romántica
Romance Booktag
14 feb 2019
¿Me creerían si les dejo que llevo semanas esperando para publicar este post? Sí, hoy 14 de Febrero se celebra SAN VALENTÍN y aunque últimamente no ando con una vena tan romántica, me gusta la posibilidad de rescatar del recuerdo algunas historias que es su momento marcaron mi corazoncito. Por eso hoy les traigo este booktag (¡extrañaba escribir uno de estos! son perfectos para armar listas y más listas), de las historias que - creo yo - se merecen una oportunidad en estas fechas.
ROMANCE INSTANTÁNEO: Un libro donde la pareja se enamora muy rápido.
¿Quieren que sea sincera? He visto muchísimos de ellos (algunos más cliché que otros) y cuando sospecho que hay un instalove a punto de hacer su aparición suelo huir de la historia, muchas veces dejándola inconclusa. Pero - como todo en esta vida - tengo una excepción: la saga LA CAÍDA DE LOS REINOS. Ahora mismo son seis los libros que componen esta serie y hasta el segundo tomo no dejaba de tropezarme con instalove tras instalove. Sin embargo, la trama épica era buena y eso me llevaba a continuarlo hasta que, sin querer, me vi envuelta en una historia que se había ido construyendo casi sin darme cuenta y me tenía completamente enganchada con sus dos protagonistas. No diré de quiénes se tratan, pero si quieres saber un poco más de las novelas, clic AQUÍ.
ROMANCE A PRIMERA VISTA: Un libro donde la pareja se enamora con mirarse
Quiero darle una vuelta de tuerca a esta consigna y... ¿qué tal una donde se enamoran con solo escribirse? Es que ENLAZADOS es perfecta para esta pregunta: recuerdo lo mucho que disfruté con la novela y la enorme sonrisa que tuve en los labios mientra leía los mensajes de Lincoln y Beth. ¿Creen ustedes que dos personas pueden llegar a quererse sin conocerse, tan solo enviando cartas (y más cartas) llenas de humor, sarcasmo y anécdotas de la vida? Rainbow Rowell demuestra que sí y la ha logrado tan bien que definitivamente es mi libro favorito de esta autora.
ROMANCE DISTÓPICO: Un libro donde la pareja se enamora en medio de una guerra o mundo distópico.
Para esta consigna conozco varias opciones, pero me quedo con DELIRIUM porque la premisa me gustó bastante: ¿imaginas un mundo sin amor, donde la sociedad erradica ese sentimiento para poder adscribirse al orden de una vida planeada? Es cierto que la trilogía tuvo sus más y sus menos (y un final que hasta ahora no le perdono a la autora), pero en conjunto entretiene, te lleva a reflexionar y deja con las ganas de saber qué fue de la adaptación que iban a realizarle. Eso sí, yo soy #TeamJulian. ¿Ustedes?
ROMANCE DOLOROSO: Un libro donde la pareja te haya hecho sufrir, llorar o enfadarte
Esta consigna tiene título desde hace mucho tiempo: TATIANA Y ALEXANDER, de Paulima Simons. Pocos son los libros que me han hecho llorar y este lo ha conseguido sin mucho esfuerzo. Vaya forma de llegar al corazón, estrujarlo y dejarlo en mil pedacitos. Sabía que una historia ambientada en la II Guerra Mundial podía ser dolororsa, pero no imaginaba cuánto. Recomendadísimo al cien por ciento (además sugiero tener kleenex a la mano, estoy casi segura de que será utilizado).
DE ROMANCE A AMOR PERFECTO: Una pareja que te parezca perfecta.
¿Alguna vez les he contado lo fan que soy de las historias de odio-amor? No sé, siento que tienen algo que me atrae demasiado, quizás el trabajo que se tiene que dar el autor para que su historia resulte creíble y sea capaz de llegar al lector. Y aunque tengo varias en la lista (hago mención especial a LA MALDICIÓN DEL GANADOR), me quedo con BLOODLINES, de Richelle Mead, el spin-off de Vampire Academy que nos muestra en todo su esplendor a Adrian Ivashkov y Sydney Sage - vampiro y humana respectivamente - en una historia que se va cociendo a fuego lento y termina robándose por completo al lector. Leer en inglés no suele ser mi primera opción, pero le doy el crédito a Richelle Mead: la espera entre cada traducción era eterna y mis ansias de conocer cómo se desarrollaba todo me llevaron a empezarlos en su idioma original. Y no me arrepiento ni un poquito.
PRIMERA CITA: un libro en el que te gustara mucho la primera cita de una pareja.
Alice Kellen es uno de mis descubrimientos recientes en cuanto a new adult y 13 LOCURAS QUE REGALARTE mi favorita de su trilogía Volver a ti. Autumm y Jason se convirtieron en mis favoritos y su primera cita (atípica, como todo en ellos) una de las escenas más geniales de su novela. Gracias a ellos es que quiero conocer más de Kellen y - gracias también a ello - es que me he ido reconciliando con el new adult.
Reseña: 13 locuras que regalarte
26 dic 2018
13 LOCURAS QUE REGALARTE
Serie Volver a ti (#3)
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
La gente hace locuras por amor todo el tiempo, locuras de esas del día a día que al final marcan una relación y se quedan en el recuerdo...
Serie Volver a ti (#3)
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
La gente hace locuras por amor todo el tiempo, locuras de esas del día a día que al final marcan una relación y se quedan en el recuerdo...
Autumm es risueña, impulsiva, abanderada de las causas perdidas y soñadora como pocas. De pequeña ha vivido en varias casas de acogida y todos los acontecimientos de su vida la han llevado a ser una persona capaz de aferrarse y luchar por lo que más quiere, como es la casa azul, esa construcción que ha crecido junto a ella y que le atrae con un magnetismo único. Hasta que Jason Brown y su inmobiliaria se cruzan en su camino, dispuestos a demolerla para construir una serie de edificios fríos que se alejan del encanto hogareño. Autumm está dispuesta a enfrentarse a todo por esa casa y Jason a tomar las medidas que sean necesarias para continuar con su empresa. Si ninguno está de acuerdo con el otro, ¿cómo se puede hacer frente a esa atracción tan fuerte, a esas chispas que saltan cuando están cerca?
.. los recuerdos no son instantes que decidimos capturar y guardar, los recuerdos son el resultado de vivir. No se pueden cambiar. No se pueden elegir. Llegan solos, sin avisar, y se quedan contigo para siempre.
Si me leen desde hace un tiempo, sabrán que mi relación con el new adult ha pasado por etapas bastante extrañas: hubo un tiempo que me desencanté de este tipo de historias, porque me parecían clichés y a veces cargadas de estereotipos. Pero ha sido Alice Kellen con su serie Volver a ti la que me ha hecho cambiar de opinión: no sé si es su prosa - tan cuidada y cargada de sentimientos - o sus personajes - cada cual a más entrañable - que finalmente me han reconciliado con el género. Admito que esperaba bastante de 13 LOCURAS QUE REGALARTE, porque Jason siempre fue mi favorito y porque tengo cierta debilidad por ese tipo de chicos ¡y vaya que ha cumplido con las expectativas!
Creo que gran parte del encanto de esta novela es, más allá del argumento, sus personajes. Si como lector llegas a conectar con ellos, definitivamente terminarás adorando la historia. Autumm lleva casi todo el peso de la novela y lo hace de maravilla. Es ingenua e impulsiva, muy auténtica y diferente. Se sale de los estereotipos de chica tímida que no sabe que es hermosa, con un pasado oscuro que espera a una pareja que le salve de los problemas. Autumm es distinta, adorable, muy real. Capaz de tomar las riendas de su vida por sí misma, pero también de abrir su corazón si es el momento. Jason, por otra parte, tiene varias capas que la autora empieza a quitar a través de capítulos cargados de sentimiento. Podría ser el chico típicamente perfecto (ya saben, perfectamente hermoso, con un trabajo perfecto y una familia perfecta), pero no lo es. Siente un vacío en el alma, arrastra algunos errores y teme a ciertas cosas de su futuro. Con dos personajes tan humanos, tan llenos de virtudes y defectos, ¿cómo no disfrutar de 13 locuras que regalarte?
Creo que gran parte del encanto de esta novela es, más allá del argumento, sus personajes. Si como lector llegas a conectar con ellos, definitivamente terminarás adorando la historia. Autumm lleva casi todo el peso de la novela y lo hace de maravilla. Es ingenua e impulsiva, muy auténtica y diferente. Se sale de los estereotipos de chica tímida que no sabe que es hermosa, con un pasado oscuro que espera a una pareja que le salve de los problemas. Autumm es distinta, adorable, muy real. Capaz de tomar las riendas de su vida por sí misma, pero también de abrir su corazón si es el momento. Jason, por otra parte, tiene varias capas que la autora empieza a quitar a través de capítulos cargados de sentimiento. Podría ser el chico típicamente perfecto (ya saben, perfectamente hermoso, con un trabajo perfecto y una familia perfecta), pero no lo es. Siente un vacío en el alma, arrastra algunos errores y teme a ciertas cosas de su futuro. Con dos personajes tan humanos, tan llenos de virtudes y defectos, ¿cómo no disfrutar de 13 locuras que regalarte?
Admito que somos muy diferentes, pero tú... tú haces que me divierta y quiera arriesgar, y plantearme muchas cosas. Y sí que me gusta lo que veo. No lo dudes ni por un segundo, Autumn. Estamos juntos en esto y lo vamos a hacer bien.
Alice Kellen, sin duda te has superado con esta novela. Sí, es cierto que Jason siempre fue mi preferido, pero los miedos que tenía por el hype han sido infundados y 13 locuras que regalarte terminó siendo un bonito broche de oro para cerrar Volver a ti. Conocer a Rachel, Mike, Luke, Harriet, Jason y Autumm ha sido una pequeña odisea de sentimientos, lleno de momentos para recordar, frases para anotar y sobre todo, tener en cuenta a la autora para próximas recomendaciones.
Gracias a EDICIONES URANO por el ejemplar ¡conocer a este grupo de amigo ha sido una experiencia increíble!
Reseña: La Partitura. Música para Adam
20 oct 2017
LA PARTITURA
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Charlotte ha llegado a Londres con una promesa a cuesta. Su hermana gemela falleció víctima de una enfermedad y se llevó con ella una gran parte de su vida. Charlotte, que ama y respira música, ha cruzado el charco para encerrarse en una universidad donde las clases teóricas le alejan de cualquier instrumento, borrando todo rastro de su anterior vida. Va y viene por las calles de Londres en una bicicleta amarilla con el único propósito de cumplir esa promesa, sin ganas de establecer ningún vínculo con la ciudad inglesa ni con las personas que la rodean. Pero el día que entra a The Scale, una peculiar librería, pone en marcha uno de los astutos giros del destino al encontrar una preciosa partitura inacabada, cuya composición podría atribuirse al mismísimo Frédéric Chopin.
Para Adam Lewis, perder la vista ha sido un gran quiebre en su vida, ha sido aquello que le ha llevado a decidir que nunca más volverá a componer. No se arrepiente de las circunstancias que le llevaron a ello, pero sabe que su vida no volverá a ser la misma sin la música. Dejar de lado la investigación sobre una misteriosa partitura de Chopin es una de las drásticas decisiones que ha tomado, al menos hasta que la escucha en el piano de The Scale, de las manos de una desconocida que viene huyendo de su pasado. Adam, resignado a no volver a ver los colores de la vida, cae en cuenta que no sentir es mucho peor que no volver a ver. ¿Qué planea el destino a juntar a estos dos personajes, cada uno con un gran peso en el alma? ¿Puede ser que la música tenga la magia suficiente para sanar esos dos corazones?
Una partitura no es un trozo de papel, es el sentimiento que contiene. No somos las notas que nos manchan, sino las emociones que impregnan el aire cuando alguien nos lee, toca, canta o simplemente tararea. Una partitura es pasión, amor y música
Había oído bastante de Anna Casanovas y las recomendaciones se acumulaban en mi mesa de noche. Llevaba mucho tiempo sin leer romántica adulta contemporánea, sin una pizca de fantasía, solo sentimientos y giros del destino en historias que revelaran la humanidad de cada personaje. LA PARTITURA llegó a mis manos y más que la posible historia de amor que hubiera entre sus páginas, reconozco que lo que capturó mi atención fue esa pincelada histórica que añade la autora. Esta novela tiene tres grandes protagonistas, cuyos puntos de vista vamos conociendo a lo largo de las páginas: Charlotte, Adam y Folie (la partitura). Desde París hasta Polonia, la partitura nos cuenta su trágica historia: ha sido testigo del amor más dulce y de la pérdida más desgarradora, ha acompañado a su creador en los momentos de regocijo y en aquellos en que la muerte se asomaba para arrebatar vidas. Es por eso que es tan reservada, tan misteriosa, tan preciosa. Apareció hace uno meses en una casa de Mallorca y viajó a Inglaterra en busca de que alguien lograra descifrar su autoría y la historia que contaban sus compases. ¿Serán Charlotte y Adam quienes lo logren? ¿O la perderán (y se perderán) en el intento?
No tiene demasiado sentido, pero la música es así. Te sorprende, te atrapa. Te emociona. Como ciertas personas. Como tú.
Personajes muy bien construidos, una prosa preciosa y un argumento que va entre pasado y presente, reconstruyendo la historia de dos personajes que logran robarse el corazón. ¿Qué más se puede pedir? He quedado encantada con Anna Casanovas y con LA PARTITURA, porque sabe dar al lector las dosis necesarias de drama, romance y misterio. Muchas veces yo huía de las novelas románticas porque algunas pecaban de exceso de drama (del que parece casi telenovela), pero en este caso mis temores resultaron infundados: Casanovas nos presenta a dos personajes quebrados, pero con todo un trasfondo detrás, que van superando sus miedos al lado del otro, pero muy especialmente, por sí mismos. Le he cogido cariño especialmente a Adam, porque una frase suya me marcó especialmente: uno debe recuperar las ganas de vivir para volver a amar, pero debe querer vivir por uno mismo, no por el amor alguien más. Adam y Charlotte hace una dupla interesante, compleja, que se complementan el uno al otro. Pero creo yo quién se roba el show es Folie. Tendrá que leer la novela para entender de qué les hablo.
En conclusión, siempre digo que en novela romántica no es tanto el final lo que puede emocionar, sino cómo se cuenta una historia. En el caso de LA PARTITURA la he disfrutado enormemente. Quizás haya alguno que otro pequeño punto en contra (por ahí un personaje que pudo dar más de sí, quizás alguna escena que no terminó de cuadrarme o alguna decisión que no trajo alguna consecuencia esperada), pero en general concluyo recomendando a este par (más Folie, claro) para una lectura más que placentera. Yo iré a seguirle la pista a Anna Casanovas, porque Herbarium - otra de sus novelas - está esperando en mi estantería para ser leída.
En conclusión, siempre digo que en novela romántica no es tanto el final lo que puede emocionar, sino cómo se cuenta una historia. En el caso de LA PARTITURA la he disfrutado enormemente. Quizás haya alguno que otro pequeño punto en contra (por ahí un personaje que pudo dar más de sí, quizás alguna escena que no terminó de cuadrarme o alguna decisión que no trajo alguna consecuencia esperada), pero en general concluyo recomendando a este par (más Folie, claro) para una lectura más que placentera. Yo iré a seguirle la pista a Anna Casanovas, porque Herbarium - otra de sus novelas - está esperando en mi estantería para ser leída.
Muchas gracias a EDICIONES URANO PERÚ por el ejemplar.
¡Ha sido un placer conocer (por fin) a Anna Casanovas.
Reseña: Still Star- Crossed
17 ago 2017
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Romeo y Julieta ya están muertos, pero el odio entre Capuleto y Montesco no tiene fin…
Mientras la ciudad de Verona llora a los jóvenes herederos de Montesco y Capuleto, el príncipe Escalo parece haber encontrado la solución: si ambas familia no pueden coexistir en paz siendo dos, convertirse en una sola podría poner fin a las décadas de enemistad. Rosalina, la casi olvidada sobrina de Capuleto y Benvolio, el primo más cercano de Romeo han sido escogidos para trazar un nuevo camino: su matrimonio - forzado - puede ser el inicio de algo nuevo…. salvo que ninguno de ellos está enamorado ni planea casarse. Rosalina fue hasta hace poco la razón de los suspiros de Romeo y Benvolio la culpa por su posterior muerte. Pero los problemas de la joven van más allá de eso: su única meta es ver casada a su hermana menor, Livia, para poder ser feliz y tomar los hábitos en la abadía más cercana. El amor no es para ella y no piensa aceptar las órdenes de su tío Capuleto. Ni siquiera del mismo príncipe Escalo, cuyo corazón rompió en mil pedazos años atrás. Pero, si para zafarse de esa boda tiene que unir fuerzas con Benvolio y descubrir a quién está instigando a las luchas callejeras, un par de horas con el Montesco pueden ser un precio suficiente por toda una vida de libertad. ¿O no?
Había sido un verano sangriento. Noche tras noche, en las calles resonaba el ecos de pasos, el roce de aceros. Los nombres de los muertos pasaban de gargantas roncas a oídos incrédulos. Mercucio. Teobaldo. Paris. Romeo. Julieta.
Still Star-Crossed era una de las últimas apuestas de VRYA que esperaba con muchísimas ganas. Más allá de saber que tenía una adaptación televisiva, lo que realmente me movía era saber como se las había ingeniado Melinda Taub para escribir una especie de continuación respetando la historia de Shakespeare y a la vez, intrigando al lector entre sus páginas. No les miento cuando digo que he devorado el libro en apenas un día y que me ayudó a terminar con el bloqueo lector que no sabía que tenía. Sí, así de adictivo resulta, de la primera a la última página, porque la autora juega bien sus cartas y se toma su tiempo para construir cada personaje, desde la intrépida Rosalina, cuyos padres la dejaron huérfana desde muy joven y al amparo de la beneficencia de los Capuleto hasta incluso la nodriza de Julieta, quién con ese carácter tan suyo ameniza y juega un rol importante en esta nueva historia. En Still Star-Crossed nos reencontramos con los personajes de Shakespeare - el conde Paris, Mercucio, Teobaldo, entre otros - ya sea como secundarios que entran a aportar algo a la novela o como recuerdos que se niegan a abandonar a nuestros protagonistas. Cada uno juega un papel importante y más vale prestar atención a los detalles. Desde ya les adelanto: hay un misterio por resolver y puede que el culpable de las muertes, de las profanaciones a las tumbas, de instigar en contra de Montesco y Capuleto sea aquel que menos lo aparente.
Romeo y Julieta tuvieron el instalove más épico y conocido de la historia, pero ni Rosalina ni Benvolio están para repetir los pasos de sus queridos primos. No voy a negar que existe una pizca de romance (tampoco voy a revelar quiénes son los involucrados), pero es lo justo y necesario para aderezar una trama de conspiraciones, batallas, intrigas, asesinatos a sangre fría, huidas desesperadas e incertidumbre a grandes dosis. ¿El resultado? Que el lector avanza a ritmo vertiginoso a la par que la historia, se ve envuelto sin querer en una red de la que es difícil salir y, definitivamente, queda con ganas de mucho más, aún cuando el final es lo suficientemente cerrado (sospecho que la serie entra aquí a calmar el bichillo de curiosidad). Sí, reconozco que hay clichés dispersos en la novela, también que en algunos casos las casualidades son demasiadas para resultar creíbles o que la autora se apoya por momentos del deux et machina para sacar a sus personajes de grandes enredos… pero aún así, la curiosidad siempre puede más e insta a continuar con la historia.
Te juro que arrojaría mi corona y destruiría Verona piedra por piedra si con eso ganara tu corazón.
No puedo cerrar esta reseña sin dar puntos adicionales a Taub por cómo ha estructurado su novela: en seis distintas partes, con una frase bastante acertada al comienzo de cada uno de ellas. Además, su prosa trata de contar Still Star-Crossed con un lenguaje “antiguo”, en una especie de homenaje a Shakespeare y para darle un aire más especial a la historia. Un punto más por la edición, tan bonita y cuidada que es el primer paso para despertar la curiosidad de lector. Dicen que lo importante siempre están en el interior…. en este caso, Still Star-Crossed cumple con su objetivo: es bonita por fuera, por dentro y mantiene a quién lo lee pegado a sus páginas. Si quieres saber qué pasó luego del trágico final de Romeo y Julieta - al menos en la versión de Taub - esta es una muy buena opción.
Reseña: 33 razones para volver a verte
15 ago 2017
33 RAZONES PARA VOLVER A VERTE
Serie Volver a ti (#1)
Mi puntuación: ★ ★ ★
Serie Volver a ti (#1)
Mi puntuación: ★ ★ ★
Rachel siempre fue una niña muy particular. Mudarse a un nuevo pueblo supondría una tortura para cualquier niño (más aún si se acaba de perder a una madre), pero para ella es también la oportunidad de empezar una nueva vida. Casi sin querer conoce a Jason, Luke y Mike, vecinos y compañeros de escuela, quienes entre bromas, anécdotas y horas de juego en el parque se convertirán en sus mejores amigos. Excepto, quizás, Mike. Porque él tiene algo especial que lo hace diferente para ella. Porque no es sólo la intensidad de su mirada o el cosquilleo que le provoca estar a su lado. Es su propia historia y cómo se ha ido conectando a la de Rachel. Quizás cuando tenían diez años era el perfecto compañero de juegos, pero en medio de la adolescencia no puede solo verlo como un amigo. Menos aún si el parece compartir esos sentimientos… hasta que algo ocurre y lo cambia todo para siempre, dejando abierta la herida de la traición.
Cinco años después, Rachel ha cortado todo contacto con quienes un día fueron sus mejores amigos. Vive con Mantequilla, su gato, y está a punto de escoger entre un hospicio y la calle, porque su casera ha decidido vender lo que hasta entonces era su hogar. El destino, siempre caprichoso, parece ofrecerle una oportunidad para retomar los antiguos vínculos. ¿El precio a pagar? Vivir bajo el mismo techo que Mike (además de Luke y Jason) durante un tiempo, hasta que pueda volver a establecerse. ¿Será Rachel capaz de enfrentarse a esa maraña de sentimientos que le produce volver a verlo? Más aún, ¿será capaz de perdonarle (y perdonarse a sí misma) por todo lo que ocurrió en el pasado?
No siempre pedimos ser rescatados, incluso aunque sea evidente que lo necesitamos.
¿Alguna vez les he contado sobre mi conflicto con el new adult? Me parece que sí, porque siempre que decido darle una oportunidad a una nueva historia lo hago con recelo y hasta ahora, creo que no he llegado a encontrar a aquel que me lleve a declararme fiel seguidora del género (y no 33 razones para volver a verte no ha venido a cambiar eso, pero al menos empiezo a reconciliarme con él, aunque veo un largo camino por delante). Pero dejemos mis dilemas de lado y vayamos con el libro, porque Alice Kellen nos ofrece una historia intensa, personajes interesantes, pero también algunos detalles que pudieron actuar como arma de doble filo.
Rachel y Mike son los indiscutibles protagonistas de la historia, aunque por momentos Jason e incluso Mantequilla amenazaban con robarse el show. La premisa es sencilla, el argumento se desenvuelve sin muchos giros, pero es la pluma de Kellen quién le da ese toque especial a la novela. Anteriormente la había leído en Llévame a cualquier lugar, pero definitivamente he disfrutado mucho más su forma de escribir en esta nueva historia. El encanto de 33 razones para volver a verte radica en los detalles, en frases puntuales que remueven sentimientos, el momentos construidos a conciencia que se ven tan naturales que dejan una sonrisa en la cara. Y en los toques de humor que vienen de parte de los secundarios, porque una cosa sea dicha: Rachel puede tener una historia dolorosa tras de sí, pero no deja de ser un personaje amargado al que por momentos da ganas de darle un par de sopapos. Que si ese elenco de personajes secundarios no le hubieran acompañado, mucho me temo que hubiera abandonado el libro a la mitad. Soy consciente de lo que ha pasado Rachel durante su infancia y adolescencia, pero no logro justificar la forma tan egoísta que tiene al momento de tomar decisiones. ¿En serio vas a sacrificar tantos años de amistad con Jason y Luke por un hecho de inmadurez, sin saber la otra versión de la historia? ¿Acaso te importan tan poco para desaparecer sin decir adiós y - más aún - vivir amenazandolos con huir de manera constante? No es por nada, pero tengo mis dudas sobre su concepto de amistad.
Existían muchos tipos de soledad. Y suponía que estar rodeada de un montón de personas pero sentirse aislada debía de ser una de las peores.
En cuanto a Mike, dejemosle a su aire. Me pareció un poco más coherente que Rachel, pero tampoco un protagonista que encandile desde la primera página. Eso sí, la historia que tiene tras de sí vale la pena conocerla, porque responde a todas las dudas sobre su forma de ver la vida. Y aunque parezca extraño, lo cierto es que tiene química con Rachel y ellos dos juntos definitivamente son mejor que cada uno por separado y entre ambos nos regalan momentos que sacan sonrisas, también alguno que otro que remueve el corazón (porque no todo se centra en el aspecto romántico, dicho sea de paso). Destaco el tiempo que la autora se ha tomado en crear la historia de ambos, de ir soltando pinceladas a través de los años para darle mayor fuerza a los cambios de su vida: bien pudo decidir tener un instalove o una historia contada a manera de flashbacks, pero creo que el tomarse algunas páginas para ir recreando pequeños momentos ha sido lo que finalmente me ha llevado a colocarle tres estrellas.
En resumen, podría calificar a 33 razones para volver a verte como una historia bonita, con sus más y sus menos y que de alguna manera me ha llevado a querer darle más oportunidades al new adult. De momento le he echado el ojo a 23 otoños antes de ti, la segunda entrega de esta serie que contará la historia de Luke, uno de los personajes más interesantes que conocemos en esta primera parte, y que dicho sea de paso, tiene buenísimas críticas y confieso que ya caí en el bichillo de la curiosidad. Eso sí, yo esperaré (no tan) pacientemente la historia de Jason (no hay forma de perdérsela, para mí es quién brilla en esta saga).
En resumen, podría calificar a 33 razones para volver a verte como una historia bonita, con sus más y sus menos y que de alguna manera me ha llevado a querer darle más oportunidades al new adult. De momento le he echado el ojo a 23 otoños antes de ti, la segunda entrega de esta serie que contará la historia de Luke, uno de los personajes más interesantes que conocemos en esta primera parte, y que dicho sea de paso, tiene buenísimas críticas y confieso que ya caí en el bichillo de la curiosidad. Eso sí, yo esperaré (no tan) pacientemente la historia de Jason (no hay forma de perdérsela, para mí es quién brilla en esta saga).
Reseña: 26 besos
19 jun 2017
El verano ha llegado a Michigan y Mel, Seth y Vee deberían estar preparándose para disfrutar los últimos meses antes de que acabe la escuela y cada uno tenga que tomar la difícil decisión de escoger una universidad y separarse para perseguir sus sueños. Pero no es el mejor momento para Vee: hace solo un par de semanas terminó con su novio de toda la vida y aún no lo ha superado (especialmente porque las razones de Mark le parece cuanto menos egoísta). Además, junto a Mel y Seth siempre ha sido los mejores amigos, pero ahora ella sospecha que esos dos se traen algo entre manos y no se siente preparada para perder su amistad si animara a cualquiera de ellos a dar el primer paso e iniciar una relación. Mientras los días pasan, Vee consigue dos cosas para esos meses de sol: primero, un trabajo de medio tiempo que le permitirá interactuar con muchos turistas y pasar bastante tiempo al lado de Killian, un chico que vive en el pueblo vecino que parece haberse fijado en ella (y él tampoco está nada mal). Lo segundo es que, sin darse cuenta, se ve involucrada en una especie de reto personal. ¿Y si para superar a su ex novio lo que realmente le hace falta es besar a otros chicos? Y ya que estamos… ¿por qué no un chico por cada letra del abecedario? Es así como el verano de Vee se convierte en el verano de los 26 besos, en su afán de demostrarse a sí misma que es capaz de lograr lo que se proponga. Al menos, la letra K ya la tiene asegurada, ¿no?
La vida no se trata de encontrarte a ti mismo. La vida se trata de crearte a ti mismo
Sé que siempre digo que no debemos juzgar un libro por su cubierta y al menos en mi caso, trato de aplicar esta idea conmigo misma. 26 besos tenía una portada que desbordaba romance (o al menos es lo primero que vino a mi cabeza al ver tanto pintalabios), pero lo que me llevó a la curiosidad es que estuviera editado por el sello #Numeral, que es relativamente nuevo, pero cuyas historias han logrado sorprenderme porque hasta ahora ha sabido escoger bien las traducciones y acompañarlas con ediciones bien cuidadas. Digo hasta ahora porque me parece – espero – que este libro será mi excepción a la regla (en mi propia opinión, claro está). No porque la historia sea mala, o porque los personajes caigan mal, sino porque cuando uno llega a tomarse algunos minutos en pensar seriamente por donde está yendo la historia empieza a surgir dudas. Y giros extraños. Y escenas que si las trajéramos a la vida real serian estrafalarias y forzadas. Asumo que la clave está en verla solo como una historia de papel y dejarse llevar por el mood de verano que desprende, porque si algo me ha quedado claro es que 26 besos es una novela pasajera que viene y entretiene, pero que no va mucho más allá. Pero vayamos por partes y déjenme explicarme mejor.
Vee tiene un reto de 26 besos, un verano para cumplirlo y una mejor amiga que la alienta a ello. Tiene también una familia peculiar: vive con su madre y su hermano, pero ocasionalmente visita a su padre, su nueva madrastra, su pequeña hermanastra y su enorme casa valorizada en varios miles de dólares. No se lleva mal con ellos pero tampoco lo bien que le gustaría, porque tienen una forma muy tradicional y perfeccionista de ver la cosas y Vee no la comparte. Por eso es que el reto es conocido solo por ella y Mel, pero, ¿cómo no van a empezar a correr rumores si empieza a besar chicos en un pueblo tan pequeño? Pero mi conflicto no es con ella ni su decisión de cumplirlo como reto, sino del propio dilema que tiene consigo misma y como pese a ser consciente de qué es lo que quiere, va y toma decisiones porque alguien – y no solo uno - le dice que el reto está antes que sus propios sentimientos (no de esa manera, pero el resultado es ese) y ella termina accediendo solo para no parecer una cobarde. Digo yo, ¿demostrar algo a alguien va por encima de demostrarse algo a sí misma? Estoy segura que si la autora hubiera decidido contarnos la historia desde un punto de vista que no fuera el de la propia protagonista, me temo que hubiera sido incapaz de entender las razones de Vee para tomar decisiones y la hubiera catalogada como pusilánime (que no lo es, pero por momentos pareciera).
En cuanto a las dosis de drama y romance, creo que ambas han sido manejadas bastante bien a lo largo de tres cuartos de la novela. Sin embargo, los últimos capítulos fueron... demasiado. Drama innecesario, giros algo estrafalarios y creo que demasiado romance edulcorado para mi gusto. No sé, siento que la autora tenía pocas páginas para cerrar la historia y condensó a la fuerza varios hechos en unos cuantos párrafos, siendo un resultado más bien extraño que rompe con el ritmo al que iba la historia. Pero en fin, retomando a lo que dije líneas anteriores: el secreto está en ver a 26 besos solo como una novela entretenida, para pasar el rato y reírse un poco con ella. Hay uno que otro personaje entrañable y pocas escenas que pueden resultar tiernas y hasta reflexivas. Pero en conjunto, creo que se disfruta más si se empieza a leer sin demasiadas expectativas.
En cuanto a las dosis de drama y romance, creo que ambas han sido manejadas bastante bien a lo largo de tres cuartos de la novela. Sin embargo, los últimos capítulos fueron... demasiado. Drama innecesario, giros algo estrafalarios y creo que demasiado romance edulcorado para mi gusto. No sé, siento que la autora tenía pocas páginas para cerrar la historia y condensó a la fuerza varios hechos en unos cuantos párrafos, siendo un resultado más bien extraño que rompe con el ritmo al que iba la historia. Pero en fin, retomando a lo que dije líneas anteriores: el secreto está en ver a 26 besos solo como una novela entretenida, para pasar el rato y reírse un poco con ella. Hay uno que otro personaje entrañable y pocas escenas que pueden resultar tiernas y hasta reflexivas. Pero en conjunto, creo que se disfruta más si se empieza a leer sin demasiadas expectativas.
Gracias a Distribuidora Inca por el ejemplar
Reseña: Nosotros después de las doce
24 may 2017
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Una chica con nombre de princesa.
Un chico que escucha a Sinatra.
Un pueblo perdido en las montañas. Un carrusel.
Tres secretos. Dos reencuentros inesperados.
Un amor. Una traición.
Y una noche de verano, la más mágica del año…
Puede que Aurora se llame como una princesa, pero definitivamente no cree en los cuentos de hadas. Ni en los finales felices. La vida le ha enseñado que no todo es color de rosa, que a veces al llegar las doce no hay hechizo que se rompa y que cambie la vida de un día para otro. Pero eso no quiere decir que no crea en la magia, quizás pequeños resquicios de ella, que viven en Valira, ese pueblo suyo ubicado en plena montaña, un precioso lugar en el que ha crecido y que todos los veranos atrae a muchos turistas, sea por el pozo de los deseos, la historia de la Reina Enamorada, la pastelería, las caravanas o el carrusel mágico de los Dubois. En la víspera de la noche de San Juan, Aurora recibe una visita inesperada: Erin y Teo acaban de regresar al pueblo y eso empieza a trastocar los intentos de crear una nueva vida. Ella, su mejor amiga de toda la vida, una chica muy inteligente con planes de cruzar el charco y estudiar en una prestigiosa universidad. Él, artista nato, que la mira con una sonrisa pícara y quiere algo más que una amistad.
Mientras los días calurosos de la montaña se van sucediendo uno a otro, Aurora y sus amigos van disfrutando el último verano juntos que les queda, antes de tomar cada quién su camino e irse a estudiar aquello que les apasiona. El problema es que Aurora no está segura de sus decisiones, ni de su futuro, ni la distancia que ha ido marcando con sus amigos, ni siquiera lo que podría ocurrir con Teo. Siente que hay algo que esta olvidando, algo que de alguna manera marcó su vida y ahora se ha evaporado, dejando la sensación de vacío. Quizás sea la magia de Valira, quizás solo sean cuentos de folclor popular. O quizás. ese carrusel en medio del pueblo realmente tenga el poder de jugar con los recuerdos
Conocí a Laia Soler con Los días que nos separan y la volví a encontrar en Heima es hogar en islandés. Leer sus historias siempre es una bonita experiencia, porque mantiene un estilo muy suyo al momento de llevarnos, junto a los protagonistas, a recorrer escenarios muy bien escogidos y vivir lo que la vida les ha preparado en sus caminos. Con esa idea llegó a mis manos Nosotros después de las doce, su última novela publicada y cuya sinopsis ya despertaba curiosidad. ¿Princesas, Sinatra, secretos y verano? Definitivamente eran una combinación especial y estaba segura de que Laia nos sorprendería (una vez más). Y lo ha hecho hasta cierto punto, porque si hay algo que destaco de ella es esa forma tan sutil de incluir la magia en una historia de corte realista, como si fuera un personaje más al que debemos seguirle la pista.
Mientras los días calurosos de la montaña se van sucediendo uno a otro, Aurora y sus amigos van disfrutando el último verano juntos que les queda, antes de tomar cada quién su camino e irse a estudiar aquello que les apasiona. El problema es que Aurora no está segura de sus decisiones, ni de su futuro, ni la distancia que ha ido marcando con sus amigos, ni siquiera lo que podría ocurrir con Teo. Siente que hay algo que esta olvidando, algo que de alguna manera marcó su vida y ahora se ha evaporado, dejando la sensación de vacío. Quizás sea la magia de Valira, quizás solo sean cuentos de folclor popular. O quizás. ese carrusel en medio del pueblo realmente tenga el poder de jugar con los recuerdos
Sucedió como suceden todas las cosas importantes: sin que se dieran cuenta. Empezó como terminan los cuentos de hadas: con un beso
Conocí a Laia Soler con Los días que nos separan y la volví a encontrar en Heima es hogar en islandés. Leer sus historias siempre es una bonita experiencia, porque mantiene un estilo muy suyo al momento de llevarnos, junto a los protagonistas, a recorrer escenarios muy bien escogidos y vivir lo que la vida les ha preparado en sus caminos. Con esa idea llegó a mis manos Nosotros después de las doce, su última novela publicada y cuya sinopsis ya despertaba curiosidad. ¿Princesas, Sinatra, secretos y verano? Definitivamente eran una combinación especial y estaba segura de que Laia nos sorprendería (una vez más). Y lo ha hecho hasta cierto punto, porque si hay algo que destaco de ella es esa forma tan sutil de incluir la magia en una historia de corte realista, como si fuera un personaje más al que debemos seguirle la pista.
Aurora - ese nombre del que ella a veces reniega un poco - es la indiscutible protagonista. Una chica de 17 años que tiene que enfrentarse a una de las grandes decisiones de la vida: ¿qué hacer con su futuro? Es una de las primeras cosas que conocemos de ella y un primer punto para empezar a conectar con el personaje. Estoy segura que muchos de nosotros hemos pasado por esa crisis existencial al final de la escuela, en la que la presión es inevitable y uno ya no sabe que pensar. Pero Aurora, mientras busca la respuesta, trata también de poner el orden en otros aspectos de su vida. Tiene una relación adorable con su abuelo y dos padres que le dan la libertad suficiente para andar por el pueblo. Tiene una mejor amiga que ha regresado y con la que tiene que volver a fortalecer vínculos y tiene a un chico al que podría empezar a querer más de lo que imagina. Y está el verano, los turistas, la panadería familiar y las noches en las caravana. Sin duda es un personaje con varios matices, humana, y me alegra saber que la autora no se centra solo en un aspecto de su vida, sino que da espacio para conocer todas sus facetas (aunque no necesariamente estar de acuerdo en sus decisiones). Y eso, logra que lleguemos a conectar con ella y con quienes la rodea, que capítulo a capítulo van dando forma a esta novela.
Nunca no era cuando se enfadaba con sus amigas y se juraban odio eterno. Un nunca de verdad no se podía deshacer
Teo, Erin, el abuelo Dubois y los amigos de caravana componen un elenco bastante variopinto de personajes secundarios. Son un retrato bastante realista de chicos adolescentes que quieren disfrutar ese último verano. Flirtean con turistas, beben alcohol, tienen relaciones y van de fiestas. Qué genial es saber que la LIJ poco a poco va dejando de tratar estos temas de manera superficial y empieza a darles naturalidad, porque es parte de la vida misma. No puedo decir que Teo me haya llegado a encandilar como personaje secundario, pero no ha estado mal. Tiene sus momentos pícaros, cínicos y otros tantos llenos de ternura. Es un buen personaje para una bonita relación romántica, una que llega a darle las pinceladas de ternura necesarias a una historia tan bien contada (porque romance sí que hay, aunque hasta qué punto les toca descubrir a ustedes).
Creo yo - y lo que quizás le haya bajado un poco de puntos a la novela - es la estructura de la misma. Al comienzo puede resultar un poco confuso como se van sucediendo los hechos (hay párrafos escritos en cursiva, a modo de recuerdos) porque, al igual que Aurora, hay una sensación de vacío, de que el lector se está perdiendo algo. Paciencia, que a partir de la mitad del libro todo se va aclarando y hacia el final es que tenemos la gran revelación. Todo encaja como un puzzle y cobra sentido, incluyendo el título de la novela y el propio diseño de la portada. Ese momento siempre lo he encontrado en las novelas de Laia, donde lo que uno pensaba no resultó ser tan como creía y donde la magia hace una aparición estelar para dejar al lector completamente sorprendido. Es ahí donde muchos pueden decidir si adorar ese giro inesperado o simplemente sentir que no cuadra y ver la historia con otros ojos. Esta vez - aunque me ha gustado la idea - no puedo incluirme del todo en el primer grupo. Puede que haya sido cosa de la historia o quizás no era el mejor momento para mí como lectora, pero sí reconozco que Laia ha hecho un buen trabajo al llegar a ese punto.
Los sueños se rompen si caen desde lo bastante alto. Se hace añicos y no hay nada en el mundo capaz de pegar todas las piezas para recuperarlo
En resumen, Nosotros después de las doce sigue el estilo que Laia Soler maneja con sus novelas, aunque con una pizca más de nostalgia. Tiene pinceladas de romance y muchas dosis de amistad, además de darle espacio a la protagonista para que podamos conocerla y crecer con ella como personaje. ¿Se animarían a leerla? Por mi parte va recomendada.
Reseña: Amor & Gelato
26 abr 2017
Amor & Gelato
Mi puntuación: ★ ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Italia, el gelato de straciatella y un nuevo comienzo es lo que le espera a Carolina en este viaje. Hace seis meses su madre perdió su lucha contra el cáncer y su último deseo fue que ella, su única hija, fuese a vivir con su padre. El único inconveniente es que Lina nunca ha visto a Howard (es más, apenas acaba de enterarse que él fue quién contribuyó a su creación) y no las tiene todas consigo para mudarse al otro lado del mundo, a una ciudad cuyo idioma apenas maneja. Pero lo hace porque no hay nadie más que pueda acogerla y porque internamente necesita saber por qué su madre tomó la decisión de criarla sola. Y cuando llega ese diario a sus manos, todo empieza a dar un giro de ciento ochenta. No es solo la primera frase ("Tomé la decisión equivocada..."), sino la emoción que desbordan esas páginas. Mientras Lina descubre la historia de su madre, va construyendo la suya propia: con Howard, su padre, en medio de un cementerio de héroes de guerra (¿quién dice que es espeluznante?), con Lorenzo, a quién acaba de conocer y que le presenta nuevos amigos y sobre todo con Italia, la bella Italia, llena de cultura, de hermosos paisajes y de personas especiales. ¿Será capaz de quedarse solo un verano o encontrará las razones que la lleven a escogerla como un nuevo hogar?
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
Italia, el gelato de straciatella y un nuevo comienzo es lo que le espera a Carolina en este viaje. Hace seis meses su madre perdió su lucha contra el cáncer y su último deseo fue que ella, su única hija, fuese a vivir con su padre. El único inconveniente es que Lina nunca ha visto a Howard (es más, apenas acaba de enterarse que él fue quién contribuyó a su creación) y no las tiene todas consigo para mudarse al otro lado del mundo, a una ciudad cuyo idioma apenas maneja. Pero lo hace porque no hay nadie más que pueda acogerla y porque internamente necesita saber por qué su madre tomó la decisión de criarla sola. Y cuando llega ese diario a sus manos, todo empieza a dar un giro de ciento ochenta. No es solo la primera frase ("Tomé la decisión equivocada..."), sino la emoción que desbordan esas páginas. Mientras Lina descubre la historia de su madre, va construyendo la suya propia: con Howard, su padre, en medio de un cementerio de héroes de guerra (¿quién dice que es espeluznante?), con Lorenzo, a quién acaba de conocer y que le presenta nuevos amigos y sobre todo con Italia, la bella Italia, llena de cultura, de hermosos paisajes y de personas especiales. ¿Será capaz de quedarse solo un verano o encontrará las razones que la lleven a escogerla como un nuevo hogar?
Por un instante, pensé en decirle que me sentía como si fuera una isla: por más que estuviera rodeada de personas, (...) Las olas de un océano de sufrimientos me aguardaban a la vuelta de cada esquina.
Gelato, esa es la palabra clave, sin duda lo primero que me llamó de esta novela (es que no pude evitarlo, soy fan del helado en casi todos sus sabores). Había escuchado alguna que otra crítica por ahí, pero en general iba sin saber mucho del trama y sin grandes expectativas, pero lo que me he encontrado en este libro me ha hecho reafirmar de que #Numeral está por convertirse en uno de mis sellos de confianza. Amor y gelato es ternura condensada en trescientas páginas, con un argumento sencillo que conlleva uno o dos misterios, ni muy misteriosos ni muy enredados, lo suficiente para mantener la atención del lector en cada página. Creo yo que lo que hace la diferencia es la pluma de Jenna Evans, dulce, con cierto regusto a nostalgia, pero también con muchas ganas de llevar al lector por Florencia y alrededores. Es así que Italia se convierte en un personaje más de la novela, uno que tiene tanto peso como la protagonista y al que será difícil dejar una vez que se llegue a las últimas páginas.
Hablando de los personajes, tengo que decir que Carolina puede ser un poco especial. Es de esas protagonistas que en un capítulo puedes querer abrazar para confortarla, pero en otros zarandearla por las decisiones apresuradas que toma. A veces peca de ingenua, pero dentro de todo he logrado identificarme con ella, con sus dudas, con esa sensación de no saber a donde se pertenece. Jenna Evans le da bastante peso al tema de la familia, a las relaciones entre padres e hijos y cómo ello influye en la personalidad de cada uno. Me alegra saber que la autora se haya decantado más por ello que por darle más fuerza al romance (que lo hay), porque el amor se puede demostrar en muchas formas y no creo que todo libro juvenil necesite enfocarse en la relación de pareja para poder gustar a los lectores.
Al parecer, la frase caer rendido a los pies de alguien tiene bastante sentido, porque eso es lo que en verdad ocurre cuando alguien se enamora. No hay remedio alguno para ese sentimiento, simplemente hay que dejarse caer y esperar a que alguien te atrape. Pero, por desgracia, si eso no ocurre, uno puede terminar muy lastimado. Créanme que sé de lo que estoy hablando.
Página a página, través del diario de Hadley (la madre) y de la propia Lina, vamos construyendo Amor & gelato, una novela que va sobre encontrarse a sí misma y cerrar los pequeños cabos sueltos que pudieron existir en el pasado. Sin embargo, no todo es color de rosa y sí hay un par de pegas que tendría que ponerle a esta historia. La primera, que todo ocurre demasiado rápido. Si no me equivoco, toda la novela se desarrolla en apenas cinco días y eso lleva a que, una vez cerrado el libro, nos preguntamos que tan probable sería que alguien 1) encuentre su meta de vida, 2) resuelva los misterios + conflictos y 3) llegue a enamorarse con fuerza. Personalmente me sucedió algo extraño respecto a eso de la temporalidad: durante la lectura apenas era consciente de el número de días que pasaban (quizás porque la autora no lo especifica o quizás porque hace un muy buen trabajo de ambientación que apenas te das cuenta del tiempo que transcurre). Quiero creer que estaba tan inmersa en la historia que no me fijé durante lectura, pero al pensar en frío, una vez terminado, es algo que no cuadra y le resta algunos puntos. Lo segundo tiene relación con las casualidades, las varias casualidad no tan casuales que llevan a cerrar ciertos hilos de la historia. No sé, me parece que Lina lo tuvo muy fácil para averiguar todo lo que logró conociendo apenas a la gente (y nuevamente, en tan poco tiempo). Si sumamos esos dos puntos y lo restamos a las cosas buenas, creo que un 3.8 para esta novela le cae bastante bien.
La gente viene a Italia por muchas pero se queda por dos motivos. el amor y el gelato
En resumen, Amor & Gelato ha sido un libro bonito. Dulce, familiar, lleno de sentimientos. Triste por momentos, desbordante de alegría por otros; pero sobre todo, capaz de querer viajar junto a Lina a descubrir Italia junto a ella y su nueva familia.
Gracias a Distribuidora Inca por el ejemplar
Reseña: Dulce perdón
23 mar 2017
Mi puntuación: ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
La gente guarda secretos por dos razones: para protegerse a sí misma o para proteger a los demás
Hannah Farr podría ser el perfecto ejemplo de una mujer con la vida soñada: conduce su propio programa de televisión en Nueva Orleans y tiene el cariño de sus muchos seguidores. Económicamente no le va mal y en cuanto a lo personal, cuenta con un novio respetado como alcalde de la ciudad. Quizás nunca se hubiera cuestionado nada de lo que había logrado en sus treinta y pocos años de vida si cierto sobre no hubiese llegado a sus manos. Contenía una nota y dos piedras, pero fueron suficientes para empezar a desbaratar lo que hasta entonces creía que era una vida perfecta. Fiona Knowles es la autora de esa carta, una mujer con la que compartió salón de clases en la escuela y ahora viaja por el país predicando sobre las Piedras del Perdón. La idea es sencilla: cada carta incluye dos guijarros y se le pide al destinatario dos cosas. Una es que perdone a la persona que se la envía. Y la otra, que a su vez pida perdón a alguien a quién hizo daño a lo largo de toda su vida. El problema es que Hannah no cree en esa cadena del perdón y tampoco está segura de que haya alguien a quién deba decir algo más que un "lo siento". Pero todo cambia cuando los índices de audiencia de su programa empiecen a bajar y necesite una medida desesperada. ¿Quizás invitar a Fiona Knowles sea una buena opción? ¿O quizás ese será un primer paso para quitar cada una de las capaz que envuelve la coraza de Hannah?
Los humanos tenemos una característica maravillosa, la capacidad de cambiar de opinión y oh cuánto poder nos da esto
Lori Nelson Spielman me ha vuelto a sorprender. Conocí a la autora con Mi lista de deseos, una novela que sigue el mismo estilo de Dulce Perdón y que ofrece mucho más de lo que uno espera. Por la sinopsis y la portada uno puede llegar a creer que se trata de algo de chic-lit (o incluso alguna novela de autosuperación), pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que uno empieza este libro con una idea, pero al llegar a las últimas páginas se cae en cuenta que el rumbo que ha tomado la historia es otro. La Cadena del Perdón es la excusa que iniciará todo, lo que llevará a Hannah a tomar varias decisiones y quitarse la venda de los ojos. No solo su programa está en juego, sino su propia estabilidad emocional. No es sólo el ráting o que alguien amenace con quitarle el puesto, sino también que empieza a darse cuenta que su relación con su novio no es tan maravillosa como pensaba. Si no presenta una idea innovadora que suba los índices de audiencia le quedan los días contados, pero ser ella la protagonista de una historia de Perdón es algo que nunca imaginó. Sobre todo porque eso implica desenterrar sus propias memorias, buscar a una madre que escogió quedarse con una pareja en lugar de con su hija y afrontar de una vez por todas aquel hecho que marcó su adolescencia y la llevó a ser quién es ahora.
Fiel a su estilo, Lori Nelson Spielman no devela todas sus cartas desde las primeras páginas. Ella es de esas autoras a la que les gusta construir su historia de a poquito, revelando solo cuando es necesario y utilizando flashabacks para darle intensidad al momento. Lo cierto es que su prosa es directa, si muchas florituras, pero con un ritmo que se mantiene estable a través de las páginas. Dulce perdón es como una cebolla, en la que el lector empieza a descubrir lo que verdaderamente se cuece con cada capítulo que pasa. Y Hannah, como protagonista, es bastante aceptable. Tiene sus momentos melodramáticos e incluso hay ocasiones en la que tiende a victimizarse, pero al conocer la situación que la lleva a ser como es todo empieza a encajar. Uno como lector siente el deseo de entrar en la historia, gritarle unas cuantas cosas y quizás hacerle tomar decisiones que podría evitar meteduras de pata pero... ¿qué clase de ser humano no comete errores? ¿Cómo aprender si nunca te has equivocado? Me alegra decir que esos momentos de frustración lectora se vieron recompensados posteriormente, cuando uno ve la evolución del personaje, los cambios que le llevan a ser una mejor Hannah Farr. ¿Qué si la historia tiene algo de romance? Sí algunas pequeñas pinceladas, lo justo para aderezar el argumento sin necesidad de resultar demasiado edulcorado.
No encontraras tu futuro hasta que te reconcilies con tu pasado
Fiel a su estilo, Lori Nelson Spielman no devela todas sus cartas desde las primeras páginas. Ella es de esas autoras a la que les gusta construir su historia de a poquito, revelando solo cuando es necesario y utilizando flashabacks para darle intensidad al momento. Lo cierto es que su prosa es directa, si muchas florituras, pero con un ritmo que se mantiene estable a través de las páginas. Dulce perdón es como una cebolla, en la que el lector empieza a descubrir lo que verdaderamente se cuece con cada capítulo que pasa. Y Hannah, como protagonista, es bastante aceptable. Tiene sus momentos melodramáticos e incluso hay ocasiones en la que tiende a victimizarse, pero al conocer la situación que la lleva a ser como es todo empieza a encajar. Uno como lector siente el deseo de entrar en la historia, gritarle unas cuantas cosas y quizás hacerle tomar decisiones que podría evitar meteduras de pata pero... ¿qué clase de ser humano no comete errores? ¿Cómo aprender si nunca te has equivocado? Me alegra decir que esos momentos de frustración lectora se vieron recompensados posteriormente, cuando uno ve la evolución del personaje, los cambios que le llevan a ser una mejor Hannah Farr. ¿Qué si la historia tiene algo de romance? Sí algunas pequeñas pinceladas, lo justo para aderezar el argumento sin necesidad de resultar demasiado edulcorado.
Creo yo que mi único conflicto con esta historia es el final, el último gran giro que toma la novela y que desemboca en pequeñas subtramas que no han terminado del todo. La autora se atreve a tocar un tema delicado y espinoso - ¿pedofilia? ¿abuso sexual? lo dejo a criterio de los lectores - pero lo aborda de manera superficial, sin la fuerza ni la contundencia necesaria que la historia merecía. Algo entre sí y no, que resulta ser un gris poco creíble y que puede resultar chocante para algunos lectores (si resulta cierto) o dramáticamente ridículo (si es que no). Pero la autora se lava las manos y lo deja ahí, dejando también cierto regusto agridulce.
En conclusión, me remito a mis anteriores palabras y vuelvo a decir que Dulce perdón en el buen sentido y en el no tan bueno. Aborda distintos temas y lo hace con soltura, desde las relaciones familiares, románticas e incluso laborales. Profundiza en el vínculo entre madre e hija y sobretodo, nos da un increíble tour por la pirámide social dentro de los medios de comunicación y los tejemanejes que ahí se cuecen. El giro final quizás sea el punto débil de la historia, pero salvando eso, no hay duda de que se disfruta.
Reseña: Sing, una canción diferente
21 feb 2017
Mi puntuación: ★★★
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Podemos hacer música y cantar nuestras canciones y exponernos a vivir frente a millones de personas. No podemos tener una vida normal. Yo solo soy la ilusa que lo sigue intentando.
Lily Ross es la artista del momento. No sólo porque su música suena en todas las emisores y sus miles de fans esperan impacientes una nueva gira, sino porque acaba de romper con su ex-novio y siente que el mundo se le va encima. Ella creía que esta vez sería diferente, pensaba que había logrado el equilibrio entre la fama, el amor y la amistad. Pero se equivocó - una vez más - y ahora solo quiere morirse... a menos que haga caso a sus amigas y decida darse un tiempo para sí misma, dejar de lado las bulliciosas calles de Los Ángeles, huir de los paparazzi y desconectarse de las redes sociales para esconderse en una pequeña isla donde nadie la conoce (o bueno, al menos nadie le persigue, porque no hay forma de no conocer a Lily Ross). Es ahí donde comienza nuestra historia, donde Lily se da cuenta de que no puede salir de gira con un disco que habla del amor que le tenía a su ex cuando ahora solo siente un corazón roto. Está dispuesta a empezar de cero, a redescubrirse a sí misma y demostrar que puede escribir buenas canciones sin tener un interés romántico de por medio. Todo eso mientras los días van en cuenta atrás y la fecha del tour se acerca irremediablemente. Pero nunca tan peligroso como el hecho de que, quizás en esa isla, Lily pueda conocer a alguien que logre sanar las heridas de su corazón.
Cada vez que escribo una canción siento que entrego partecitas de mí misma. Y no quiero darle a Jed, ni a ninguno de los chicos con los que he salido, otra parte de mí
Dicen las malas lenguas que Sing una canción diferente es una especie de biografía no autorizada de la conocidísima Taylor Swift. Semejanzas no le faltan (desde la portada creo que eso es evidente), pero yendo más allá de eso, creo que el objetivo de la autora es mostrarnos la otra cara de la fama, esa que muchos dejamos de lado para juzgar solo lo que vemos al exterior, olvidándonos de la persona con sus virtudes y defectos. ¿Que si Vivi Green lo ha logrado? Yo diría que al menos ha desempolvado un poco de la superficie. Entiendo hacia donde quería ir, pero mucho me temo que ha preferido quedarse en lo seguro, en lo bonito, y dejar abiertas las posibilidades de la protagonista. Tenemos una isla tranquila, una estrella famosa, dos muy buenas amigas y un chico, Noel, que aparece para aportar esa pizca de romance a la historia. Sin duda es una novela muy veraniega, muy ligera y con mucha música de por medio.
Lily Ross. Vaya protagonista. Creo que el problema de muchos podría ser desvincular la imagen de Swift (¡es que es difícil no relacionarla con la historia!) con este personaje. Por momentos me caía bien, por momentos me daba ganas de cerrarle la puerta en la cara. Siento que tuvo momentos muy intensos, de exploración personal, de darse un alto y ver lo que ha conseguido en la vida y eso es genial. Pero también había escenas que pecaban de exceso de autocompasión y definitivamente inclina la balanza hacia otro lado. Siento que pudo ser y no fue, que su evolución es más bien poca y que no logra la idea central: el demostrar que ella sabe valerse por sí misma, que no necesita a un chico a su lado para ser capaz de componer buena música.
Hay solo una cierta cantidad de canciones que una puede escribir acerca de estar mejor sola antes de empezar a creer que no hay otra opción
Hablando de chicos, el romance de la historia tiene tanto regusto a instalove que es difícil conectar con él, sobretodo porque ocupa más de la mitad de la novela. El desarrollo en sí me gustó e incluso tengo que reconocer que hay momentos muy dulces, muy tiernos y otros graciosos. Es una relación que se va cociendo de a poquitos y al llegar al final es cuando te das cuenta que tanto Lily como Noel te han atrapado en su historia. Pero es el comienzo lo que no termina de cuadrar, es demasiado apresurado e inverosímil, especialmente si tenemos en cuenta que Lily solo desea tomarse un tiempo para sí misma (y no lo digo yo, sino ella misma. Varias veces). Ojalá la autora se hubiera tomado un poco más de tiempo para desarrollarlo, estoy segura de que hubiera mejorado mucho las cosas.
A veces, lo que quieres y lo que necesitas serán dos cosas diferentes. A veces, la vida no tendrá sentido, y las cosas serán complicadas, y no será fácil. Las elecciones no serán sencillas. Pero estarás bien. Estaremos bien.
Si hay algo que extrañé en Sing, una canción diferentes es a los secundarios. En los primeros capítulos nos presentan a las dos mejores amigas, al manager y a los guardaespaldas, personas que son parte de la vida de Lily y a quién ella les tiene mucho cariño. Pero estos secundarios están muy desdibujados y poco aprovechados, porque toda la atención se centra en Lily y en su eterno dilema romántico. Vamos, yo sé que es la protagonista, pero teniendo tanto material para enriquecer la historia, ¿por qué no utilizarlo y darle algunos giros a la novela? ¿por qué cerrar esos últimos capítulos con soluciones fáciles y sacados de la manga? A primera vista puede que no nos demos cuenta, pero cuando uno se pone a pensar en el final caemos en cuenta que quedan muchas interrogantes en el tintero.
En resumen, Sing, una canción diferentes ha sido una historia entretenida y muy rápida de leer. Divierte por momentos y sabe sacar algunas sonrisas. Si no tenemos muchas pretensiones para con la novela (y no nos molestan demasiado los clichés de siempre) queda bastante bien como lectura de verano y logra satisfacer esa curiosidad por saber qué hay detrás de una vida de flashes, fama y giras musicales.
Cristina Ramírez
Reseña: Si el amor es una isla
2 dic 2016
Si el amor es una islaTrilogía Silence Hill (1 de 3)
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Dicen que una isla es el lugar ideal para perderse...
... y Luisa está a punto de comprobarlo al llegar a la isla de Sark. En ese pequeño trozo de tierra rodeada de océano, donde el frío, la lluvia y las historias son las protagonistas, se levanta un suntuoso hotel llamado Silence Hill, un lugar donde los huéspedes buscan alejarse de la rutina, la tecnología y la estresante vida urbana.
Louisa llega a trabajar como doncella durante un año, trescientos sesenta y cinco días en los que tendrá que ceñirse a las rígidas normas, adaptarse a ese nuevo estilo de vida y juntar dinero suficiente para poder costear el tratamiento de su padre. Por supuesto, empezar esta nueva vida también es su oportunidad de reinventarse. Lo que nunca pensó es que en Sark viviría experiencias inolvidables: algunas bonitas, otras un poco espeluznantes y todas están de alguna forma relacionadas con el dueño de Silence Hill, el misterioso Patrick Groen: un joven que dirige el negocio con mano de hierro, pero al cual casi nadie ha visto en su vida y sobre el cual corren las más distintas leyendas. ¿Será Luisa quién lo descubra? ¿O es que andar de curiosa le saldrá más caro de lo que imaginó?
El viento se afanaba en ocultar el cielo con una densa cortina de nubes negras, como emocionante preludio a la actuación de Las Leónidas, la famosa lluvia de estrellas que tenía lugar cada otoño por esas fechas. A medianoche, mientras esperaba al señor de Silence Hill, recé para que el mal tiempo no aguase la función o, peor todavía, suspendiera el espectáculo sin correr su oscuro telón.
Conocí a Esther Sanz con su trilogía El Bosque y me llamó la atención su particular fórmula al momento de contar historias. Esta autora española apuesta por escenarios atípicos, casi exóticos, que se ven muy poco en literatura juvenil. En Si el amor es una isla nos lleva a la preciosa isla de Sark, que con sus quinientos habitantes y sus políticas de no transporte motorizado la convierten en el último estado feudal de Europa. Vaya locación, ¿no creen? Para mí ese ya es un tremendo punto a favor de la novela, un excelente punto de partida que se complementa con su protagonista, una joven fuerte y decidida, quizás demasiado obstinada pero con ganas de cambiar el rumbo a su vida.
Durante los primeros capítulos Sanz se encargó de crear la atmósfera precisa, soltando pequeños detalles y dejando abiertas muchas posibilidades. Esa mezcla de misterio, romance y pinceladas de historia victoriana estaban funcionando muy bien, pero llega un punto en que la historia empieza a perder fuerza y a presentar escenas que cuanto menos parecen surrealistas. ¿El gran problema? Que el misterio principal deja de serlo y todo el mundo lo sabe menos la protagonista. A eso le añades el instalove y el triángulo amoroso ¡y listo! Empiezas a ver cómo lo que pudo ser una buena historia cae en algunos tópicos.
Aunque parezca contradictorio, no hay nada más egoísta, íntimo y solitario que enamorarse perdidamente...
Todo ello me lleva a pensar cómo es que Si el amor es una isla tiene tan alta puntuación en Goodreads. Veamos, la novela no es mala, pero tampoco es de aquellas que pasan a la historia. Me pareció entretenida, por momentos divertida y me gustó mucho la naturalidad con que la autora aborda ciertos temas relacionados a los sentimientos, al sexo y al amor por la familia, pero siento que hubo otros detalles que opacaron los puntos fuertes. Puede que ese déjà vu a historias clásicas como La bella y la bestia o El fantasma de la ópera me llevaran a desentrañar rápidamente EL misterio (contemplo también las posibilidades de que yo sea demasiado avispada o simplemente la autora no logra mantener la expectación hasta el final) y que por tanto la revelación final no haya sido el momento cumbre de la novela. Sin embargo, admito también que la autora supo sorprenderme con otros giros que tenía preparados y que no vi venir en ningún momento.
Las heridas más profundas son siempre las que no se ven
En resumen, creo que Si el amor es una isla me hubiese gustado más de haberlo leído hace algunos años, sin tener algunas novelas románticas o de thriller / policíaco a mis espaldas. También creo que gusta más si no sueles leer mucho de new adult y quieres aventurarte en el género. Sea cual fuera el caso, prometo que entretiene mucho, ya sea con la locación (insisto, fue todo un acierto), los giros argumentales o los personajes. Y pese a que el final es lo bastante cerrado, la autora ha prometido que será una trilogía. ¿Qué nos depara la segunda parte? Solo queda esperar.
Reseña: Emmy & Oliver
7 nov 2016
Libro autoconclusivo
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Oliver desapareció después de la escuela un viernes por la tarde, allí cuando estábamos en segundo curso y las cosas pequeñas parecían muy importantes y las cosas importantes, muy pequeñas...
Emmy y Oliver estaban destinados a ser los mejores amigos por siempre: vivían en casas contiguas, iban al mismo colegio y sus padres también eran amigos. Pero Oliver desapareció - o mejor dicho, fue secuestrado por su padre - y nunca más se volvió a saber de él, dejando un vacío en el pueblo y en corazón de quienes lo conocían. Diez años después regresa, siendo un chico muy distinto al niño de entonces: callado, introvertido y poco sociable.... y Emmy no sabe cómo reaccionar. ¿Debería acercarse a él y tratar de retomar su amistad, buscar llenar ese vacío de muchos años? ¿O debería darle espacio para que pueda adaptarse nuevamente y no sentirse hostigado por ella, por el pueblo e incluso la prensa?
Cuanto más amas a alguien, más dolor tienes cuando se va, y tal vez ese punto medio es lo que duele más, cuando lo puedes ver y todavía sientes que no estás lo suficientemente cerca. Tan cerca, tan lejos.
Hace unos días les comentaba que #Numeral había llegado a Perú y tuve la suerte de estar en la presentación oficial en Lima. Previamente había leído Emmy & Oliver y estaba con algo de sentimientos encontrados, no solo por el tema que aborda, sino por la manera de hacerlo. Mientras Emmy continuó su vida junto a sus padres y sus amigos, Oliver vivió en Nueva York alejado de otros niños de su edad y creyendo que su madre lo había abandonado. Legalmente fue un secuestro, pero él no lo siente así. Ahora que ha regresado, el mundo está empeñado en tratarle como una víctima, en perseguir a su padre para llevarle a juicio. Es en medio de todo este barullo que (re)conoce a Emmy, esa pequeña niña que formaba su círculo de amigos de la infancia y que hoy quiere ayudarle a integrarse nuevamente a la comunidad, a recuperar a sus antiguos amigos y sobretodo, a sentirse nuevamente parte de una familia.
A veces, las cosas que las personas no dicen son más fuertes que las palabras que salen de sus bocas
Emmy es nuestra protagonista y aunque como personaje me ha gustado, como narradora no he terminado de conectar con ella. Sí, sé que tampoco tiene las cosas fáciles: luego del secuestro sus padres empezaron a ser muy sobreprotectores y eso poco a poco ha ido incrementando la sensación de ahogo en su propia casa. Los quiere mucho, claro que sí, pero quisiera que confíen un poco más en ella, que le dejen tomar decisiones, equivocarse e intentar una vez más. Cuando se encuentra nuevamente con Oliver siente que de alguna manera se complementan, que juntos pueden ayudarse para superar sus problemas...y eso, casi sin querer, va dando paso al lado romántico de esta historia. Sin embargo - y aunque la portada parezca mucho más dulce y romántica - Emmy & Oliver tiene más por ofrecer. Tener un personaje víctima de secuestro no es algo que se pueda tomar a la ligera y es ahí donde viene mi conflicto. Me hubiera encantado que en lugar de un solo narrador hubiesen dos, que la voz de Oliver también se escuchara en esta novela. Siento que enriquecería muchísimo la historia y sobre todo le daría una mayor complejidad. ¿Qué pasó en esos diez años en Nueva York y en qué modo afectó a Oliver? ¿Qué le llevó a tomar la decisión de escapar y regresar a su pueblo? Conocemos algunas de las respuestas a través de los ojos de Emmy, pero siempre tenía la sensación de que quedaba algo más en el tintero.
Si algo quiero destacar de Emmy & Oliver es que tiene un poco de todo en las dosis justas. Una pizca de drama como todo young adult. Momentos de comedia de la mano de dos secundarios que no se quedan en un segundo plano y algo de romance para aderezar la mezcla. Pero sobre todo, que no cae el los típicos clichés de literatura juvenil. Aquí tenemos una familia siempre presente: padres que se preocupan (y lo demuestran), hermanos que necesitan de su compañía. Amigos que están ahí y no desaparece en cuanto la protagonista consigue novio y un escenario bonito - muy veraniego - que se complementa con la historia. En resumen, Emmy & Oliver ha sido una bonita apuesta por parte de #Numeral, una forma de comenzar con buen pie. Eso sí, estoy segura de que se vendrán muchas novelas más, quizás aún mejores que esta.
Gracias a Distribuidora Inca por el ejemplar. Ha sido bonito conocer #Numeral
de la mano de estos dos títulos (y pronto se vienen más)
Reseña: Night Owls
4 ago 2016
Night Owls
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos
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Me gustan los corazones con músculos y arterias, no los corazones románticos.
Beatrix es una chica peculiar. la anatomía humana es su pasión y dibujar cadáveres se ha convertido en algo más que un simple pasatiempo. Pero como su familia no tiene los recursos económicos suficientes, su meta a corto plazo es conseguir una beca que le permita acceder a una buena escuela de arte. Y en eso estaba, hasta que la doctora Sheridan se le olvidó tuvo un contratiempo y no pudo asistir a la reunión, dejando a Bex sin la oportunidad de acceder al programa de Cuerpos Donados y prácticamente obligada a regresar a casa en la última línea de tren.
Corrección, no en la última. En realidad tendrá que tomar el lento y sucio Owl de San Francisco, ese bus que nadie quiere por la baja calidad de su servicio y donde es fácil encontrarse con borrachines, fiesteros y hasta miembros de alguna pandilla. Lo que nunca pensó es coincidir ahí con Jack Vincent, cuyo principal atractivo no es lo guapo que pueda ser, sino que está tan lleno de excentricidades como ella misma: de clase alta, amante de lo vintage, practicante de budismo y un poco (pero no tanto) vegano. Y quizás también el responsable de los grafittis dorados que están apareciendo por toda la ciudad, lo cual le convertiría en uno de los artistas callejeros más buscados y a ella una chica con información privilegiada en sus manos.
Era demasiado excéntrica para los chicos clásicos y no lo suficiente para los modernos. No era ni freak ni geek, y eso me dejaba sola en tierra de nadie
Que quede una cosa muy clara: ni la portada ni la sinopsis le hacen justicia a este libro. No digo que sean horribles, es solo que en una primera revisión uno podría pensar que está ante la típica novela de chica conoce a chico, se enamoran y son felices para siempre. Y nada más lejos de la realidad. Night owls brilla porque se aleja de los estereotipos, de esos clichés que abundan demasiado en literatura juvenil. No tenemos a una chica inocente que no sabe lo que vale ni al encantador príncipe azul que llega a rescatarla. Tampoco una protagonista llena de defectos ni el clásico chico malo pero con corazón tierno que cambiará cuando conoce el amor. En realidad conoceremos a dos personajes tan distintos entre sí, pero tan reales que no hay forma de no conectar con ellos. Peculiares, sí, pero de carne y hueso, de esos que podrían ser tus vecinos o tus propios amigos.
- ¿Qué quiero?- sus dedos rozaron algunos mechones sueltos que tenía cerca de la sien - Te quiero llamar cada cinco minutos. Te quiero enviar un mensaje de texto deseándote buenas noches todas las noches. Te quiero hacer reír. Y quiero que me mires como lo hiciste aquella primera noche en el autobús.
No voy a negar que Night owls es también una novela romántica, pero de las bonitas. De esas que te sacan risas con las interacciones entre los personajes, con la chispa que desbordan nuestros dos protagonistas. Eso que va naciendo entre Jack y Bex es tan tierno que he estado con una sonrisa tonta en los labios durante muchas páginas. Lo suyo no es instalove (aunque a primera vista pueda parecerlo) y el romance tampoco lo es todo en esta novela. Ambos comparte su amor al arte - en diferentes facetas - y eso se ve plasmado entre las páginas (y la edición) de este libro. Jenn Bennet, la autora, se ha tomado su tiempo para desarrollar tramas que van complejizando la historia, explorando en cada uno de los personajes y sus vidas. Hay padres, hermanos y amigos que tienen un papel en ellas y no son simples marionetas, simple relleno que apenas aparece en una página para darle "normalidad" a la historia. Hay momentos de drama, de tensiones, de situaciones que podrían ser el fin o el inicio de nuevos conflictos. Pero sin caer en excesos, con las dosis precisas en los momentos exactos.
En resumen, Night owls es sencilla, ligera y sin muchas pretensiones. Ha sido la mejor compañera que pude tener para días de mucho trabajo y estrés y es por eso que he disfrutado cada página leída. Mis felicitaciones a la autora por saber darle vuelta a una historia que pudo ser una más del montón, pero que destaca por sus pinceladas de originalidad, tanto en sus giros argumentales como en sus personajes. Por supuesto me ha picado la curiosidad y creo que buscaré otras novelas suyas, sospecho que me llevará más de una grata sorpresa.
Muchísimas gracias a Distribuidora Inca por el ejemplar
¡ha sido la mejor lectura de Feria que pudo haber!
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