las consecuencias ni muy atrás, donde muy poca gente llega y es difícil recibir clientes. Pues bien, mi travesía comenzó un 15 de Julio, dos días antes de que la Feria abriera sus puertas y estaba lista para lo que se venía. O al menos eso esperaba.
Día 1 y 2: 15 y 16 de Julio
La cita para este primer día era a las nueve de la mañana. Había que desembalar las cajas, sacar los libros, ponerles precio y empezar a acomodarlos en las estanterías. Por cuestiones de la universidad no pude estar presente los dos días anteriores, donde el team de Inca me contó que se dedicaron a hacer inventarios en la oficina y a colocar los libros en cajas, listo para transportarlos. Recuerdo que llegué toda entusiasmada, no solo por poder tener acceso a la Feria mucho antes de su inauguración, sino porque podría tener un vistazo en exclusiva de todos los títulos que venderíamos ¡y no saben lo que me emocioné al ver la sección juvenil! (pregunten a Xenia y a Bárbara, ellas son testigos de cómo casi me pongo a saltar como loca xD) Había tantos, pero tantos libros que empecé a dudar seriamente de si realmente entrarían toditos en las estanterías. ¿500 ejemplares de Cinder? ¡No hay problema, hacemos una exhibición y listo!
El primer día fue más que nada para desempacar cada una de las mil cajas (nunca tanto, pero sí que eran muchísimas), pero también implicaba desdoblarlas, apilarlas y empaquetarlas para que puedan venir los encargados a recogerlas. Luego había que poner los precios. Como todavía no existía la luz por esos lares (y eso es algo que le faltó a la organización), no teníamos sistema operativo para ver el precio a golpe de clic. ¿La solución? Revisar cada una de las listas hasta encontrar el título en cuestión y su respectivo costo. Así aprendí a usar también la preciadora, un pequeño artefacto que me encantó desde que lo vi y el cual intenté apropiarme siempre que pude. Parece mentira pero entre tareas, conversaciones y risas el tiempo pasa volando y ese día llegué a casa muerta de cansancio y con los brazos adoloridos por cargar montones de cajas con libros. Pero feliz. Y dispuesta a seguir con mucha energía el siguiente día.
El segundo día aprendí aún más cosas. Entendí que el arte de exhibir los libros no solo implica apilarlos uno al costado de otro, sino también buscar cierta armonía en los colores y tamaños. Los libros que se exhiben en mesa no necesariamente deben repetirse en estanterías y siempre, siempre, siempre debes acordarte donde están las reposiciones para no estar buscando como loca cuando un cliente lo pide. Ese día tuvimos que dejarlo casi todo listo para empezar con calma los días de Feria: mesas armadas, exhibiciones listas, todo visualmente armonioso... ¡espera, no se vaya a caer la torre de El Principito! Sí, esa pequeña edición ilustrada de la obra de Saint-Exupéry nos ha costado más de cuatro horas de nuestras vidas. Armamos una torre, pero era muy inestable. Armamos otra con una forma distinta pero no era atractiva. Armamos una más y se cayó a la hora. Finalmente hicimos una especie de castillo que quedó bonita y ¡voilà, aguantó hasta el último día!
Día 3 en adelante:
Como muchos ya saben, el 17 de Julio la Feria Internacional del Libro de Lima abre oficialmente sus puertas. Mientras muchos van a la inauguración, los libreros nos quedamos en nuestros respectivos stands ultimando detalles: los libros en su lugar, el sistema y los ordenadores listos para empezar a registrar compras, calculadoras a la mano para sacar precios con los respectivos descuentos y cada miembro del team en la zona que le corresponde. O algo así. Lo cierto es que éramos ocho miembros en el equipo de vendedores, pero ninguno tenía - oficialmente - asignado una sección en particular. Esto porque realmente es terrible cuando solo conoces tu espacio y no el resto del stand y el nuestro era muy surtido. Teníamos variedad de títulos y géneros, una sección infantil, una juvenil, clásicos, libros de gerencia, coaching, psicología, literatura latinoamericana, yoga, best-sellers entre otros. Había que saber un poco de todo y, por supuesto, donde ubicar cada novela en particular.
Confieso que desde el primer día yo me apoderé de la sección juvenil porque ahí me sentía como pez en el agua: había leído la gran mayoría de títulos que ofrecíamos y me veía capaz de recomendar a aquellos indecisos que lo necesitaran. Eso no quiere decir que estuviera anclada a esa zona, sino que también intentaba movilizarme a lo largo de stand. Había momentos en que me daba una vuelta por infantil (reconozco que no duraba mucho por ahí, los niños no son lo mío) y en otras por la zona central para visitar a mi adorada Canción de hielo y fuego. Con la primera venta que hice me sentí la persona más feliz del mundo. Con la segunda mi emoción estaba al máximo. Poco a poco me di cuenta de que quizás esto de vender no se me daba tan mal, de hecho, empecé a creer que hasta era buena en eso. Al terminar el día necesité un analgésico para mi garganta irritada, pero me encantaba cuando los lectores emocionados pedían recomendaciones y más aún, cuando lo que les comentaba acerca de los libros les convencía de llevarse uno a casa. ¿Y cuando venían y te reconocían por el blog? ¡Esos sin duda eran mis momentos favoritos! Todo era tan maravilloso hasta que surgió EL dilema de la vendedora/bloguera.
Creo que mejor te llevas After, porque La lección de August me parece aburrido, ¿qué dices?Padre de cincuenta y pocos diciéndole a su hija
¿Qué hacer cuando tu parte de vendedora entusiasta se encuentra con tu mitad de bloguera crítica? Lo cierto es que no lo consideré hasta que lo tuve frente a mis narices. Como vendedora, mi objetivo es que la gente compre libros: cuanto más compren (y más caros sean), mejor para nuestra meta de equipo. Como bloguera, ¿cómo recomendar un libro cuya calidad literaria era más bien dudosa? Agradezco que este dilema solo se me haya presentado muy pocas veces, pero reconozco que sufría un poco cuando se daba. Peor aún cuando eran clientes que me conocían del blog o de algún otro lado. ¿Qué hacer cuando me preguntaban si Y por eso rompimos era mejor que Te daría el mundo? ¿O cuando oía que despreciaban La lección de August para elegir After? A veces prefería quedarme callada y dejar que el propio cliente sacara sus conclusiones a partir de las sinopsis, porque me veía incapaz de decir maravillas de un libro que no valía la pena, solo por venderlo. Otras veces intentaba rescatar todo lo positivo de la historia y explicárselo a los lectores. Al menos me queda la satisfacción de que he sido sincera con cada una de mis recomendaciones, porque antes que vendedora o bloguera, yo también soy lectora.
- Hija, ¿te parece si compramos Grey y lo leemos juntas?
Señora de cuarenta y muchos a su hija de no más de doce años
Cuando se es librero y se trabaja en Feria te ocurren una serie de cosas. Algunas graciosas, otras un poco perturbadoras. El pan de cada día eran los clientes que venían a preguntar por un título en concreto. Uno, deseoso de ayudarle, le pregunta el autor para poder ubicarlo con mayor precisión. El cliente no lo sabe. El librero pregunta por la editorial. El cliente tampoco lo sabe. El librero pregunta por si ése es el título exacto. El cliente no está seguro. Entonces, ¿como poder ayudarlo? Aquí viene un pequeño consejo para todos (incluyéndome): la próxima vez que vayan a una Feria/librería, asegúrense de ir con un título y autor anotados en alguna parte. Tengan en cuenta que nosotros tenemos cientos de libros en el recinto y aunque conocemos la mayoría, tampoco tenemos memoria de robot para acordarnos de todititos, de sus respectivos autores, sus correspondientes editoriales y encima, también de la portada (sí, hubo un par que me preguntaron por un libro a partir de su portada). Con esos datos podríamos orientarles y darles opciones para poder conseguirlos tal vez en otro stand o fuera de Feria. Ayúdennos a nosotros a darles un buen servicio y así ambos nos quedaremos satisfechos.
Otra cosa en la que caí en cuenta es que, como compradores, podemos resultar un poco odiosos en ocasiones, muchas veces sin darnos cuenta. El objetivo de una feria es vender libros, razón por la cual exhibimos la mercancía. No tiene caso esconderlo, nuestra meta es mostrarlo. Entonces, ¿qué ganamos rebuscando una y otra vez en una pila de libros si vemos que todos son lo mismo? Antes yo también lo hacía porque tenía la secreta convicción de que encontraría un libro que nadie más había visto medio escondido entre otros. Pero no, la verdad es que no. Lo único que se logra es desordenar y darle más trabajo al librero. Por supuesto, nuestro trabajo es ordenar todo, pero una ayudita por su parte no quedaría nada mal. Y cuando quieran sacar un libro de su estante ¡háganlo con tranquilidad, por favor! He perdido la cuenta de la cantidad de libros que me han caído en la cabeza por algún cliente apresurado. ¡Calma, que los libros no se van a ninguna parte! No, tampoco se van a acabar, hay reposiciones de sobra, les aseguro (a menos que sea el último día). A veces es mejor decirle al librero que te pase tal o cual libro, no saben cuanto se lo agradeceremos y no es en absoluto alguna molestia.
- A mí me encantan los libros de terror, como los de Vargas Llosa. De verdad dan mucho miedo.Cliente confundido debido al frío, la emoción de la FIL o las multitudes. O al menos quiero pensar eso.
Como decía líneas arriba, un librero no se libra de las excentricidades. Sin querer uno termina siendo testigo de todo tipo de conversaciones, algunas muy interesantes, otras muy graciosas y otras que denotan una sorprendente necesidad por demostrar cultura y termina siendo todo lo contrario. Todos los días tras el cierre nos reuníamos el team al completo para una breve reunión de feedback. Ahí veíamos cuales habían sido los libros que más se habían vendido, cuales deberían mostrarse porque estaban medio ocultos, cuales se vendían sin necesidad de mayor publicidad que su simple exhibición y cuales necesitaban cambiarse de sitio. No les miento cuando digo que casi todos los días necesitábamos hacer un reordenamiento de libros y de cambio de lugar. Conforme se agotaban ciertos títulos también llegaban nuevas cantidades de mercadería. Y eso, señores, era todo un acontecimiento.
Nosotros, los libreros de la FIL, teníamos acceso al recinto desde las diez de la mañana, una hora antes de que las puertas se abrieran a los visitantes. Esa hora era vital para hacer los movimientos necesarios y para organizar la mercadería que llegaba. Y no es que llegara diez en punto, sino un poquito más tarde. El tiempo para cotejar cantidades, preciar y acomodar era corto. Por eso, los primeros visitantes que entraban encontraban a su paso a libreros en el piso acomodando, moviendo y reordenando y nos miraban con ojos curiosos. En ese caso, lo mejor que puedes hacer es sonreír y preguntar si puedes ayudarles en algo.
- Mi hija tiene diez años, ¿qué podrías recomendarle? Estoy buscando algo como Grey para ella
- ¿Grey? ¿Está segura?
- Sí, Grey. ¿No está de moda para los de su edad?
* Cristina con cara de trauma *
- ¡Ah, lo siento! Era Greg, el Diario de Greg. ¿Lo tienes?
Es curioso como los padres buscan incentivar a sus hijos a leer. Algunos van a por los libros de moda y otros prefieren confiar en las recomendaciones de los libreros. Algunos van con sus hijos y les dicen "Llévate lo que quieras, yo pago" y otros "Sólo uno más, que ya has comprado bastante". Cualquiera de los casos, yo era feliz al ver que los chicos se llevaban al menos un libro a casa. Solo para que conste, al momento de recomendar yo soy un poco quisquillosa. Pregunto primero si la personita en cuestión lee poco o mucho, su temática preferida y sobre todo, si ha leído algo antes que le haya gustado mucho. A partir de ahí saco algunos títulos que podrían gustarle y les comento un poco sobre la novela. A veces - imposible evitarlo - salía a flote mi vena fangirl y terminaba contando lo muchísimo que me había gustado la novela en cuestión. Al parecer mi entusiasmo era contagioso y muchos terminaban llevándose a casa el libro que les recomendaba. Si alguno me está leyendo, espero que disfruten mucho de la historia, créanme que mis recomendaciones eran sinceras y de corazón.
- Amiga, ¿este libro lo puedo encontrar en formato pirata?
Yo me pregunto, Amiga, si has venido a fomentar la piratería, ¿por qué rayos has gastado tu dinero para entrar a una feria del libro y no llevarte absolutamente nada? Sí, lo sé, el dinero no nos llueve y los libros están cada vez más caros. Pero no deja de parecerme extraño que alguien vaya a una Feria solo para quejarse de lo caro que está todo y que le sale más a cuenta ir y comprar una copia. En fin, son cosas que suceden...
Como todo trabajo, siempre hay cosas que no terminan de encajarnos y otras que nos disgustan. El hecho de estar doce horas de pie todos los días podría calificar como una de ellas, pero lo cierto es que con el pasar de los días uno se acostumbra, Otras cosas ya escapaban de nuestro control, por ejemplo, los servicios higiénicos a mitad de la tarde, cuando se llenan demasiado y hay que hacer una cola de diez minutos para entrar (y no importa si es una emergencia, la cola es la cola). O lo caro que está la comida. O las multitudes que se aglomeran y la necesidad de estar vigilando a la par de atender, porque créanlo o no, ladrones hay en todas partes y la Feria no iba a ser la excepción. ¿Qué los ladrones no son cultos? ¿Quién dice eso? Hoy en día se roba de todo, y los libros también son susceptibles a caer en manos de amigos de lo ajeno.
A riesgo de que esta crónica quede tan larga como un testamento, me veo en la necesidad de ir cerrando con algunas reflexiones a las que llegué luego de finalizar todo el ajetreo. Desde que acepté la oferta siempre tuve en cuenta que, más que un trabajo, veía la oportunidad de estar en un stand de la Feria como algo maravilloso: poder estar en contacto con los lectores y recomendarles títulos es algo que me encanta y ver la emoción en sus caras junto a las ganas de llegar a casa para poder adentrarse en una nueva historia era algo que compensaba con creces el agotamiento al que podía llegar algunos días. También me di cuenta de que no se me da nada mal lo de vender (ciertas personitas me acusan de incitarlos a comprar ¡imagínense ustedes, culparme de llevarles a la quiebra! xD). Por último, me di cuenta de que esa creencia de que los jóvenes no leen es simplemente eso, una creencia. Había días que la zona juvenil estaba tan abarrotoda que temía por mi seguridad (?), pero a la vez me sentía demasiado feliz de ver cuantos ejemplares podía llevarse un joven lector a casa. No importa si lees best-sellers, clásicos o novelas catalogadas como juveniles. Lo importante es leer e ir descubriendo poco a poco lo que más nos gusta.
No me gustaría terminar esta crónica sin agradecer a todas las personas que fueron parte de esta aventura. Agradezco muchísimo a cada uno de los lectores del blog que se pasaron a saludar aunque sea unos minutos ¡no saben lo bonito que ha sido conocerles e incluso poder tomarme una foto con ellos! Agradezco también a mis amigos bloggers y booktubers que se pasaron a visitar. Esta feria hemos invadido varios stands y era genial ir de visita para fangirlear un poco, sobre todo para pasar algunas horas muertas (porque las hay, aunque no lo crean, especialmente en aquellos días que siguen a un fin de semana). Por supuesto, también quiero dar muchas gracias a todo el team de Distribuidora Inca por acogerme desde el primer día y hacerme sentir como un miembro más de la familia. Pero por encima de todo, quiero agradecer a a Óscar por darme ese pequeño empujoncito y animarme a probar esta nueva experiencia y a Jess, por confiar en mí casi sin conocerme y darme la oportunidad de ser parte de una experiencia maravillosa.
Diez manías de lectora
5 abr 2014
¡Hola, lectores!
Hace un tiempo hice una entrada parecida, 50 cosas que no deberías saber de mí, y fueron varios los que querían saber que extrañas manías tenía yo en lo que a mi hobby favorito respecta. No suelo ser muy quisquillosa (sí, claro...) pero de algunas no podía escaparme. ¿Quieren saber cuales?
- Me encanta el olor a libros. Ya sea nuevo o viejo, no puedo resistir al impulso de olisquearlo antes de empezar a leerlo. Ah, y también me encanta pasar mis manos por la textura de las páginas. Es casi como un ritual antes de comenzar.
- Puedo leer más de un libro a la vez, pero trato de que sean de diferentes géneros para evitar alguna confusión. También soy capaz de leer con ruido, especialmente en el bus de ida/vuelta a la universidad.
- Quiero mucho, mucho, MUCHO a mis libros. No suelo prestarlos, a excepción de personas en las que confío bastante y sé que los van a cuidar bien.
- Cuando leo, siempre tengo a la mano varios post-its. Suelo colocarlos en las escenas que me roban el corazón, en las frases que me hacen reír, llorar o emocionarme e incluso en aquellos chispeantes diálogos que me sacan más de una sonrisa.
- Cuando coloco un pos-it, este debe ir a juego con la portada del libro. Además, no debe sobresalir demasiado, solo lo justo para notarlo.
- Soy incapaz de doblar la página de un libro, de subrayarlo, resaltar o hacerle cualquier tipo de marca ¡no podría con mi conciencia!
- Sí, me ocurre el típico "solo voy a leer un par de hojitas y termino leyendo casi todo el libro". ¿A ustedes no?
- Hasta hace poco me veía incapaz de abandonar un libro, aún cuando ese no me gustara ni un poquito. Ahora tengo que hacerlo, porque el tiempo corre y hay maravillosas historias esperando ser descubiertas.
- No me gustan mucho los libros con sobrecubierta. Si me toca uno, lo quito antes de leerlo por temor a que se malogre.
- Apunto los escenarios/países/ciudades que me llaman la atención cuando leo. Tengo una especie de lista de "lugares que visitar antes de morir".
*****
50 cosas que (no) deberías saber de mí
14 dic 2013
Es sábado por la mañana y empiezo a sentir las primeras consecuencias de las vacaciones: interminables horas de tiempo libre. No es que no me guste, sino que llevaba tiempo yendo de aquí para allá, horas sin dormir, exámenes, trabajos, exposiciones, entrevistas.... tantas cosas que el tiempo libre que ahora tengo me está quedando un poco grande. Pero será cosa de acostumbrarse y no dudo en que lo haré pronto pero mientras tanto ¿qué les parece un off-topic? Este en particular lo vi en Kiss a Book, el precioso blog de Mireia (a quién también le pertenece el banner que tomo prestado), hace un tiempo y me había quedado con las ganas de hacerlo. Así que ... ¿empezamos?
- Mi nombre real es Cristina, pero elegí Annelisse como un pequeño homenaje a Ana Frank.
- Tengo 19 años y mi cumpleaños es el 9 de marzo. Lo curioso es que mi hermana lo celebra al día siguiente, es decir, el 10 de marzo.
- Sólo tengo una hermana - menor que yo - por lo que siempre soñé con tener un hermano mayor.
- Vivo con mis padres, mi hermana y mi abuela, a la que quiero muchísimo y es como una segunda madre para mí.
- Estudio Psicología en la Universidad Católica (PUCP). Estuve muy indecisa respecto a mi carrera pero al final me decidí y ahora me encuentro feliz con mi elección.
- Tengo muy buena memoria (para las cosas que me interesan, claro)
- Siendo hija de médicos le tenía pánico a las inyecciones hasta hace poco.
- Soy buena escuchando a las personas pero no soy la mejor cuando se trata de consolarlas.
- Muchas veces me cuesta expresar lo que siento, no soy muy dada a las palabras habladas, prefiero escribirlas.
- Amo viajar, conocer nuevos lugares, nuevas culturas.
- En un año puedo viajar hasta cinco veces, sobre todo al interior del país.
- Me encanta la comida italiana, sobretodo el fetuccini y las pizzas. Por supuesto, también adoro la comida de mi país, soy fan número uno del ceviche.
- Adoro cocinar, especialmente repostería.
- Sueño desde siempre con ir a Londres, a Egipto y a la India.
- Lo peor que me pueden regalar es un peluche, me da la sensación de que no sabían que más regalarme.
- Odio el verano porque odio el calor. Los meses de Enero, Febrero y parte de Marzo suelen ser un tortura para mí.
- Mi estación favorita es el invierno, seguida inmediatamente del otoño.
- Siempre soñé con vivir en un cottage entre rústico y moderno en algún lugar del campo.
- Cuando me enfado mucho, en lugar de gritar me dan ganas de llorar.
- Son muy pocas personas a las que considero amigas y sé que aquellas que lo son estarán ahí siempre que los necesite y viceversa.
- Tengo un extraño imán para la mala suerte: suelen pasarme cosas inusitadas en los peores momentos.
- Soy incapaz de ver una película de terror en el cine. En ese sentido soy muy miedosa.
- No soporto ver a los libros rayados ni resaltados y lamentablemente es de lo que más veo en la biblioteca de mi universidad.
- Puedo leer en el bus sin problemas aunque al comienzo me costó adaptarme.
- Casi todos los libros que tengo me los he comprado con mi propio dinero y ni siquiera sé de donde he logrado sacar tanto.
- Por el punto anterior he llegado a la conclusión que soy buena ahorrando.
- Soy una persona muy casera que disfruta de la soledad y el silencio.
- Mi color preferido es el morado.
- Me encanta la fotografía, llevo tiempo ahorrando para comprarme una buena cámara Nikon.
- Sé guardar mis emociones bastante bien: puedo estar muriéndome de nervios, pero en apariencia estoy tan calmada que sorprende.
- Amo a los gatos.
- Odio a la gente que maltrata a los animales.
- No me gusta la Navidad por muchos motivos, todos ellos demasiado personales para contarlos por aquí.
- Aparte de leer, invierto mi tiempo libre viendo series coreanas y haciendo manualidades.
- Cuando coloco post-its en los libros estos tienen que ser del mismo color (o al menos, que hagan juego) y semitransparentes para que no oculten las letras. Lamentablemente, no siempre tengo de este tipo a la manos.
- Tiendo a ser perfeccionista
- Bajo presión suelo trabajar mejor.
- Leo en inglés, aunque no más de un libro por mes (¡rima!)
- Además de inglés, sé un poco de francés y algunas frases en portugués e italiano.
- Llevé un curso básico de Latín en la universidad y aunque no me fue del todo bien, aprendí muchas cosas y soy capaz de traducir algunos párrafos enteros.
- Si pudiera vivir en otra época sería durante la Regencia inglesa.
- ¿Playa o piscina? Definitivamente lo segundo.
- No me dan miedo los dentistas. He ido desde pequeña y aunque a veces sufría por el dolor, nunca llegó a atemorizarme la temible fresa.
- Adoro a Mr. Darcy.
- No tengo una banda o cantante favorito, escucho de todo según mi estado de ánimo.
- Sin embargo, detesto la salsa y el reggaeton.
- Me gusta la mitología griega
- La política no está entre mis temas de interés.
- Me gusta el café - particularmente el Mokaccino - pero no he renunciado a una taza de Nesquik o de leche por las mañanas.
- Suelo ser bastante sensible. Hay ciertas películas y libros que me han hecho llorar con facilidad.
¿Qué les ha parecido, lectores? ¿Coinciden conmigo en algunos puntos? A mí la lista me ha quedado pequeña y estoy pensando en hacer otra igual xD O tal vez haga una exclusivamente para comentar mis manías como lectora, ¿qué les parece la idea? ¡Espero sus comentarios!
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